Gardenino

Cómo elegir un comedero para gallinas para que el alimento se mantenga seco, limpio y sin plagas

September 19, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Cómo elegir un comedero para gallinas para que el alimento se mantenga seco, limpio y sin plagas
/ Foto: Depositphotos
AD

Un buen comedero para gallinas debe cumplir varias funciones básicas a la vez. Debería proteger el alimento de la lluvia y la humedad, evitar que se ensucie, limitar que lo escarben y tiren al suelo, y dificultar al máximo el acceso tanto a ratas como a aves silvestres. Precisamente las pérdidas de alimento suelen ser, en la práctica, el problema más frecuente. Las gallinas, al buscar las partes que más les gustan de la mezcla, esparcen el contenido con facilidad, y eso supone un gasto innecesario y un mayor reclamo para las plagas.

En el mercado hay varios tipos de comederos, y cada uno tiene sus puntos fuertes y sus debilidades. Conviene adaptar la elección al tamaño del lote, al sistema de cría y a las condiciones locales. No es lo mismo una solución para unas pocas gallinas en el jardín que para un gallinero con un parque amplio.

Los tipos de comederos más habituales

Comederos abiertos de canal y comederos colgantes

Son de las opciones más baratas y también de las más extendidas. Su punto débil es el acceso abierto al alimento. Las gallinas lo tiran fuera con facilidad, la lluvia entra sin demasiados obstáculos y el pienso queda disponible también para gorriones o roedores. Además, los modelos colgantes se balancean, así que pueden derramar todavía más contenido.

Comederos de pedal

Este tipo funciona con una tapa que se abre cuando la gallina pisa una plataforma. A primera vista es una protección ingeniosa, pero incluye piezas móviles que pueden desgastarse o atascarse. Si la tapa deja de cerrar bien, el comedero se convierte, en la práctica, en un depósito abierto. Otra desventaja es que las gallinas más pequeñas, las enanas (bantam) o las pollitas pueden no tener el peso suficiente para accionar el mecanismo.

Comederos de tubo y de tubería

Comedero para gallinas / Foto: Depositphotos
Comedero para gallinas / Foto: Depositphotos

A menudo son modelos caseros sencillos hechos con tubos de plástico. Son baratos, pero suelen ser propensos a que entre agua y las gallinas pueden tirar el alimento con relativa facilidad. Si no se fabrican con un material pensado para un uso prolongado en exterior, el sol los acaba dañando y el plástico se vuelve quebradizo.

Comederos tipo cubo con aberturas

Su gran ventaja es la mayor capacidad, pero las aberturas laterales quedan abiertas y el alimento se puede volver a sacar y a desparramar. Otra desventaja es la altura fija de los orificios. Si no se ajusta al tamaño de las gallinas, el uso no será el ideal. Además, el cubo suele quedar bajo, lo que aumenta la probabilidad de que lo encuentren los roedores.

Comederos de tolva cerrados con acceso protegido

Esta opción suele ser la más práctica tanto por ahorro como por protección del alimento. El pienso queda en un depósito cerrado y las gallinas acceden a través de una abertura protegida. Gracias a ello, el contenido queda mejor resguardado de la lluvia y, a la vez, no queda tan expuesto como para que lo tiren fácilmente fuera. Otra gran ventaja es la ausencia de piezas móviles complicadas.

En qué fijarse al elegir

Reducir el desperdicio de alimento

Aquí es donde se decide cuánto te costará la cría a largo plazo. Los comederos abiertos casi siempre provocan pérdidas. Es mejor un diseño en el que la gallina meta la cabeza dentro y el alimento quede por debajo del borde de la abertura. Esta solución reduce de forma notable la cantidad de grano en el suelo.

Ubicación y altura correctas

El comedero no debería estar en el suelo. Ahí entra la cama, la suciedad y además se convierte en el primer objetivo de las plagas. Lo ideal es fijarlo a una pared, a una malla, a un poste u otro soporte firme. La altura debería corresponder aproximadamente a la parte trasera del cuello de la gallina más pequeña del grupo. Un comedero demasiado bajo favorece que tiren el pienso; uno colgado demasiado alto perjudica a los ejemplares más pequeños.

Resistencia a la intemperie

El alimento húmedo puede enmohecer rápidamente y supone un riesgo para la salud. Por eso, el comedero debe proteger no solo de la lluvia normal, sino también de la humedad del verano. Igual de importante es la resistencia al sol. Los plásticos baratos a la intemperie suelen durar poco, por lo que conviene fijarse en la calidad del material y en la duración de la garantía.

Ratas y aves silvestres

Ningún comedero, por sí solo, puede eliminar por completo un problema ya existente con roedores o aves oportunistas. Pero sí puede reducir mucho la cantidad de alimento derramado que los atrae al gallinero. Si ya han aparecido plagas, primero hay que eliminar la fuente de comida, guardar el alimento por la noche y abordar la situación por separado. El comedero es una ayuda, no una solución total.

Cuántas gallinas por comedero

Muchos criadores temen que, si solo una o dos gallinas pueden comer a la vez, sea un problema. En realidad, cuando tienen acceso continuo al alimento, la mayoría no comen todas al mismo tiempo. Se van turnando durante el día y picotean de forma intermitente. Por eso, normalmente basta un comedero bien diseñado para unas seis a ocho gallinas. En lotes grandes es mejor repartir varios comederos en distintos puntos que confiar en uno solo muy grande.

Capacidad y manejo práctico

Comedero para gallinas / Foto: Depositphotos
Comedero para gallinas / Foto: Depositphotos

Una ponedora consume aproximadamente 120 a 150 gramos de pienso completo al día, según su tamaño y las condiciones. Un depósito demasiado grande puede parecer cómodo, pero el alimento que se deja mucho tiempo con calor pierde frescura. Suele ser más sensato rellenar cantidades menores con más frecuencia. También es una ventaja poder desmontar el comedero fácilmente si necesitas limpiarlo o guardarlo por la noche.

El mejor comedero no es el más grande ni el más barato, sino el que mantiene el alimento seco, limpio y lo menos accesible posible para las plagas.

Qué solución tiene más sentido

Para lotes pequeños y medianos, la opción más práctica suele ser un comedero de tolva cerrado con zona de alimentación protegida, fijado por encima del suelo a la altura adecuada. Este diseño ayuda a ahorrar alimento, resiste mejor la intemperie y simplifica el cuidado diario. Además, si eliges una mezcla completa de calidad o microgránulos, el manejo será aún más económico y limpio. Al escoger, piensa no solo en el precio de compra, sino sobre todo en cuánto trabajo y cuántas pérdidas te ahorrará el comedero durante los próximos meses y años.

Fuente: Dine a Chook, Pestrazahrada.cz

Compartir
AD
Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

Valora este artículo
5.0 (1)

Artículos relacionados

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar.

Deja un comentario
AD