Qué hacer antes de las heladas para que las plantas tuberosas y los bulbos de jardín sobrevivan al invierno
Las plantas de jardín delicadas a menudo no superan las heladas sin ayuda, por eso es importante decidir a tiempo cómo protegerlas en invierno. Lo más habitual es elegir entre dos métodos. O bien se sacan del suelo, se recortan y se guardan en reposo, o bien se dejan en su lugar y se protegen con una capa gruesa de acolchado. La elección correcta depende de la especie y de lo frío que sea el invierno en cada zona y de las condiciones del macizo.
Conviene ocuparse de la protección ante los primeros indicios de heladas, normalmente de septiembre a noviembre. En zonas más frías o ventosas suele ser necesario actuar antes, mientras que en áreas más templadas algunas especies pueden pasar el invierno fuera incluso sin sacarlas de la tierra.
Qué plantas se pueden levantar y guardar
Entre las plantas adecuadas para desenterrar y guardar en invierno destacan las dalias, las cannas, las begonias tuberosas y los gladiolos. Estas especies forman órganos de reserva bajo tierra, como tubérculos, rizomas o engrosamientos tuberosos, capaces de sobrevivir fuera del suelo durante el reposo vegetativo.
Esta solución es práctica sobre todo donde el invierno es más largo y las heladas más intensas. Al levantar las plantas se reduce el riesgo de que se congelen y también de que se pudran en suelos encharcados. Otra ventaja es poder controlar su estado durante todo el almacenamiento.
Cuándo puede bastar con acolchar en el sitio
En zonas resguardadas del jardín, con suelo bien drenado y donde el invierno no suele ser extremo, algunas vivaces más sensibles pueden quedarse fuera. Se recorta la parte aérea y se cubre la zona de raíces con una capa gruesa de material orgánico seco. Esta cobertura ayuda a limitar la penetración del frío y los cambios bruscos de temperatura.
De este modo, en regiones más templadas pueden invernar, por ejemplo, las cannas y las dalias. La misma protección también la agradecen los agapantos de hoja caduca, las alcachofas y, en algunos casos, los brotes jóvenes de lilium, que suelen estar amenazados por las heladas tardías de primavera. En algunos subarbustos sensibles se puede recortar la planta casi a ras de suelo y luego cubrirla con una capa gruesa de acolchado.

Cómo sacar correctamente las cannas del suelo
Las cannas suelen levantarse después de que el primer golpe de frío dañe sus hojas. En ese momento se recortan los tallos, dejando unos centímetros por encima del suelo. Luego se levanta la planta con cuidado con una horca de cavar, para no herir las raíces o los rizomas carnosos.
Tras sacarlas, conviene retirar los restos de tierra y suciedad. Después, los rizomas se colocan en cajas o bandejas rellenas de arena, fibra de coco o vermiculita. La corona de la planta debe quedar ligeramente al descubierto. Durante el invierno hay que mantener solo una humedad moderada y guardarlas en un lugar fresco sin heladas, por ejemplo en un invernadero o en una estancia luminosa sin calefacción. Las plantas cultivadas en maceta, una vez recortadas, a menudo pueden quedarse directamente en el tiesto.

Procedimiento para invernar dalias y begonias
Las dalias se levantan de forma parecida a las cannas, es decir, tras la primera helada que ennegrece las hojas. Se recortan los tallos viejos dejando unos cinco centímetros y se eliminan las raíces finas. Al desenterrar, es importante no dañar los tubérculos. Cualquier corte, golpe o grieta puede provocar podredumbre durante el invierno.
Una vez fuera, se limpian los tubérculos de la tierra preferiblemente con la mano y se dejan secar. Ayuda guardarlos durante unas semanas boca abajo en un lugar fresco para que escurra el exceso de humedad. Después conviene etiquetar las variedades y colocarlas en cajas con arena seca, tierra o compost, de modo que solo queden visibles los restos de los tallos. Lo ideal es un sitio fresco pero sin heladas, como un garaje o un cobertizo de jardín.
Las begonias tuberosas se guardan básicamente igual que las dalias. Lo más importante es la sequedad, el reposo y la protección frente a las heladas.

Cómo invernar gladiolos y otras especies similares
Los gladiolos forman cormos que se pueden almacenar de forma parecida a los bulbos. Tras levantarlos, hay que dejarlos secar y guardarlos en un lugar seco y ventilado. También aquí se cumple que el exceso de humedad o una mala ventilación aumentan mucho el riesgo de enfermedades durante el invierno.
La regla general es sencilla: los órganos de reserva deben pasar el invierno en seco, fresco y sin heladas, pero a la vez no pueden estar en un ambiente cerrado y húmedo.

Qué materiales son adecuados para el acolchado de invierno
Si las plantas se quedan fuera, el éxito depende de la calidad de la capa protectora. El acolchado debe ser lo bastante grueso, más bien seco y aireado. Se puede usar paja, compost de jardín, corteza triturada o estiércol bien descompuesto. Cada uno de estos materiales ayuda a aislar la zona de raíces y a reducir los cambios bruscos entre heladas y deshielos.
Es importante que el lugar no se encharque en invierno. El agua combinada con el frío suele ser más peligrosa para las plantas sensibles que la propia helada. Por eso el acolchado funciona mejor en emplazamientos con buen drenaje y resguardados del viento.
En qué fijarse durante el invierno
El problema más habitual durante el almacenamiento es la podredumbre de tubérculos, rizomas y órganos tuberosos. Aparece sobre todo si se guardan con demasiada humedad o en un espacio sin ventilación. Por eso compensa revisar de vez en cuando el material almacenado durante el invierno y retirar a tiempo las partes afectadas.
Las plantas que se dejan fuera bajo el acolchado pueden brotar en primavera algo más tarde que las que se levantaron, se guardaron y se replantaron. Pero no significa necesariamente un problema. A menudo es solo una reacción natural a un suelo más frío y a una protección invernal más intensa.
Cómo decidir correctamente entre levantar o acolchar
La elección del método debe basarse en las condiciones locales y en las necesidades de cada planta. Si vives en una zona con inviernos duros, suele ser más seguro levantar y guardar. Si tienes el jardín en una situación más cálida, un macizo resguardado y un suelo más ligero, puede ser más sencillo dejarlas en su sitio bajo una capa gruesa de acolchado.
Lo más importante es actuar a tiempo. En cuanto aparezca la primera amenaza de heladas, conviene tener claro qué plantas irán al almacén y cuáles recibirán su manta de invierno directamente en el parterre. Justamente una protección rápida y bien hecha suele decidir en qué estado se despertarán las plantas en primavera.
Fuente: Rhs, Gardening Know How , Pestrazahrada.cz
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