Cómo compostar de forma segura la cama de las gallinas y obtener un abono nutritivo para el jardín
Criar gallinas en el jardín no solo aporta huevos, sino también una gran cantidad de cama y deyecciones. Para el horticultor doméstico es una fuente de nutrientes extraordinariamente valiosa, porque aporta al suelo sustancias necesarias para el crecimiento de hortalizas, aromáticas, flores y también arbustos frutales. Pero para que se convierta en un material seguro y fácil de usar, es imprescindible compostarlo correctamente.
El objetivo del compostaje es transformar una mezcla fresca demasiado “fuerte” en un compost maduro, al que los aficionados suelen llamar oro negro. En la práctica se trata de una materia oscura, granulosa y con un olor parecido al de la tierra de bosque, que se incorpora con facilidad a los bancales y actúa de forma progresiva, no de golpe.
Por qué no conviene echar estiércol de gallina fresco directamente en los bancales
El estiércol y la cama de gallina, en crudo, suelen estar demasiado concentrados para las plantas. La aplicación directa puede dañar las raíces, frenar el crecimiento y, en casos extremos, incluso arruinar los cultivos. Además, el material fresco puede contener bacterias y patógenos indeseables que suponen un riesgo para las personas, sobre todo al cultivar y consumir hortalizas de hoja o raíces.
El compostaje no es solo una forma de obtener abono, sino también un paso importante para reducir los riesgos sanitarios asociados al estiércol fresco.
Qué aporta la cama de gallina compostada
Un abono de liberación gradual
El compost maduro de cama de gallina aporta al suelo un amplio abanico de nutrientes. De los principales, destacan sobre todo el nitrógeno, el fósforo y el potasio. A esto se suma una serie de micronutrientes, por ejemplo el calcio, importante para un crecimiento sano, y también magnesio, azufre, manganeso, cobre, zinc, boro, hierro o molibdeno. La ventaja del compost es que no libera los nutrientes de una sola vez, sino poco a poco, lo que es más suave para las raíces y más estable para las plantas.
En general, el estiércol de gallina suele ser más rico que el de vaca o caballo. Un mayor contenido de nutrientes clave significa que, bien gestionado, puede aportar al jardín más fertilidad aprovechable con la misma cantidad de material.
Mejora del suelo como enmienda orgánica
El compost no actúa únicamente como fuente de nutrientes. También mejora las propiedades físicas del suelo: cómo retiene el agua, cómo la drena, cómo se airea y qué estructura tiene. Un suelo rico en materia orgánica suele ser menos propenso a la erosión, fija mejor los nutrientes y crea un entorno más favorable para las raíces.
La fracción orgánica de la cama compostada, además, favorece la actividad de los microorganismos del suelo. Son ellos quienes ayudan a descomponer los restos orgánicos y a poner los nutrientes a disposición de las plantas en una forma que puedan absorber mejor.
Principios del compostaje en caliente de la cama de gallina

El método más recomendado suele ser el llamado compostaje en caliente. Para que funcione, el compost debe tener la proporción adecuada entre materiales ricos en carbono y en nitrógeno, una humedad apropiada, suficiente oxígeno y también una temperatura que permita una descomposición rápida y, al mismo tiempo, limite la presencia de organismos indeseables.
La parte rica en carbono se denomina en compostaje materiales marrones. En el caso de las gallinas, se trata sobre todo de la cama del gallinero, por ejemplo virutas, serrín o paja. También se pueden añadir hojas secas, acículas, ramitas, heno, restos de tallos de maíz o papel.
La parte rica en nitrógeno se denomina materiales verdes y, en la cama de gallina, la aporta principalmente el estiércol. También ayudan el césped recién cortado, los posos de café, bolsas de té, peladuras y restos de fruta y verdura, recortes de plantas o cáscaras de huevo.
Proceso de compostaje paso a paso
Recogida de la cama y el estiércol
En el gallinero se suele usar una cama que absorbe la humedad, reduce el olor y mejora la higiene. Al limpiar, la cama puede recogerse junto con las deyecciones y trasladarse directamente a una compostera o a un montón de compost. Así se obtiene una mezcla base con la que se trabaja bien.
Un enfoque práctico es la llamada cama profunda, en la que la capa sucia se va removiendo de forma continua y se añade cama nueva poco a poco. El material empieza a “trabajar” ya en el gallinero y, en época fría, puede generar algo de calor. En primavera se retira todo y se lleva al compost. A menudo se recomienda una limpieza más a fondo aproximadamente dos veces al año, según el tamaño del corral y las condiciones del gallinero.
