Cómo alimentar a las gallinas para que estén sanas, pongan con regularidad y tengan cáscaras fuertes todo el año
Un plan de alimentación bien planteado es fundamental en la cría de gallinas. No se trata solo de cuántos huevos pongan las ponedoras, sino también de la calidad de la yema y de la cáscara, el estado del plumaje, la resistencia a enfermedades, la vitalidad y la condición general. La idea de que basta con echar un puñado de grano y añadir sobras de cocina suele traducirse en peor puesta, cáscaras frágiles y un organismo debilitado. Las gallinas necesitan un equilibrio adecuado de energía, proteínas, fibra, vitaminas y minerales.
La vía más sencilla suele ser un pienso completo de calidad para ponedoras, formulado para cubrir las necesidades habituales durante la puesta. Si mezclas el alimento tú mismo, conviene ser constante, vigilar la calidad de las materias primas y añadir los componentes que faltan en el cereal por sí solo.
Cómo ajustar la alimentación según la estación
A lo largo del año cambian las posibilidades naturales de las gallinas. En los meses cálidos, en el corral encuentran por sí mismas parte del alimento, normalmente insectos, larvas, semillas y partes verdes de las plantas. Gracias a ello suelen tener un aporte de nutrientes más variado y, además, se mueven más. En invierno hay menos fuentes naturales, por lo que tiene sentido apoyarse más en una alimentación completa, reforzar la energía y controlar el aporte de vitaminas y minerales. Con el frío, además, las gallinas consumen más energía para mantener la temperatura corporal.
El grano es importante, pero por sí solo no basta
Los cereales deben formar parte de la ración, porque aportan energía. Lo más habitual es usar trigo, cebada, avena o maíz, y lo ideal suele ser combinarlos, ya que cada uno aporta nutrientes algo distintos. El problema llega cuando el grano es el único componente. A largo plazo, una alimentación demasiado monótona puede provocar carencias de algunos aminoácidos, vitaminas y minerales, lo que puede reflejarse en una bajada de la puesta, peor calidad de la cáscara y un debilitamiento general de las gallinas.
Las proteínas, base para el huevo y el plumaje
La formación del huevo exige mucho a las ponedoras y, sin suficientes proteínas, el descenso de rendimiento y de calidad aparece rápidamente. Las proteínas también son necesarias para la renovación del plumaje y para el correcto desarrollo de las pollitas. Una buena fuente pueden ser, por ejemplo, las leguminosas o las harinas, típicamente de girasol o de soja. Una gran ventaja del pastoreo en libertad es que las gallinas se completan por sí mismas la parte de origen animal cuando buscan lombrices, insectos, larvas o pequeños caracoles. Además de nutrientes, esto les proporciona una actividad natural que beneficia su condición física.
El forraje verde favorece la inmunidad y el color de las yemas

La verdura fresca y los verdes son una variación muy agradecida para las gallinas. Hierba, trébol, hojas de diente de león, ortigas o hierbas del jardín aportan vitaminas, minerales y antioxidantes naturales. En muchas explotaciones, el suministro regular de forraje verde también se nota en el aspecto de los huevos, porque las yemas suelen salir con un color más intenso.
En épocas con poca vegetación fresca, parte del aporte puede sustituirse por heno de calidad de gramíneas finas o por ortigas secas. Es importante que los suplementos estén limpios, sin moho y sin olor a rancio.
La fruta y la verdura son adecuadas como complemento, no como alimento principal
Distintos tipos de fruta y verdura pueden servir como un extra que aporte fibra, agua y parte de las vitaminas. Las gallinas suelen aceptar bien, por ejemplo, manzanas, peras, calabacín, calabaza, pepino o zanahoria. Con calor, agradecen especialmente las piezas jugosas, porque ayudan a la hidratación. A la vez, es importante que estos complementos no desplacen el pienso completo, que es el que aporta la mayor parte de los nutrientes necesarios para la puesta.
Los minerales determinan la dureza de la cáscara
Al formar el huevo, la ponedora consume una gran cantidad de calcio. Si no lo tiene en el alimento o en una fuente aparte, el cuerpo empezará a extraerlo de los huesos. El resultado pueden ser cáscaras finas, huevos deformados y problemas de salud a largo plazo. Por eso conviene que las gallinas tengan siempre disponible una fuente de calcio, por ejemplo conchas trituradas, piedra caliza o suplementos minerales específicos.
Para una buena digestión también resulta útil la gravilla fina o grit, que ayuda a triturar mecánicamente el alimento en la molleja. Sin ella, las gallinas pueden aprovechar peor la ración, aunque por lo demás sea de buena calidad.
El agua es tan importante para la puesta como el alimento
Sin acceso constante a agua limpia, ni el mejor pienso funciona. En días cálidos, las ponedoras pueden beber bastante más que en invierno y la falta de agua suele notarse rápido, típicamente con una bajada de la puesta y de la vitalidad. Conviene lavar los bebederos con regularidad y cambiar el agua a diario. En verano ayuda colocar el bebedero a la sombra; en invierno, en cambio, hay que vigilar que el agua no se congele.
Qué conviene evitar para que las gallinas no sufran

Algunos alimentos pueden perjudicar a las gallinas incluso si parecen sobras normales. Evita el alimento mohoso o en mal estado, porque puede contener toxinas y causar problemas graves. Tampoco son adecuados los tubérculos de patata crudos, grandes cantidades de comida salada, dulces y platos muy especiados. Este tipo de dieta sobrecarga la digestión, puede provocar diarrea y, si se ofrece a largo plazo, debilita el organismo y la puesta.
Una regla sencilla para la práctica
Si quieres una puesta estable y gallinas sanas, mantén la combinación de un pienso completo, un aporte moderado de proteínas y forraje verde, no subestimes los minerales para la cáscara y asegura agua limpia de forma constante. Las sobras de cocina tómales solo como un complemento ocasional y comprueba siempre que estén frescas y que sean seguras para las gallinas.
Fuente: Garden Wild Life, Farm Keep, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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