La cebollina en flor no es para tirarla aprende a aprovecharla al máximo
La cebollina es una de las aromáticas más agradecidas. Crece casi sola, dura mucho y en la cocina aporta a los platos un matiz suave entre cebolla y ajo. Pero en cuanto a principios de verano aparecen las flores redondas de color violeta, muchos cultivadores cometen el mismo error. Cortan las flores sin pensarlo y las tiran, o bien las dejan tanto tiempo que la planta forma semillas y empieza a extenderse por los bancales más de lo deseable.
En realidad, de la cebollina en flor se puede sacar mucho más partido. Sus flores son comestibles, decorativas y además útiles para los polinizadores. Solo hay que saber cuándo cortar y cuándo, por el contrario, conviene dejar algunas flores.
Cuándo florece la cebollina y qué ocurre después
El periodo de floración suele ir de mayo a agosto. Depende del tiempo y también de dónde cultives la cebollina. En zonas más cálidas empieza a florecer antes; en lugares más altos y fríos puede arrancar más tarde. Las flores aparecen de forma gradual, primero en el centro de la mata y después también en otros brotes.
Cuando las flores se pasan, la planta redirige la energía a la formación de semillas. Esto es práctico si quieres multiplicar la cebollina, pero menos adecuado si la cultivas sobre todo por sus hojas tiernas. Además, suele ocurrir que la cebollina en flor forma tallos más duros y el sabor se vuelve más intenso.
La poda correcta de la cebollina para que las hojas sigan tiernas
Si quieres cosechar principalmente hojas jóvenes, compensa cortar con regularidad. Lo ideal es aproximadamente cada dos o tres semanas, cuando alcance unos 15 a 20 centímetros. Corta bajo, pero no pegado del todo a la base: deja unos dos o tres centímetros para que rebrote rápido.
Si has descuidado el corte y la cebollina ha florecido, tras la floración suele ser mejor recortar toda la mata. Esto anima a la planta a sacar brotes verdes y frescos. Con suficientes nutrientes y humedad, a veces puede aparecer una segunda floración, más débil.
El error más frecuente es dejar que las flores lleguen a semilla aunque no quieras multiplicar la cebollina. Entonces puede extenderse fácilmente a lugares donde no te interesa tenerla.
Por qué no tirar las flores son comestibles y sorprendentemente útiles
Las flores de la cebollina no solo son bonitas. Tienen un sabor suave a cebolla y pueden usarse como condimento y como adorno. Desde el punto de vista nutricional, aportan varias vitaminas, sobre todo C, A y K, además de vitaminas del grupo B, incluido el ácido fólico. También contienen minerales como potasio y calcio, y antioxidantes.
Si su sabor no te convence, aun así puedes dejarlas en el bancal. Resultan muy atractivas para las abejas y otros polinizadores, y desde el punto de vista de la biodiversidad, mantener algunas matas en flor en el jardín es beneficioso. Y si las cortas, también sirven como decoración para la mesa o para un jarrón.
Beneficios para la salud asociados a las flores de cebollina
Las flores de cebollina contienen antioxidantes, incluidos flavonoides y compuestos como la quercetina, que ayudan al cuerpo a manejar el estrés oxidativo. Por eso se les atribuye un apoyo en la prevención de algunos problemas típicos de la vida moderna, especialmente relacionados con el corazón y la circulación. También se mencionan los compuestos azufrados característicos del género Allium por su acción antiinflamatoria y antimicrobiana.
En las flores también hay pequeñas cantidades de colina, relacionada con el buen funcionamiento del sistema nervioso. Además, se citan los carotenoides luteína y zeaxantina, asociados al apoyo de la visión y a la protección de la retina, sobre todo con la edad. Tómalo como un plus agradable dentro de una alimentación variada, no como una cura milagrosa.
Cómo aprovechar las flores de cebollina en la cocina y en el jardín
Un adorno delicado para platos ya terminados
Basta con desarmar la flor redonda en pequeñas florecitas y espolvorearlas sobre una ensalada, un paté vegetal o cualquier plato ya listo. Conseguirás un aspecto llamativo y un toque de sabor sin necesidad de añadir más cebolla.
Mantequilla casera de cebollina
Mezcla mantequilla a temperatura ambiente con tallos y flores picados, añade sal y deja reposar un rato. Va bien sobre pan y también como base para carnes o pescados. Además, puedes guardarla en frío e ir usándola poco a poco.
Pesto de flores de cebollina
Las flores pueden triturarse con aceite y semillas o frutos secos, añadir hojas verdes y ajustar el sabor con un queso curado y un poco de limón. El resultado es una salsa aromática para pasta, para ensaladas o como marinada.
Vinagre con un toque violeta
Aplasta ligeramente las flores, colócalas en un tarro con cierre y cúbrelas con vinagre blanco o de manzana, de modo que queden totalmente sumergidas. Tras unas dos semanas en un lugar oscuro, cuela. El vinagre adquiere un sabor suave a cebolla y un color interesante que anima aliños y marinadas.
Un sencillo pulverizado natural
Tanto las flores como las hojas pueden hervirse un momento en agua, dejar enfriar y colar. Por la tarde, el extracto puede usarse como pulverización de apoyo frente a algunos problemas fúngicos, típicamente en plantas propensas al oídio. No sustituye a productos específicos, más bien es un complemento suave dentro de la prevención.
Cuándo dejar las flores y cuándo es mejor retirarlas
Si quieres la cebollina principalmente por sus hojas tiernas, ve cortando las flores y no dejes que lleguen a semilla. Si, en cambio, también te interesan los polinizadores y la diversidad del jardín, deja que abran algunas flores y recorta el resto. Así mantendrás la mata vigorosa, limitarás la resiembra descontrolada y, al mismo tiempo, obtendrás un ingrediente comestible que sería una pena tirar.
Fuente: Záhrada, Gardening Know How, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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