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Los brezos aguantan lo que otras plantas no. Pero un detalle del suelo lo decide todo

September 19, 2026 · 5 min de lectura · Jarmila M.
Los brezos aguantan lo que otras plantas no. Pero un detalle del suelo lo decide todo
Brezo / Foto: Depositphotos
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Los brezos y los brecinos se cuentan entre los pequeños arbustos perennes más agradecidos, capaces de embellecer el jardín durante gran parte del año. Con una buena selección de especies se puede lograr que unas florezcan en invierno, otras en primavera, otras en verano y en otoño. Así se consigue una plantación atractiva en cualquier estación y, además, muy valiosa para las abejas y otros polinizadores.

Estas plantas suelen ser bajas, densas y compactas. Producen multitud de flores diminutas, a menudo con forma de campanilla, y además de la floración llaman la atención por el follaje. No es grande, pero puede cambiar de color a lo largo del año: del verde y el grisáceo al amarillo, y de ahí al naranja, bronce o rojo. Precisamente esa combinación de flor y hoja convierte a los brezos en un elemento muy vistoso incluso donde hay poco espacio.

Cómo elegir la especie adecuada según el suelo

Lo más importante a la hora de elegir es la reacción del suelo. La mayoría de los brezos necesita un sustrato ácido, es decir, sin cal. Aun así, existen especies que toleran suelos neutros, y algunas incluso aguantan condiciones algo más alcalinas. Por eso conviene comprobar siempre, antes de comprar, las necesidades de cada planta.

Si la tierra del jardín es demasiado calcárea, no es motivo para renunciar a los brezos. Se pueden cultivar sin problema en macetas con un sustrato ácido para plantas de tierra de brezal. En jardines pequeños y en terrazas, a menudo es una solución muy práctica.

En suelos ácidos encajan especialmente las especies que florecen de finales de verano a otoño, incluido el género Calluna, y también Daboecia cantabrica. Lo ideal es un suelo más bien ligero y drenante, enriquecido con materia orgánica, por ejemplo hojarasca bien descompuesta o corteza de pino compostada. En cambio, algunos brecinos, sobre todo los de floración invernal y primaveral, toleran mejor incluso suelos neutros a ligeramente alcalinos, siempre que contengan suficiente componente orgánico.

Dónde plantar brezos y qué efecto se puede conseguir

Los brezos encajan prácticamente en cualquier sitio. Van bien en jardines pequeños, en macetas, en bordes de parterres y también en superficies amplias, donde pueden formar una alfombra continua de color. En jardines modernos y tradicionales resultan naturales y elegantes. Destacan tanto en mezclas de tonos rosas, blancos, rojos, violetas y púrpuras como en plantaciones monocromáticas de gran impacto.

Prosperan mejor en un lugar soleado, donde además el follaje adquiere el color más intenso. Aun así, soportan una ligera semisombra, por ejemplo bajo árboles caducifolios altos. Son resistentes al frío y se desenvuelven bien incluso en zonas ventosas o cercanas al mar. Eso las convierte en plantas excelentes para emplazamientos exigentes, donde otras especies fallan.

Además de las formas bajas, existen también brecinos más altos, de porte arbustivo grande o casi arbolito. Pueden alcanzar varios metros y funcionan como ejemplar destacado o como seto informal. En época de floración quedan literalmente cubiertos de flores y atraen con fuerza a los insectos.

Cuándo y cómo plantar brezos

La mejor época para plantar es la primavera o, en su defecto, el otoño. Las plantas se pueden colocar tanto en el suelo como en macetas y jardineras. La base del éxito es una tierra bien drenante y rica en materia orgánica. En las especies acidófilas conviene comprobar el pH del suelo con un test sencillo. Como orientación puede servir el entorno: si cerca prosperan rododendros o hortensias de flor azul, a menudo el suelo suele ser ácido.

Al plantar, es recomendable mejorar el terreno con un material que favorezca la estructura adecuada y la acidez. Por ejemplo, funciona muy bien la corteza de pino bien descompuesta. Tras la plantación hay que regar a fondo y, durante los primeros meses, vigilar que no se resequen.

Brezo / Depositphotos
Brezo / Depositphotos

Cuidados durante el año

Riego

Los brezos recién plantados en parterres necesitan riego regular, sobre todo durante el primer año. En cuanto enraízan bien, suelen ser bastante resistentes a la sequía. Sin embargo, las plantas en maceta son mucho más sensibles y, sin riegos frecuentes, especialmente en verano, se resienten rápidamente.

Abonado

Las plantas cultivadas en suelo ácido por lo general no necesitan abonado. Pero si las hojas empiezan a amarillear, puede ser señal de que el suelo se ha vuelto demasiado alcalino. En ese caso ayuda un abono para plantas acidófilas aplicado en primavera. En maceta conviene empezar a abonar unos meses después de la plantación y continuar durante la temporada de crecimiento según las indicaciones del fabricante.

Acolchado

Una capa anual de acolchado ácido ayuda a mantener las condiciones adecuadas del suelo, limita las malas hierbas y, además, retiene la humedad. De nuevo, la corteza de pino compostada es especialmente adecuada, y además mejora el aspecto de toda la plantación.

Poda y renovación de plantas viejas

Después de la floración basta con recortar ligeramente los brezos para eliminar las inflorescencias marchitas y mantener la planta compacta. Esta poda favorece un crecimiento más denso y un buen aspecto en los años siguientes. Eso sí, es importante no cortar en exceso en madera vieja, porque los arbustos más maduros suelen rebrotar mal desde ella.

Con el tiempo, algunas plantas pueden clarear y verse más ralas. En los brezos bajos más comunes, a menudo resulta más práctico sustituirlos por ejemplares jóvenes al cabo de unos años. En cambio, los brecinos de mayor porte toleran bastante mejor una poda de rejuvenecimiento más intensa y se pueden salvar incluso si se han desmadrado.

Opciones de multiplicación

Los brezos se pueden multiplicar con relativa facilidad. Uno de los métodos más sencillos es el acodo de los brotes inferiores en primavera. En plantas más viejas también se usa una técnica en la que el arbustito se coloca algo más profundo en la tierra y se cubren los brotes con una mezcla ligera para que enraícen poco a poco. En otoño se pueden separar las partes ya enraizadas y plantarlas por separado.

Otra opción son los esquejes semileñosos de verano. Se toman de brotes laterales sin flor, se clavan en un sustrato aireado y se dejan enraizar con humedad y semisombra. Cuando forman suficientes raíces, se trasplantan de manera individual a macetas o directamente a su ubicación definitiva.

Problemas habituales y cómo evitarlos

En general, los brezos son resistentes y, con un emplazamiento bien elegido, no sufren demasiados problemas. El mayor riesgo es un suelo inadecuado, sobre todo un mal drenaje y un pH incorrecto. En zonas más cálidas puede aparecer podredumbre de raíces causada por el encharcamiento. Por eso es tan importante asegurar un sustrato drenante y no regar en exceso.

En cuanto a plagas, normalmente no les amenaza gran cosa; la excepción pueden ser conejos y ciervos, que a veces ramonean los brotes jóvenes. Por lo demás, son plantas muy fiables que, con relativamente poco mantenimiento, ofrecen una floración abundante, verdor constante y una valiosa fuente de néctar en épocas en las que el jardín florece con más discreción.

La combinación correcta de especies, un pH del suelo adecuado y una poda ligera anual son la base para cultivar brezos con éxito durante todo el año.

Fuente: Rhs, Gardenia , Pestrazahrada.cz

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