El apio de monte de casa no es solo para la sopa, en la cocina da mucho más juego
El apio de monte (levístico) es una hierba aromática perenne de la familia de las apiáceas, emparentada con el apio y el perejil. Originario del sur de Europa y de la cuenca mediterránea, se fue extendiendo con el tiempo por el continente y también a América. Ya en la Antigüedad se valoraba no solo en la cocina, sino también por sus usos tradicionales en casa. En el jardín, además, resulta decorativo: forma una mata vigorosa y en verano emite altos tallos florales que atraen a los polinizadores.
A qué sabe el apio de monte y qué partes de la planta se pueden comer
A primera vista puede recordar al perejil o al apio, y su sabor también va en esa línea. Las hojas tienen una base marcada a apio, pero más dulce, más aromática y a menudo con un matiz que recuerda al perejil y una frescura cítrica suave. Los tallos se pueden usar de forma parecida al apio; a veces aparece también un tono cercano al hinojo o al anís. Son comestibles todas las partes de la planta, incluidas las semillas y las raíces, aunque difieren en intensidad y en el uso más adecuado.
Dos formas fiables de multiplicar el apio de monte
Siembra a partir de semillas
El apio de monte se puede sembrar directamente en el bancal en primavera, en cuanto el suelo se haya templado lo suficiente. Las semillas se siembran poco profundas y conviene cubrir la zona con un material fino para que la superficie no se reseque tanto. Quien quiera adelantarse puede preparar plantel en casa y trasplantarlo al exterior tras las últimas heladas. En un hogar suele bastar con una sola planta, porque al cabo de unos años produce una cantidad sorprendente de hojas.
División de la mata en una planta adulta
La vía más rápida es dividir la mata. En un apio de monte bien desarrollado se levanta con cuidado el cepellón, que suele ser profundo y robusto, por lo que hay que darle espacio también al manipularlo. Se separa una parte con raíces y se trasplanta a un suelo preparado. La división es útil igualmente para rejuvenecer la planta y, a la vez, obtener una nueva plántula.Dónde plantar el apio de monte y qué condiciones le favorecen
El apio de monte prospera al sol, aunque en zonas más cálidas suele agradecer una semisombra ligera, porque así el suelo se seca más despacio. Lo ideal es una tierra humífera y nutritiva, que retenga la humedad pero sin encharcarse. A menudo se menciona un pH ligeramente ácido a neutro alrededor de 6,5, pero en la práctica, con un suelo de jardín normal, suele adaptarse sin complicaciones.
Tenga en cuenta que es una hierba realmente grande. En la madurez puede formar una mata amplia y los tallos florales pueden alcanzar alrededor de 1,5 a 2 metros de altura. Por eso es inteligente colocarlo al fondo del bancal o en el borde de la zona de aromáticas, para que no dé sombra a plantas más pequeñas y, a la vez, disponga de espacio.
Riego, suelo y cuidados durante la temporada
La clave del éxito es una humedad constante. Conviene regar con regularidad las plantas recién plantadas durante la primera temporada, hasta que enraícen bien. El apio de monte adulto suele ser resistente, pero en una sequía prolongada no se apaña sin agua, sobre todo si crece a pleno sol o en un suelo ligero. La tierra debe estar húmeda, no embarrada, porque el exceso de agua no le sienta bien.

El acolchado con compost o estiércol bien maduro ayuda muchísimo. Una capa de materia orgánica alrededor de la mata mejora la nutrición y, sobre todo, reduce los altibajos de humedad. En maceta hay que vigilar el riego con aún más atención, porque el sustrato se seca antes. Si cultiva apio de monte en tiesto, elija un recipiente pesado y estable con buen drenaje, ya que los tallos altos pueden volcar una maceta ligera.
Poda, flores y semillas cuándo dejar crecer y cuándo intervenir
Si cultiva el apio de monte sobre todo por la hoja, compensa controlar la formación de los tallos florales. En cuanto la planta empieza a florecer, las hojas pueden ir volviéndose más bastas y amargas. Quitar las flores en verano suele alargar el periodo de cosecha de hojas tiernas y, además, favorece la emisión de brotes nuevos. En cambio, si quiere semillas, deje que la inflorescencia madure hasta que empiece a pardear. Las semillas se obtienen cortando las cabezuelas enteras y dejándolas secar, por ejemplo dentro de una bolsa de papel.
