Las manchas negras en los tomates asustan a los cultivadores, pero no es una enfermedad
Las manchas oscuras y hundidas en el extremo del fruto pueden asustar a cualquier cultivador, porque parecen una enfermedad grave capaz de arruinar toda la cosecha. En realidad, muchas veces no se trata de una infección ni de una plaga. Este problema se conoce como podredumbre apical y es un trastorno fisiológico provocado por condiciones de cultivo inadecuadas. Afecta sobre todo a los tomates, pero también suelen ser vulnerables los pimientos y las berenjenas, es decir, hortalizas con frutos grandes y de crecimiento rápido.
Cómo reconocer con seguridad la podredumbre apical
El signo típico es una mancha circular en la punta del fruto, donde antes estaba la flor, es decir, en el lado más alejado del pedúnculo. Al principio puede tener un tono verdoso parduzco y, más tarde, oscurece hasta volverse negra. A medida que el daño aumenta, el tejido se hunde y el extremo del fruto parece aplanado o deprimido. El tamaño de la zona afectada varía de un fruto a otro: a veces es solo un puntito, otras la mancha mide varios centímetros y ocupa una parte importante del extremo del fruto.
La causa real está relacionada con el calcio, pero también con el agua
La causa directa es la falta de calcio en el fruto. El calcio es esencial para la estabilidad de las membranas celulares y el crecimiento correcto de nuevas células. Cuando los tejidos tienen poco, las células empiezan a perder consistencia, pueden agrandarse en exceso, se alteran las membranas, se producen fugas de sustancias y, finalmente, muere una parte del tejido. El resultado son zonas oscuras, muertas y hundidas, tal como lo vemos en la práctica.
Es importante entender que, por lo general, el problema no es que falte calcio en el suelo. Normalmente hay calcio suficiente en suelos, sustratos de cultivo e incluso en la propia planta. El problema aparece cuando el calcio no logra transportarse a tiempo y en cantidad suficiente a las partes más alejadas de la planta, precisamente a los frutos. Para que el calcio se mueva, debe circular agua por la planta. Cuando la absorción de agua es irregular, los frutos, que están al final de la cadena de suministro, son los primeros en sufrir.

Por qué los frutos son más vulnerables que las hojas
Las hojas suelen obtener calcio con más facilidad que los frutos, porque transpiran más y “tiran” mejor del flujo de agua. Los frutos, en cambio, están en peor posición: además están más lejos de las raíces y compiten con menos éxito por los recursos disponibles de calcio y agua. Por eso, cuando hay un altibajo en el riego, lo más habitual es que se manifieste justo en el extremo del fruto, donde el déficit aparece de forma localizada.
Cuándo aumenta mucho el riesgo
Cultivo con el sistema radicular limitado
El mayor riesgo lo tienen las plantas en recipientes, macetas y sacos de cultivo, porque las raíces disponen de poco espacio y el sustrato se seca más deprisa. En cuanto se produce un periodo de sequedad y luego un riego abundante de golpe, el flujo de agua dentro de la planta se vuelve irregular y los frutos pueden quedarse sin un aporte estable de calcio. En cambio, las plantas cultivadas directamente en el suelo del bancal o en el suelo del invernadero suelen ser más estables, porque la tierra retiene la humedad de forma más uniforme.
Abonar con el sustrato seco y una composición de nutrientes inadecuada
Los problemas pueden agravarse si el fertilizante se aplica sobre un sustrato seco. En el agua del suelo se genera entonces una alta concentración de sales nutritivas, lo que frena la absorción de agua por las raíces. Además, algunos componentes de los abonos compiten con el calcio por el acceso a las raíces, especialmente las formas amoniacales de nitrógeno. El resultado es el mismo: el calcio llega peor a los frutos, aunque no falte en el suelo.
Humedad ambiental demasiado alta en el invernadero
Una humedad del aire muy elevada también puede influir, porque limita el movimiento natural del agua dentro de la planta. En el invernadero ayuda ventilar con regularidad durante el día, para que las plantas absorban mejor el agua por las raíces y el flujo interno sea más continuo.
Qué hacer cuando aparecen las manchas
Por lo general, los frutos que ya presentan podredumbre apical no se pueden recuperar. El tejido dañado no se regenera y el fruto queda depreciado. Lo que sí tiene sentido es centrarse en la prevención para los otros frutos que aún se están desarrollando. En cuanto se estabilizan las condiciones, a menudo los frutos que cuajan después ya crecen sin problemas.

La prevención depende sobre todo del riego regular
Mantenga el sustrato siempre uniformemente húmedo
La regla básica es no dejar que el suelo o el sustrato se sequen durante la temporada. En días calurosos puede ser necesario regar incluso dos veces al día. Es mejor dividir el riego en dos aportes pequeños que regar una sola vez con mucha cantidad, porque así se mantiene una humedad más estable y un flujo de agua más constante dentro de la planta. En los sacos de cultivo ocurre además que, una vez se secan mucho, cuesta muchísimo rehumedecerlos de forma homogénea, lo que aumenta aún más el riesgo.
Apóyese en la técnica o en un sistema de cultivo más adecuado
Si sabe que no puede regar con frecuencia, ayuda un sistema de riego automático, recipientes más grandes con mayor volumen de sustrato, o pasarse al cultivo en suelo en el bancal o en un bancal del invernadero. Otra medida práctica es acolchar la superficie, porque reduce la evaporación y mantiene una humedad más estable en la zona de raíces.
Abone con prudencia y solo con el suelo húmedo
Los abonos líquidos pueden ser útiles, pero aplíquelos solo cuando el suelo ya esté húmedo y siempre siguiendo las recomendaciones del fabricante. Así evitará una concentración excesiva de nutrientes en el agua del suelo, que estresaría a la planta y limitaría la absorción de agua.
Por qué los tratamientos foliares con calcio casi nunca ayudan
Una reacción habitual es intentar aportar calcio mediante pulverización foliar. Sin embargo, en el caso de la podredumbre apical esto suele no funcionar, porque los frutos absorben mal el calcio a través de la piel y el transporte de calcio desde las hojas a los frutos es limitado. Además, algunos productos, por ejemplo a base de nitratos, pueden estimular un crecimiento exuberante de la masa verde, que entonces se queda con una parte aún mayor del calcio disponible, y a los frutos, paradójicamente, les llega menos.
Qué conviene recordar para la próxima temporada
La podredumbre apical no es una enfermedad contagiosa, sino una señal de que la planta ha sufrido altibajos en la disponibilidad de agua y, con ello, en el aporte de calcio a los frutos. La mejor estrategia es un riego regular sin extremos, un abonado sensato sin aplicar en seco, suficiente espacio para las raíces y, en el invernadero, también una ventilación constante. Si se mantienen estos pequeños ajustes, lo habitual es que los siguientes frutos maduren sanos y la cosecha continúe sin grandes pérdidas.
Fuente: Rhs, Missouri Botanical Garden , Pestrazahrada.cz
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