Julio decide la calidad de la uva, esto no puedes descuidarlo en el viñedo
Julio es una de las épocas más ajetreadas en el viñedo. Las cepas están en plena fuerza, los brotes crecen rápido y en los pámpanos ya se aprecia bien el cuajado de los racimos. Justo ahora se decide qué calidad tendrá la vendimia. Si en este mes se descuida el manejo, la vid se agota innecesariamente, la vegetación se vuelve demasiado densa y las enfermedades arrancan con más facilidad. Una revisión regular y unas cuantas intervenciones bien enfocadas ayudan a mantener las cepas aireadas, los racimos sanos y una maduración uniforme.
Mildiu y oídio con calor y humedad
El tiempo típico de julio suele ser cálido, a veces bochornoso y, tras los chubascos, muy húmedo. Estas condiciones favorecen las enfermedades fúngicas, especialmente el mildiu y el oídio. En cuanto aparezcan los primeros síntomas en hojas o racimos, hay que actuar sin demora para que la infección no se extienda por toda la plantación. También ayuda la prevención mediante un dosel más aireado y un riego bien planteado. Cuando el ataque ya es visible, conviene recurrir a productos disponibles específicos para vid y seguir al pie de la letra las indicaciones, incluyendo el momento de aplicación y las repeticiones.
Labores en verde que alivian a las cepas
En verano la vid consume mucha energía tanto para crecer como para alimentar los racimos. Por eso, las labores en verde no son solo una cuestión estética, sino una forma de dirigir la fuerza de la planta hacia el fruto y, al mismo tiempo, reducir el riesgo de enfermedades. La base es regular de manera continua la cantidad de masa verde, para que la cepa no se desmadre, no quede mal iluminada y no sea más propensa a problemas tras la lluvia.

Despunte de brotes demasiado largos
En cuanto los brotes sobrepasan el sistema de conducción o el alambre, conviene acortarlos mediante el despunte. Los brotes fructíferos suelen despuntarse por encima del último racimo, de forma que queden aproximadamente cuatro o cinco hojas por encima. Así la cepa no se desgasta en alargar en exceso y se concentra mejor en el engorde de las bayas.
Eliminación de nietos en las axilas de las hojas
En las axilas de las hojas suelen salir brotes laterales que densifican rápidamente la cepa. Si se dejan sin control, quitan nutrientes al brote principal, empeoran la ventilación y crean un ambiente donde las enfermedades se propagan mucho más fácilmente. Por eso, eliminar de forma regular los nuevos nietos es en julio una de las rutinas más importantes.
Deshojado gradual alrededor de los racimos
Quitar parte de las hojas alrededor de los racimos aporta varios beneficios. Los racimos se secan antes después de la lluvia, lo que reduce la presión de enfermedades. Un mejor acceso de la luz también favorece la formación de azúcares y de compuestos aromáticos en las bayas. Pero el deshojado debe hacerse de forma gradual. Las bayas aún pueden no tener suficiente protección y una exposición repentina y total al sol puede causar quemaduras, por lo que no se retiran las hojas de golpe y siempre se observa la reacción de la cepa.
Atado y colocación entre los alambres
A medida que los racimos ganan peso, también aumenta el riesgo de que se quiebren los brotes fructíferos. El viento fuerte o las tormentas de verano pueden acelerar los daños. Ayudan el atado regular y la colocación uniforme de los brotes entre los alambres de conducción, para que queden estables y la vegetación esté ordenada. Al mismo tiempo, una superficie foliar más pequeña y bien dispuesta significa también menor evaporación de agua, de modo que la vid gestiona mejor el calor con un consumo más eficiente.

Riego en sequía y por qué apuntar a las raíces
En periodos de sequía prolongada hay que regar la vid, porque los racimos empiezan a engordar y el agua es clave para este proceso. Lo importante es llevar el riego a las raíces, no a las hojas, para no aumentar innecesariamente la humedad en la vegetación y, con ello, el riesgo de mildiu. Funciona muy bien el riego por goteo, que aporta agua de manera regular y en una cantidad razonable, de modo que el suelo no se seca ni se encharca de forma brusca.
Aclareo de racimos para mayor calidad
Algunas cepas cuajan tantos racimos que luego no son capaces de alimentarlos con calidad. Si el objetivo es más bien mejorar la calidad que obtener el máximo volumen, compensa reducir parte de la cosecha. Lo más habitual es eliminar los racimos débiles, dañados o mal desarrollados. La cepa se descarga y los racimos restantes tienen más posibilidades de madurar de forma uniforme y con mejor sabor.
La vid como aliado tradicional para las piernas cansadas
La vid no es solo una planta útil para el vino y la uva de mesa. Ya hace tiempo los viticultores observaron que sus hojas también pueden aprovecharse en cuidados caseros de la piel. Las hojas de vid contienen antioxidantes, taninos, vitaminas A y C, flavonoides y otras sustancias que se asocian con el apoyo a la elasticidad vascular, el alivio de la piel irritada y la reducción de la hinchazón. Por eso, tradicionalmente se usaban no solo en la cocina, sino también en la medicina popular.
Ungüento casero en aceite con hojas de vid
Si dispones de hojas limpias, sin tratamientos químicos, puedes preparar un sencillo ungüento en aceite. Se llena un tarro de conserva con hojas picadas y se cubren con un aceite de buena calidad. Luego el tarro se coloca en una olla con agua caliente, de manera que quede sumergido aproximadamente hasta la mitad, y se deja templar suavemente durante alrededor de media hora. Después, se cuela el aceite con cuidado, se deja enfriar y puede usarse en piernas cansadas, idealmente por la noche antes de dormir, o sobre piel irritada. De forma tradicional también se menciona su uso en piel castigada por el sol.
Consejo: Julio es el mes de la revisión constante. Intervenciones cortas pero frecuentes en las cepas suelen ser más eficaces que un único gran trabajo, porque la vid crece rápido y la situación cambia de un día para otro.
Fuente: Heřmánkův herbář, Jean Leon, Wine Maker Mag, Pestrazahrada.cz
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