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La base negra en los tomates no es tizón y el fungicida no te ayudará

August 21, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
La base negra en los tomates no es tizón y el fungicida no te ayudará
Pudrición negra de los tomates / Foto: Pestrazahrada.cz
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Tras una racha de días tropicales suele llegar un descenso de temperaturas, chubascos y tiempo cambiante. En vez de disfrutar de los frutos cuajando y madurando, al revisar el bancal o el invernadero verás algo desagradable: en la parte inferior del tomate aparece una mancha oscura que va volviéndose negra y coriácea; el fruto a menudo se aplana en esa zona y parece como si lo hubiera atacado una enfermedad. La primera idea suele ser aplicar un tratamiento contra el tizón, pero justamente ese es el error típico. No se trata de una enfermedad fúngica, así que el fungicida no ayudará; solo estresará la planta innecesariamente y tú gastarás dinero sin resultado.

Qué ocurre en realidad o la podredumbre apical

Este problema es un trastorno fisiológico conocido como podredumbre apical. Aparece cuando el fruto tiene falta de calcio en sus tejidos. El calcio es clave para la firmeza de las paredes celulares. Si llega poco al fruto en desarrollo, las células del extremo más alejado del fruto van muriendo y esa zona se oscurece hasta ennegrecerse.

Es importante entender que el calcio puede estar perfectamente presente en el suelo en la cantidad correcta. El problema a menudo no es que falte en el suelo, sino que en ese momento no logra llegar al fruto.

Por qué las manchas aparecieron justo después del enfriamiento

A menudo parece ilógico: ya pasaron los peores calores y, sin embargo, los problemas se muestran precisamente ahora. Se debe a que los síntomas aparecen en los frutos con retraso, normalmente entre 3 y 5 días desde el momento en que la planta dejó de aportar calcio correctamente. Lo que ves hoy es, por tanto, consecuencia del estrés de días anteriores.

El calcio se mueve por la planta sobre todo con el flujo de agua. En cuanto se altera la absorción de agua o el funcionamiento de las raíces, se frena también el aporte de calcio a los frutos, que son especialmente sensibles.

Dos desencadenantes típicos tras un periodo de calor

El primer problema aparece cuando el sustrato en macetas, bancales elevados o un invernadero recalentado supera aproximadamente los 30 °C. Los pelos radicales finos entonces trabajan peor o dejan de funcionar de forma temporal, y la planta no puede absorber calcio de manera eficaz, aunque en el suelo haya suficiente.

El segundo problema suele llegar justo después del calor: un sustrato seco se riega de golpe con mucha agua o lo empapa una lluvia intensa. Las raíces reciben un choque por el cambio rápido de sequedad a encharcamiento. Este vaivén altera el movimiento de agua en la planta y limita todavía más el transporte de calcio hacia los frutos.

Cómo salvar el resto de la cosecha sin química innecesaria

Los frutos que ya tienen manchas negras y coriáceas no se curan a posteriori. Pero sí tiene sentido actuar rápido para que no se vean afectados los siguientes frutos cuajados. La base es aliviar la planta y restablecer cuanto antes una absorción estable de agua y calcio.

Retira los frutos dañados y libera energía a la planta

Arranca cuanto antes los tomates con la base ennegrecida. La planta seguirá enviándoles energía inútilmente, pero la calidad no mejorará. Como no es una enfermedad infecciosa, puedes echarlos al compost sin problema, si es lo que haces habitualmente.

Aporta calcio por vía foliar, es la forma más rápida

Tras el estrés, la recuperación de la absorción por raíces puede tardar de días a semanas. Si quieres proteger los frutos pequeños que aún se están formando, ayuda la nutrición foliar con calcio. Se usa, por ejemplo, nitrato de calcio o preparados especializados en forma de quelato. Aplica el pulverizado por la mañana o por la tarde, cuando no hay sol fuerte y la planta absorbe mejor. Por la hoja, el calcio se incorpora en pocas horas, así que los frutos jóvenes tienen opciones de superar el problema.

Mantén una humedad uniforme y añade acolchado

Tomates / Foto: Pestrazahrada.cz
Tomates / Foto: Pestrazahrada.cz

Con tiempo variable, los tomates no necesitan estar continuamente en agua, pero no toleran grandes altibajos. Riega mejor más a menudo en dosis pequeñas para que el suelo se mantenga ligeramente húmedo y estable. Ayuda muchísimo un acolchado alrededor de las plantas, por ejemplo paja o hierba cortada previamente oreada. El acolchado ralentiza la evaporación, protege el suelo del recalentamiento y amortigua los choques ante nuevos cambios de tiempo.

Reduce por un tiempo el nitrógeno y el potasio, pueden desplazar al calcio

Si en esta fase abonas con mezclas con alto contenido de nitrógeno o potasio, puedes estar favoreciendo sin darte cuenta que vuelvan a ennegrecerse. El nitrógeno impulsa un crecimiento exuberante de hojas nuevas, que se “apropian” del calcio disponible con prioridad, y los frutos quedan en segundo plano. Por eso, durante un tiempo afloja con estos fertilizantes y céntrate en un riego estable y en reponer calcio de forma dirigida.

Qué conviene recordar para los próximos días

El ennegrecimiento de la punta del tomate parece dramático, pero en la mayoría de los casos no es tizón. Es la señal de que la planta no ha gestionado bien el estrés del calor y del riego brusco posterior o la lluvia, y los frutos sufrieron una falta puntual de calcio. Si retiras los frutos dañados, estabilizas el riego, acolchas y aportas calcio también por vía foliar, todavía puedes salvar con calma una gran parte de la cosecha.

Fuente: GrowVeg, Urob si sám, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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