Cómo lograr frutos grandes y una cosecha abundante de grosella el próximo año tras la recolección
En cuanto termine de recolectar las grosellas, el trabajo en el jardín no se acaba. Justo en este periodo los arbustos forman las yemas para la siguiente temporada, por eso merece la pena dedicarles unos cuidados breves, pero bien dirigidos. Si después de la cosecha hace unos pasos sencillos, la planta descansará mejor, se reforzará y el año que viene lo compensará con una mayor carga de fruto y, a menudo, con bayas más grandes.
Poda de la grosella justo después de la cosecha
La base es la poda de verano. Elimine las ramas viejas y vigorosas, de aproximadamente más de cinco años, porque suelen dar poca fruta. Al mismo tiempo, recorte todo lo que espese innecesariamente el interior del arbusto: ramas secas, rotas, deformadas o las que quedan demasiado bajas, cerca del suelo, y dificultan la circulación del aire.
También es importante retirar los brotes sobrantes que salen desde la base para que el arbusto no se convierta en una masa demasiado densa, donde la humedad y las enfermedades se instalan con facilidad. Conviene acortar los brotes jóvenes que queden en torno a 5–8 cm, con lo que favorecerá la ramificación y la formación de brotes laterales, que es donde la grosella fructifica bien.
Qué hacer con las hojas y cuándo conviene dejarlas
En la grosella negra, si hay presencia de enfermedades, compensa retirar las hojas afectadas para que la infección no siga extendiéndose. En la grosella roja y la blanca, en cambio, se recomienda no arrancar las hojas y dejar que caigan de forma natural, porque la planta aún aprovecha sus nutrientes.
Riego tras la fructificación y por qué no usar agua fría
Después de la cosecha, dé a los arbustos un riego abundante. A la grosella roja y blanca normalmente les bastan uno o dos cubos de agua por arbusto. La grosella negra tiene las raíces más cerca de la superficie, por lo que le sienta bien una dosis mayor, alrededor de tres a cuatro cubos. Use agua reposada o al menos no helada, porque un enfriamiento brusco del suelo puede estresar a la planta innecesariamente.
Ligero escardado y aireado del suelo bajo los arbustos
No hace falta cavar en profundidad. Es suficiente con romper la costra y los terrones de la superficie para que llegue oxígeno a las raíces y el riego se infiltre mejor. Trabaje con cuidado, porque el sistema radicular de la grosella es sensible y se daña con facilidad, especialmente en la grosella negra.
Abonado de verano para vigor y formación de yemas del año siguiente
Tras la poda y el riego, conviene aportar fertilizante. En verano funciona bien una combinación de nutrientes minerales y materia orgánica, que refuerza el arbusto sin excederse con el nitrógeno. Se utiliza a menudo una mezcla de potasio y fósforo, por ejemplo sulfato potásico con superfosfato, complementada con ceniza de madera como fuente de minerales.
Abonos orgánicos y alternativas naturales sencillas
De los abonos orgánicos se aprovechan sobre todo los riegos con soluciones bien preparadas, que se dejan reposar varios días. El estiércol de ave debe diluirse mucho, normalmente en una proporción aproximada de 1 parte por 12 partes de agua, y aplicarse solo en dosis moderadas. Quien no quiera trabajar con abonos líquidos puede usar compost, aproximadamente un cubo bajo cada arbusto.

En la práctica también funcionan fuentes naturales suaves de nutrientes, por ejemplo enterrar cáscaras de patata, harina de pescado o pieles de plátano en el suelo bajo el arbusto. Si recurre a un fertilizante universal ya preparado, elija uno con mayor contenido de fósforo y sin cloro.
Protección frente a plagas y enfermedades tras la poda de verano
Después de la poda conviene pensar también en la prevención, porque las heridas abiertas y un ambiente espeso suelen ser una puerta de entrada para infecciones. Para desinfectar el suelo se puede usar una solución suave de permanganato potásico. Para limitar enfermedades fúngicas y plagas, elija un producto formulado específicamente para groselleros y siga las instrucciones, para que el tratamiento sea eficaz y a la vez seguro.
Un resultado que se nota la próxima temporada
Si tras la cosecha aclarea la grosella, riega bien, airea ligeramente el suelo, repone nutrientes y controla la prevención de enfermedades, los arbustos formarán mejor las yemas para el año siguiente. La mayor diferencia suele verse ya en la temporada posterior, cuando la plantación está más uniforme, más sana y la cosecha suele ser más abundante y de mejor calidad.
Fuente: Gardenia, RHS, To je nápad, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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