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La poda de verano de los frutales corrige retrasos y favorece la cosecha

June 7, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
La poda de verano de los frutales corrige retrasos y favorece la cosecha
Poda de verano / Foto: Depositphotos
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Si no llegaste a hacer la poda de los frutales a finales de invierno, a menudo aún no está todo perdido. Puede ayudarte la poda de verano, que se realiza desde finales de la primavera, continúa durante todo el verano y, en la práctica, suele poder hacerse aproximadamente hasta finales de septiembre. Es especialmente importante para la formación de la copa y para mantener el árbol en un tamaño razonable, por eso conviene no saltársela. Se aplica sobre todo en especies formadas y de cultivo intensivo, típicamente en melocotoneros y albaricoqueros, donde la copa se densifica con facilidad y crece de más con rapidez.

En el periodo estival también entra la llamada poda de formación, en la que no se trabaja solo con la sierra, sino sobre todo con los dedos y las tijeras. En los árboles jóvenes se pinzan los brotes del año para favorecer la ramificación, mejorar la entrada de luz y conducir la copa a la forma deseada sin causar heridas grandes innecesarias.

Las especies de hueso pueden aclararse en verano sin miedo a la próxima cosecha

En ciruelos, melocotoneros y cerezos es una ventaja que florezcan principalmente sobre madera de un año. Gracias a ello, en verano se puede aclarar la copa y eliminar brotes que la densifican sin renunciar a la futura producción. Al contrario, con la poda de verano a menudo se estimula la formación de nuevos brotes, es decir, de madera fructífera, que el árbol necesita para dar fruto con regularidad. Si pospusieras la misma intervención a una fecha tardía o la dejaras para finales de invierno, puede ocurrir fácilmente que cortes los inicios de las yemas de flor y debilites la cosecha.

Cuidado con manzanos y perales: las reglas cambian

En frutales de pepita no se puede simplificar igual que en los de hueso. Los manzanos y perales suelen formar yemas de flor en las puntas de las ramillas, sobre madera de dos a tres años. Por eso, en las intervenciones de verano hay que ser más prudente y valorar siempre cuál es el objetivo. Aquí la poda de verano se usa más como una regulación suave, por ejemplo para eliminar brotes que densifican, improductivos o mal orientados, que como un acortado drástico.

Por qué también se poda el jardín ornamental en verano

Julio suele ser uno de los meses más calurosos: el jardín crece rápido, pero con falta de lluvias puede verse agotado. Las plantas sin riego a veces se mustian, tiran flores o hojas y, en general, responden peor a las intervenciones. A la vez puede aparecer un periodo en el que parte de las especies ya han terminado la floración y otras aún no florecen, así que es un buen momento para coger las tijeras y ordenar la vegetación.

En verano se ajustan con frecuencia trepadoras desbordadas, arbustos y también leñosas de hoja perenne para mantenerlas en el tamaño deseado. Antes de empezar, conviene comprobar si en el interior del arbusto no hay un nido de pájaros. Los brotes que crecen tras una poda en julio suelen tener tiempo de madurar y lignificar antes del invierno, por lo que no son tan propensos a dañarse con las heladas.

La poda de verano frena más el crecimiento y ayuda a la salud de las plantas

Frente a la poda de invierno, la poda de verano tiende a moderar el crecimiento en lugar de estimularlo de forma marcada. Esto es útil en frutales formados, donde quieres mantener una copa aireada y eliminar brotes nuevos que solo densifican y no dan fruto. Al mismo tiempo, la poda puede mejorar el estado sanitario, porque se retiran de la copa partes enfermas o que se están secando y entra más luz y aire al interior.

Con calor extremo y sequía, sin embargo, es mejor aplazar la poda, porque las heridas de corte aumentan la transpiración y cargan a la planta innecesariamente. Aun así, hay situaciones en las que la intervención ayuda. Si algunas ramillas se están secando, puede significar que la planta renuncia a ellas porque no logra abastecerlas de agua y nutrientes. En ese caso, retirar las partes secas puede aliviar el resto de la copa.

Revisar tras podas anteriores indica qué hacer después

En verano conviene también repasar las leñosas podadas en meses anteriores y evaluar cómo reaccionaron. Si, por ejemplo, un arbusto se rejuveneció con fuerza en invierno, en verano se ve fácilmente si está emitiendo brotes vigorosos y sanos que florecerán bien la próxima temporada. Esta revisión es práctica también en frutales, porque muestra dónde la copa vuelve a espesarse y dónde, por el contrario, ha quedado demasiado clara.

Qué puedes podar sin problema en julio y cómo hacerlo

Glicinia

En la glicinia, en verano se acortan los brotes largos aproximadamente a siete yemas. La poda de formación más marcada suele hacerse después en invierno, normalmente entre enero y febrero, cuando la estructura de la planta se aprecia mejor.

Ciruelos y otras especies de hueso

Los frutales de hueso suelen ser sensibles a la monilia y otras enfermedades. Por eso, en verano elimina los brotes enfermos, moribundos o secos hasta una yema sana o madera sana. Es importante cuidar la higiene de trabajo y desinfectar las tijeras entre árbol y árbol para no transmitir la infección.

Celinda

La celinda se poda mejor justo después de la floración. Aproximadamente un tercio de los brotes se puede cortar desde abajo, cerca del suelo, con lo que el arbusto se aclara, se airea y se estimula la formación de brotes nuevos para la floración de la próxima temporada.

Laurel

Si vas pinzando el laurel de forma regular, en verano se puede recortar hasta una yema orientada hacia donde quieras dirigir el crecimiento. Las hojas cortadas pueden secarse y usarse en la cocina.

Qué es mejor no tocar en verano

Sauces y cornejos arbustivos

En los sauces y en los cornejos arbustivos, una poda de verano privaría a las plantas de las varas jóvenes, a menudo de color muy vivo, que son el mayor adorno en invierno. Por eso, estas especies se podan normalmente a finales de febrero o en marzo.

Parrotia y leñosas valoradas por los colores de otoño

En las leñosas que cultivas por su intenso color otoñal, la poda de verano puede suponer una pérdida innecesaria de superficie foliar. Con ello te quedarías sin el efecto que empieza a notarse en solo unas semanas.

Frambuesas remontantes

Las frambuesas remontantes producen también en otoño. Si después de la primera cosecha las cortaras a ras de suelo, te quedarías sin la segunda tanda de frutos. En estas frambuesas, por tanto, conviene adaptar el calendario de intervenciones según quieras una o dos cosechas.

Fuente: Záhrada,Gardeningn Know How, The Spruce, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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