Consejos que funcionan para fortalecer los tomates, favorecer la floración y aumentar la cosecha
Los tomates son claramente especies amantes del calor, que no toleran la tierra fría ni las noches frescas. Por eso, deben ir al bancal solo cuando pase el riesgo de heladas tardías a ras de suelo y el terreno esté realmente templado. En la práctica, suele ser más a menudo en la segunda quincena de mayo; en zonas más frías, perfectamente hasta principios de junio. Precisamente el momento adecuado suele decidir si las plantas estarán solo bien verdes o si, además, formarán suficientes frutos.
La plantación como base para unas raíces fuertes
Al plantar, cuida los primeros minutos, porque influyen en el enraizamiento durante semanas. Primero, cava el hoyo y riégalo bien para que las raíces se conecten más rápido con la tierra de alrededor. Justo después, es práctico clavar el tutor junto a la planta, para no dañar más tarde el cepellón.
Saca el plantón con cuidado. Funciona bien sujetar el vasito por arriba de modo que el tallo quede entre los dedos, volcar el recipiente boca abajo y, con una ligera presión, liberar el cepellón. El tomate puedes plantarlo más profundo, incluso hasta las primeras hojas verdaderas. Del tallo es capaz de formar raíces adicionales, con lo que queda más estable y gestiona mejor el agua.
Después de plantar, vuelve a regar y cubre ligeramente la superficie del suelo con tierra más seca. Esta capa ayuda a limitar la evaporación rápida y mantiene la humedad donde la planta más la necesita.
Atado al tutor para que la planta no se quiebre y mantenga la forma
Conviene atar el tomate al tutor justo después de la plantación. El viento puede tumbar con facilidad las plantas jóvenes y el bamboleo repetido empeora el arraigo. Para atar, usa una cuerda blanda, una tira textil o pinzas especiales, siempre de forma que el material no estrangule el tallo y deje margen para que engrose.
Revisa los atados de manera continua, idealmente cada dos semanas aproximadamente o siempre que el brote principal crezca de forma notable. Si tienes la piel sensible, vienen bien unos guantes, porque los pelitos finos del tallo pueden causar irritación en algunas personas.
Deschuponado y manejo de los brotes laterales
En las variedades de porte alto, es decir, de crecimiento indeterminado, es importante vigilar los chupones. Son pequeños brotes laterales que nacen en la axila de las hojas. Si los dejas sin control, la planta se espesará innecesariamente, secará peor después de la lluvia y los frutos quedarán a la sombra. Esto puede reducir el cuajado y, al mismo tiempo, aumentar el riesgo de enfermedades fúngicas, porque empeora la circulación del aire.
Los chupones se eliminan mejor con los dedos cuando aún son cortos y tiernos, del orden de unos pocos centímetros. En ese estado se desprenden con facilidad de forma limpia y la herida se seca rápido. Por lo general no se recomiendan tijeras para este trabajo, porque al pasar de una planta a otra pueden transmitir enfermedades víricas.
Una parte de los cultivadores, en los últimos tiempos, elige un método de compromiso y deja 1 o 2 brotes laterales más fuertes, sobre todo en invernadero o donde hay espacio suficiente. Puede aumentar el número de frutos, pero exige vigilar más el exceso de masa vegetal y también aportar nutrición y luz suficientes, para que la planta no se agote y no empiece a tirar flores.

Eliminar las hojas inferiores para un cultivo más seco y menos infecciones
Con el crecimiento del tomate, las hojas inferiores van perdiendo importancia. A menudo amarillean, se retuercen o aparecen en ellas pequeñas manchitas. Si se trata solo del piso más bajo, suele ser más bien un envejecimiento natural de los tejidos que un signo claro de enfermedad. Aun así, conviene retirarlas, porque cerca del suelo retienen humedad, se ensucian fácilmente con el riego o la lluvia y, al contactar con la tierra, pueden convertirse en una vía de entrada para hongos y bacterias.
Corta las hojas inferiores con regularidad con unas tijeras limpias y afiladas, lo más cerca posible del tallo. No las arranques con la mano, porque podrías dañar los tejidos y la herida resultante cicatriza peor. En invernadero y túnel de plástico, este paso cobra aún más importancia, ya que mejora la circulación del aire y reduce la probabilidad de que los hongos se propaguen rápidamente por todo el cultivo.
Cosecha de frutos uno a uno y qué vigilar al final del verano
Cosecha los tomates de forma escalonada según su madurez. Un fruto maduro suele desprenderse con facilidad en la articulación por encima del fruto. Si se queda muy sujeto, mejor usa tijeras para no arrancar parte del tallo ni dañar toda la inflorescencia. Lo más adecuado es con tiempo seco y cosechar por la mañana, cuando los frutos están firmes y son menos propensos a magullarse.
Hacia el final del verano llega la cuestión de si despuntar el ápice. Antes, esta intervención se recomendaba casi automáticamente para que la planta dejara de formar nuevas flores y concentrara fuerzas en madurar los frutos ya cuajados. Hoy se elige más a menudo un enfoque individual. Si la planta está vigorosa y aún le espera un periodo largo de calor, puede seguir creciendo. El despunte tiene más sentido cuando las flores de la parte alta ya no tienen una posibilidad real de convertirse en frutos maduros.
Cosecha de ramilletes completos en variedades en racimo
En algunas variedades, sobre todo en las llamadas de racimo, varios frutos de un mismo ramillete maduran aproximadamente a la vez. En esa situación suele ser más práctico no ir alternando la recolección de tomates sueltos, sino cortar todo el racimo de una sola vez. Los frutos suelen durar más, se almacenan mejor y se magullan menos al manipularlos.
Al cortar, deja en el racimo un trocito corto de tallo. Facilita el transporte y la colocación, y además reduce el riesgo de que los frutos se dañen en la zona del pedúnculo. Al final de la temporada, cuando refresca y la planta ya ha formado aproximadamente de seis a ocho racimos, puedes volver a plantearte despuntar el ápice para que maduren los frutos que ya cuelgan de la planta. Igual que en las variedades indeterminadas, sin embargo, la decisión depende del tiempo concreto y del estado de la planta.

Por qué conviene volver a lo básico
El éxito con los tomates normalmente no depende de un único consejo milagroso, sino de la suma de pequeñas tareas regulares. La fecha de plantación adecuada, plantar más profundo para mejorar las raíces, atar de forma continua, deschuponar con criterio, retirar las hojas inferiores y cosechar con cuidado son pasos que, en conjunto, aumentan de forma notable las posibilidades de tener plantas sanas y cestas llenas de frutos. Si los recuerdas de vez en cuando y los ajustas a las condiciones del momento, pueden salvar incluso una temporada que al principio no parecía ideal.
Fuente: Fakt, The Spruce, Gardening Know How, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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