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No arruines tu cosecha de tomates ni manzanas por falta de calcio en el suelo

July 16, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
No arruines tu cosecha de tomates ni manzanas por falta de calcio en el suelo
Tomate sin calcio / Foto: Depositphotos
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Para que las plantas crezcan bien, soporten el estrés, resistan a las plagas y den una cosecha sabrosa, necesitan una nutrición correctamente equilibrada. Además de los nutrientes básicos, existen elementos sin los cuales la planta puede parecer estar bien durante un tiempo, pero los frutos pierden calidad. Entre los más importantes está el calcio. Cuando falta, se manifiesta con manchas típicas y muerte de tejidos, que mucha gente confunde por error con enfermedades fúngicas. El resultado suelen ser frutos con aspecto dañado que a menudo terminan en la basura.

El equilibrio lo decide todo, tanto el defecto como el exceso perjudican

Con los nutrientes rige una regla sencilla: no debe haber ni demasiado poco ni demasiado. La carencia de calcio aparece con más frecuencia en suelos ácidos y secos, condiciones que pueden corregirse en cierta medida ajustando el pH y regando con mayor regularidad. Pero el problema a menudo no nace solo en el suelo, sino directamente en la planta, porque la absorción de calcio puede quedar bloqueada por un abonado inadecuado.

Quién suele ser el culpable más habitual

Sorprendentemente, el responsable de los problemas muchas veces no es el propio calcio, sino otros elementos importantes. Lo típico es el potasio y también el nitrógeno. Si se aportan en grandes cantidades o con demasiada frecuencia, pueden impedir que la planta absorba bien el calcio y lo distribuya a los tejidos donde hace falta.

Síntomas típicos de la falta de calcio en los frutos

La carencia de calcio se ve con más claridad en hortalizas de fruto y en los manzanos. En tomates y pimientos aparece la necrosis apical del fruto, es decir, la muerte del tejido en la punta, que va evolucionando hacia manchas oscuras. En las manzanas, en cambio, se desarrolla una fisiopatía conocida como bitter pit (mancha amarga), en la que se forman manchas oscuras y hundidas en la piel. A simple vista puede parecer una infección, pero la causa es nutricional.

Tomates y pimientos, manchas que empeoran según el tiempo

En el tomate la mancha suele ser al principio acuosa; después se vuelve parda a negra, bien delimitada y ligeramente hundida. En el pimiento, el daño amarronado aparece sobre todo en las puntas de los frutos. Con sequedad las manchas tienden a secarse; con mayor humedad, en cambio, pueden pudrirse y los frutos se estropean rápidamente.

Cómo aportar calcio y dejar de bloquearlo a las plantas

La base es reducir el abonado excesivo con potasio y no pasarse tampoco con el nitrógeno. El potasio actúa de forma antagonista frente al calcio, es decir, frena su absorción, y un efecto similar puede tener un aporte alto de fertilizantes nitrogenados. Puede ayudar un abonado orgánico más frecuente, que favorece una mejor absorción de nutrientes, y también elegir un tipo de nitrógeno adecuado.

Nitrógeno sí, pero con cabeza

Si necesitas aportar nitrógeno, compensa optar por una forma que a la vez aporte calcio. Un ejemplo es el nitrato cálcico con calcio hidrosoluble, que también puede usarse de manera preventiva en emplazamientos donde el problema se repite con regularidad.

Mancha amarga en manzanas y prevención en verano

En manzanos, la prevención se plantea con antelación, a menudo ya en julio. En zonas con aparición recurrente se realizan varias pulverizaciones con un intervalo aproximado de 10 a 14 días, para que el calcio vaya entrando de forma continua en los frutos y la mancha no llegue a desarrollarse.

Cómo reconocer el exceso de calcio y por qué también es un problema

En las plantas, los síntomas directos de un exceso de calcio son más difíciles de describir; con más frecuencia el problema se manifiesta en el suelo. Con un encalado inadecuado o un abonado mal planteado puede haber demasiado calcio y las plantas empiezan a amarillear. Además, el exceso bloquea la absorción de otros elementos, típicamente hierro y zinc, de modo que los problemas se encadenan. La mayor seguridad la da un análisis de suelo o un análisis de tejidos vegetales, con el que se puede ajustar la nutrición para recuperar el equilibrio.

Fuente: RHS, NKZ, The Spruce, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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