En otoño el apio de monte se retira de forma natural. La parte aérea se puede cortar tras las primeras heladas más fuertes, o bien dejarla en pie hasta finales de invierno y retirarla antes de que rebrote. En zonas frías suele pasar el invierno bien sin protección especial.
Cosecha de hojas, tallos y también raíces
El mejor sabor lo tiene el crecimiento joven de primavera y comienzos de verano. Merece la pena ir cortando hojas de forma regular, porque una cosecha frecuente estimula la producción de más brotes. En la cocina puede usarlas frescas, finamente picadas, o guardarlas para más adelante. El excedente se puede congelar de forma práctica, incluso en cubitos con agua.
Los tallos se pueden cosechar jóvenes y tiernos; si se quiere, también pueden blanquearse ligeramente, como se hace con el apio, para que no resulten tan intensos. Las raíces también son comestibles; por lo general se aprovechan en plantas más viejas durante el reposo vegetativo, cuando se pueden extraer, limpiar y utilizar en platos contundentes.
Usos del apio de monte en la cocina desde una mantequilla hasta un condimento casero
El apio de monte tiene fama de hierba “para la sopa”, pero sus posibilidades no terminan ahí. Gracias a su aroma intenso puede sustituir parte de los potenciadores industriales y, al mismo tiempo, aportar profundidad. En poca cantidad realza caldos, guisos, salsas y platos de verduras.
Mantequilla de hierbas con aroma potente
Las hojas finamente picadas se pueden mezclar con una mantequilla de calidad y, al gusto, añadir ajo u otras hierbas. Esta mantequilla va muy bien con patatas asadas, carnes a la parrilla y también con pan recién hecho. Con el apio de monte, menos es más, porque su sabor es muy penetrante.
Un pesto que no pasa desapercibido
El apio de monte puede ser una alternativa interesante a la albahaca clásica. Hojas trituradas con aceite, ajo, frutos secos y queso curado dan una pasta ideal para pasta, verduras asadas o como untable sencillo. El sabor queda más redondo y aromático, por eso conviene ir probando el pesto y, si hace falta, combinar el apio de monte con hojas más suaves.
Patatas, huevos y salsas cremosas
Una combinación clásica y segura es apio de monte con patatas. Encaja en puré, patatas al horno y sopas de patata; también funciona en tortitas o en ñoquis caseros. A menudo queda estupendo también en platos con huevo y en salsas cremosas, donde su aroma complementa el resto de ingredientes sin necesidad de salar en exceso.
Marinados y un toque intenso con menos sal
Las hojas picadas se pueden añadir a marinados con aceite o con yogur para carne, pescado o verduras. El apio de monte aporta profundidad y un punto especiado, de modo que se puede reducir la sal y aun así mantener un sabor marcado. Las semillas son la parte con sabor más intenso de toda la planta y se pueden usar de forma similar a las de apio o hinojo, incluso en mezclas de especias.

“Vegetal” casero y secado para tener reservas
También es popular secar o conservar una mezcla en la que el apio de monte acompaña a zanahoria, perejil, apio y otras verduras. La mezcla se puede deshidratar o guardar con sal y se obtiene un condimento universal para sopas, salsas y platos de verduras. Las hojas secas no resultan tan frescas como las recién cortadas, pero aun así aportan el aroma característico y son muy prácticas para el invierno.
Los problemas más frecuentes y cómo prevenirlos
Una vez enraizado, el apio de monte suele ser poco exigente y resistente, aunque pueden aparecer pequeños contratiempos. Las plantas jóvenes pueden atraer babosas y caracoles, por lo que conviene vigilar los plantones sobre todo en primavera. A veces pueden verse hojas dañadas por plagas típicas de las apiáceas; por lo general basta con retirar las hojas afectadas. Otra cuestión práctica es la resiembra espontánea: si deja madurar las semillas, en primavera pueden aparecer plántulas alrededor de la mata. Quien no quiera más plantas debe retirar a tiempo las inflorescencias o desherbar de forma regular los brotes jóvenes.
Consejo práctico: El mejor sabor lo suele tener el brote joven. Cuando en verano las hojas se vuelven bastas o la planta se prepara para florecer, ayuda recortar las partes viejas y favorecer un nuevo rebrote.
Fuente: RHS, The Spruce, MasterClass, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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