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Nunca arranques los girasoles después de la floración, deja las raíces en la tierra

September 10, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Nunca arranques los girasoles después de la floración, deja las raíces en la tierra
Girasol / Foto: Depositphotos
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Los girasoles, con sus grandes flores amarillas, están entre los símbolos más llamativos del verano. En el jardín funcionan como una pieza protagonista imposible de pasar por alto y, a la vez, atraen a muchos polinizadores, para los que son una valiosa fuente de alimento. Además de su valor estético, también tienen un uso práctico: sus semillas son nutritivas y pueden aprovecharse en la cocina o como alimento para animales.

En el mercado se encuentran especies y variedades anuales y perennes. La más cultivada es el girasol anual, que forma un tallo robusto con un gran capítulo floral y, en buenas condiciones, puede alcanzar hasta tres metros.

Cuándo sembrar y cuándo conviene hacer semillero

Con el girasol no compensa correr. Las semillas germinan de forma fiable solo cuando el suelo está más templado, y las plantas jóvenes toleran mal las heladas. Por eso, la siembra directa en el parterre conviene planificarla como muy pronto a finales de abril, aunque es más seguro hacerlo después de las heladas de mayo. Si quieres un arranque más temprano y un crecimiento más rápido, puedes preparar plantas en casa aproximadamente desde finales de marzo, en bandejas de semillero o macetas.

Tanto en recipiente como en exterior, las semillas se entierran a una profundidad de unos dos a cuatro centímetros. En el bancal es importante respetar las distancias según la variedad, normalmente al menos unos treinta centímetros; en tipos más altos y vigorosos, incluso más, para que tengan suficiente espacio para el sistema radicular y las hojas grandes. Las plántulas del semillero se plantan fuera solo cuando ya no haya riesgo de heladas nocturnas, a menudo hacia mediados de mayo.

Ubicación, suelo y cuidados básicos durante la temporada

A los girasoles les favorece un lugar soleado y, idealmente, resguardado del viento, porque los tallos altos pueden sufrir con facilidad. El suelo debería ser fértil, rico en humus y capaz de retener la humedad. Para un crecimiento realmente potente, necesitan riegos regulares, sobre todo en periodos secos, y también abonados de mantenimiento, preferiblemente con fertilizante orgánico.

En plantas jóvenes conviene pensar en la protección frente a las babosas, que pueden dañar las plántulas muy rápido. En cuanto el girasol empieza a pegar un estirón, ayuda una sujeción con una estaca firme. Así la planta se estabiliza y disminuye el riesgo de que se parta o se vuelque con el viento.

Cómo saber que las semillas están maduras para la cosecha

A finales de verano y en otoño, los girasoles terminan de florecer de forma natural y empiezan a marchitarse. Precisamente en este periodo tiene sentido vigilar el capítulo si quieres cosechar semillas. La madurez se reconoce porque las flores liguladas amarillas exteriores ya están secas y las florecillas pequeñas sobre las semillas van cayendo poco a poco. También da una buena pista la parte trasera del capítulo, que tras la floración se vuelve marrón y se seca.

Si los tallos fuertes aún no se quiebran, se puede dejar la planta en pie unos días más, porque las semillas pueden terminar de madurar del todo en la propia planta. Las semillas maduras se desprenden con relativa facilidad. Se pueden soltar sacudiendo el capítulo, dando unos golpecitos en la parte trasera o, sencillamente, apretando y extrayendo las semillas del centro. Después conviene enjuagarlas en un colador, extenderlas sobre un paño y dejarlas secar bien para que no se estropeen durante el almacenamiento.

Uso de las semillas en la cocina y para los animales en invierno

Semillas de girasol / Foto: Depositphotos
Semillas de girasol / Foto: Depositphotos

Las pipas de girasol van bien como tentempié y también como ingrediente en repostería y cocina. Además, son un alimento muy energético que agradecen las aves, las ardillas y otros animales en los meses fríos, cuando hay menos comida disponible.

Si no quieres cosechar las semillas y no te importa el aspecto de las plantas secas, puedes dejar los capítulos en su sitio en otoño. Esto aporta un aire más natural al jardín y los animales irán picoteando lo que necesiten. Además, puede ocurrir que parte de las semillas caiga al suelo y germine en primavera, de modo que la temporada siguiente te esperen nuevos girasoles. Quien no quiera resiembra espontánea debería retirar las cabezas florales antes de la plena madurez.

En capítulos grandes, puede pasar que, tras marchitarse, se desplomen o se partan por el peso. Si quieres dejarlos como comedero, es más práctico cortar las cabezas secas y colgarlas boca abajo en una valla o en una rama de árbol, para que las aves y las ardillas accedan con facilidad. Es importante elegir un lugar al que no puedan llegar los gatos.

Qué hacer con los tallos después de la floración

Cuando el girasol se seca, se tumba y se ve desaliñado, se puede cortar sin más con tijeras de podar a unos centímetros del suelo. No conviene arrancar la planta de forma brusca con las raíces. El sistema radicular se irá descomponiendo poco a poco y devolverá al suelo parte de los nutrientes, lo que puede beneficiar a otras plantas del bancal.

Otro motivo práctico es el esfuerzo: en girasoles altos y de tallo grueso, arrancarlos suele ser difícil. Cortar por encima de la superficie es más rápido, más respetuoso con el suelo y favorece de forma natural el ciclo de nutrientes en el jardín.

Fuente: Go Journey, The Spruce, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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