La proporción correcta de carbono y nitrógeno
La regla general del compostaje parte de mezclar aproximadamente una parte de materiales marrones por dos partes de materiales verdes. Pero en la cama de gallina suele haber realmente mucho nitrógeno, así que a menudo funciona mejor el enfoque contrario: añadir más parte carbonosa. En la práctica puede significar dos o tres partes de material marrón por una parte de verde, para reducir el olor, el exceso de humedad y la “agresividad” de la mezcla.
Formación del montón, agua y el primer calentamiento
Lo ideal es formar un montón de compost con una sola tanda de material, de modo que tenga un volumen suficiente para calentarse. Después, se humedece y se mezcla. La humedad correcta se puede estimar con una prueba sencilla en la mano. Si toma un puñado de material y lo aprieta, debería mantenerse unido solo ligeramente y, al soltarlo, desmenuzarse. Una mezcla demasiado húmeda se compacta en una bola; una demasiado seca se desmorona y no mantiene la forma.
En el compostaje en caliente se controla la temperatura en el núcleo del montón. Para higienizar, se recomienda un rango de aproximadamente 55 a 65 °C, que debería mantenerse durante varios días. Con temperaturas más altas, puede disminuir la actividad de microorganismos útiles y el proceso puede ralentizarse.
Mezclado y volteos repetidos
Cuando el centro del montón se ha calentado y después empieza a enfriarse, toca voltearlo. El objetivo es llevar al centro el material de los bordes, que suele estar más frío, y a la inversa sacar hacia fuera el material más descompuesto y caliente del centro. Así se va calentando todo el volumen, mejora la aireación y la descomposición se vuelve más uniforme.
En un montón doméstico de tamaño habitual conviene repetir este ciclo varias veces. Como ritmo sencillo puede servir un volteo aproximadamente cada diez días, según el tiempo, la humedad y la velocidad de descomposición.
Dejar que el compost madure
Tras el periodo de calentamiento activo, conviene dejar madurar el compost. El montón se puede cubrir de forma ligera para que no se empape innecesariamente y, al mismo tiempo, no se seque por completo. Un compost maduro se reconoce porque es mayoritariamente oscuro, granuloso, sin olor fuerte, y huele a tierra. Los restos de la cama original ya no se distinguen claramente.
Cómo usar el compost terminado en los bancales
El compost maduro de cama de gallina puede utilizarse tanto en bancales de hortalizas como en la zona ornamental del jardín. Se puede extender sobre la superficie del suelo como aporte natural tipo acolchado, o incorporarlo ligeramente a la capa superior de la tierra. El suelo retendrá mejor la humedad, mejorará su estructura y las plantas tendrán un aporte de nutrientes más estable durante la temporada.
Este compost es también un buen ejemplo de ciclo cerrado en el jardín: las gallinas ayudan a aprovechar restos, y usted transforma un residuo en un recurso valioso para seguir cultivando.
Recomendaciones de seguridad al trabajar con estiércol

El estiércol de gallina fresco puede contener organismos que pueden contaminar algunos cultivos, especialmente las hortalizas de raíz y las de hoja que se consumen crudas. Por eso es importante no usar material sin compostar directamente en los bancales de hortalizas.
No esparza estiércol de gallina fresco o sin madurar en bancales destinados a cultivos comestibles.
Al manipular estiércol, es sensato usar guantes y lavarse bien las manos después. Conviene lavar cuidadosamente las hortalizas antes de consumirlas. Para el compostaje doméstico tampoco se recomienda añadir heces de algunos animales, especialmente perros y gatos, porque pueden portar otros tipos de parásitos y patógenos; el estiércol de cerdo puede ser igualmente problemático.
El compostaje como parte de un jardín sostenible
Compostar la cama de gallina es una forma práctica de reducir residuos y, al mismo tiempo, mejorar la fertilidad del suelo. Las gallinas no solo aportan huevos, sino también materia prima para el compost, y el jardín se lo devuelve con cosechas más sanas y plantas más vigorosas. Si controla la proporción adecuada de materiales, la humedad, la entrada de aire y los volteos regulares, obtendrá un compost estable, seguro y beneficioso a largo plazo, con un lugar asegurado en cualquier jardín.
Fuente: Get Strong Animals, Chicken Backyard, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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