Cuatro abonados de agosto para que las hortensias florezcan hasta las heladas
En agosto, la hortensia puede dar la impresión de que ya no necesita nada. El arbusto suele estar lleno de flores, los brotes son largos y el verano se va acercando poco a poco a su final. Sin embargo, en esta época la planta gasta mucha energía en la floración y, al mismo tiempo, empieza a preparar sus tejidos para el otoño y el invierno. Por eso conviene ajustar la nutrición a lo que la hortensia realmente aprovechará a finales de verano.
La diferencia clave respecto a la primavera es que ya no conviene aportar mucho nitrógeno. El nitrógeno impulsa la formación de brotes jóvenes y tiernos que no llegan a lignificar antes de que llegue el frío y pueden dañarse. Por eso, el cuidado de agosto se apoya más en elementos que ayudan a la maduración de la madera y favorecen la floración, sobre todo el potasio y el fósforo.
Cuatro opciones de abonado para hortensias en agosto
Sulfato potásico para brotes más firmes y una floración más larga
El potasio es clave en la segunda mitad del verano. Ayuda a la planta a gestionar mejor el agua, favorece la maduración de los brotes y, en general, fortalece el arbusto en flor. Gracias a ello, las flores pueden mantenerse atractivas durante más tiempo y la planta afronta mejor los periodos de tiempo cambiante.
Para regar en la zona de las raíces, suele disolverse aproximadamente 15 a 20 g de sulfato potásico en 10 litros de agua y aplicarlo sobre el suelo previamente humedecido. A un arbusto adulto normalmente le bastan unos litros de esta solución, pero conviene ajustar la cantidad al tamaño de la planta y a la humedad del sustrato.
Monofosfato potásico como solución dos en uno
El monofosfato potásico es práctico porque aporta a la vez fósforo y potasio, es decir, elementos muy necesarios antes del otoño, y además contiene solo una cantidad insignificante de nitrógeno. Va bien cuando quieres apoyar la floración y la preparación del arbusto para la época más fresca en un solo paso.
Para el abonado al suelo se utiliza a menudo una dosis de aproximadamente 10 a 15 g por 10 litros de agua, si el producto concreto no indica otras proporciones. Lo importante es no excederse ni con la frecuencia ni con la cantidad. Si hace poco abonaste la hortensia con un fertilizante completo, no conviene añadir otra dosis solo porque sea agosto.
Abono de otoño listo para usar para hortensias y plantas acidófilas

No a todo el mundo le apetece mezclar cada componente por separado. En agosto puedes optar por un fertilizante ya preparado, etiquetado como de otoño, o bien uno destinado a hortensias, rododendros u otras especies acidófilas. Estos abonos suelen estar formulados para favorecer la maduración y no empujar al arbusto a un crecimiento exuberante.
Conviene revisar la composición. Debe llevar poco nitrógeno, mientras que el fósforo y el potasio deberían predominar. Lo mejor es seguir la dosis indicada en el envase, porque las concentraciones varían mucho entre productos. Esta opción suele encajar mejor desde mitad de agosto en adelante, cuando ya se ve claramente cómo está evolucionando el arbusto durante la temporada.
Magnesio cuando las hojas palidecen
A veces la hortensia sigue floreciendo con abundancia, pero las hojas empiezan a perder intensidad de color y el espacio entre las nervaduras se aclara de forma notable. Puede ser señal de carencia de magnesio, aunque síntomas parecidos pueden deberse a otras causas. Por eso no es buena idea usar sulfato de magnesio de forma automática solo como prevención.
Si tienes motivos para pensar que realmente se trata de magnesio, aplica sulfato de magnesio según las indicaciones del producto concreto. Al mismo tiempo, recuerda que los problemas nutricionales en hortensias a menudo no dependen solo de la cantidad de abono, sino también de la reacción del suelo. En un sustrato demasiado alcalino, algunos nutrientes se vuelven menos asimilables y la planta no los aprovecha, aunque estén presentes en el suelo.
Lo que la hortensia normalmente ya no necesita a finales de verano

El estiércol, los purines o macerados de hierbas, dosis altas de urea y otros abonos ricos en nitrógeno es mejor reservarlos para el inicio de la temporada. A finales de verano el objetivo es otro tipo de apoyo. No se trata de provocar al arbusto para que produzca nueva vegetación tierna, sino de permitirle terminar la floración con tranquilidad y preparar los brotes para la parte más fría del año.
Además, no hace falta usar a la vez todas las opciones mencionadas. Tómalas como alternativas entre las que eliges según el estado del arbusto y según con qué hayas abonado antes. Una planta sobrefertilizada no suele florecer más; más bien puede desequilibrarse.
Un procedimiento sencillo de agosto para que el abonado funcione
Antes de aplicar cualquier abono, empapa siempre bien el suelo con agua limpia, sobre todo si hace calor y la tierra se seca rápido. Tras abonar, mantén el sustrato con una humedad moderada. Las hortensias son sensibles al agua y, si pasan periodos largos con sequedad, ni siquiera una buena nutrición ayuda, porque las raíces no pueden absorber los nutrientes de forma eficaz.
Si en agosto eliges un abonado con predominio de potasio y fósforo, reduces el nitrógeno y vigilas la humedad y la reacción del suelo, el arbusto suele mantenerse decorativo durante más tiempo y llega al otoño más fuerte. Las inflorescencias pueden adornar el jardín bastante más, a veces casi hasta las primeras bajadas de temperatura más marcadas.
Fuente: GrowVeg, The Spruce, To je nápad, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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