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Cómo es el ciclo de vida de la mariquita y por qué conviene cuidarla en el jardín

June 21, 2026 · 5 min de lectura · Jarmila M.
Cómo es el ciclo de vida de la mariquita y por qué conviene cuidarla en el jardín
Mariquita de siete puntos / Foto: Pestrazahrada.cz
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Las mariquitas están entre los insectos beneficiosos más populares del jardín, pero la mayoría de la gente, al oír ese nombre, solo imagina al escarabajo adulto con élitros rojos y puntos negros. Es comprensible, porque las fases juveniles no se parecen en nada a los adultos. Precisamente por eso conviene saber reconocer a las mariquitas durante todo su desarrollo, para que el jardinero no confunda por error a un aliado con una plaga. Esto es especialmente importante en el caso de las larvas, que a menudo son incluso más eficaces cazando plagas que los adultos y, antes de pupar, pueden consumir una enorme cantidad de pulgones.

La mariquita no es una chinche, sino un escarabajo

En el habla cotidiana a las mariquitas se las llama “vaquitas de San Antonio”, pero de forma más precisa se usa a menudo el nombre de mariquita o mariquita de siete puntos, y los entomólogos se refieren a ellas como coccinélidos. Hay una cosa importante: las mariquitas no son chinches verdaderas. Las chinches pertenecen a otro orden y sus crías, llamadas ninfas, se parecen a los adultos desde el principio. Las mariquitas, en cambio, son escarabajos que pasan por metamorfosis completa. Eso significa que entre la larva y el adulto hay una transformación marcada a través de la fase de pupa, y el adulto resultante se denomina imago.

Los colores y los patrones no son solo rojo con puntos

Asociamos el aspecto típico de la mariquita al rojo con manchas negras, pero en realidad existen muchas combinaciones de color. Las mariquitas pueden ser amarillas, naranjas, grises, negras y, en algunas especies, aparecen incluso tonos inusualmente oscuros o azulados. En lugar de puntos pueden aparecer franjas, y también puede variar el número de manchas. Un ejemplo muy variable es la especie conocida como mariquita asiática, cuya coloración y dibujo cambian tanto que a veces se la apoda arlequín, es decir, de colores variados.

Especies no autóctonas en el jardín y por qué es difícil distinguirlas en fase larvaria

En algunas zonas se han extendido especies que se utilizaron deliberadamente en control biológico, porque reducen bien las poblaciones de pulgones. Junto con su efecto beneficioso, sin embargo, también traen un problema: pueden desplazar a las especies autóctonas de mariquitas, ya que son más competitivas. La complicación es que las larvas de varias especies comunes pueden parecerse mucho, por lo que intentar distinguir especies no autóctonas y autóctonas ya en fases tempranas suele ser, en la práctica, casi imposible para el jardinero medio.

No toda mariquita es depredadora

Asociamos a las mariquitas con la caza de pulgones, cochinillas o ácaros, pero no es una regla universal. En la misma familia hay especies que se alimentan de plantas y se comportan como plagas en el jardín. Un ejemplo típico es la mariquita vinculada a las cucurbitáceas, que daña brotes, hojas y frutos de calabazas, calabacines, melones o pepinos. Otra plaga conocida es la especie que ataca a las judías y otras leguminosas. La buena noticia es que las larvas de estas especies fitófagas suelen tener una coloración llamativa, por ejemplo una base amarilla con espinas oscuras muy marcadas, así que por lo general no las confundirá con las larvas depredadoras habituales de las mariquitas.

El huevo como punto de partida de toda una generación

El ciclo de vida comienza con la puesta de huevos. Las mariquitas depredadoras suelen poner los huevos en grupos, a menudo en el envés de la hoja, y cerca de una fuente de alimento, por ejemplo justo al lado de una colonia de pulgones. En una puesta puede haber unos pocos huevos, pero también son habituales agrupaciones mayores. Los huevos suelen ser de color amarillo a naranja, de forma ovalada y suelen quedar erguidos, como “granitos” diminutos colocados uno al lado del otro. Según la temperatura y las condiciones, pueden eclosionar en un plazo que va de unos pocos días a aproximadamente una semana y algo más.

La larva es la heroína discreta en la lucha contra los pulgones

Tras la eclosión llega la larva, que sorprende a mucha gente por su aspecto y su comportamiento. Las larvas depredadoras a menudo recuerdan a un pequeño lagarto oscuro o a un aligátor negro en miniatura; pueden tener manchas o franjas anaranjadas y se desplazan con seis patas. Al principio son muy pequeñas y por eso pasan fácilmente desapercibidas, pero con alimento suficiente crecen rápido. Durante su desarrollo pasan por varias mudas, cambiando poco a poco de tamaño y proporciones. Si tienen un suministro constante de presas, por ejemplo pulgones, cochinillas o ácaros, pueden llegar en pocas semanas a la fase en la que están listas para pupar. Precisamente en esta etapa pueden hacer una cantidad enorme de trabajo en el jardín, porque son extraordinariamente voraces.

Larva de mariquita / Foto: Pestrazahrada.cz
Larva de mariquita / Foto: Pestrazahrada.cz

La pupa como periodo de gran transformación

Cuando la larva se dispone a pupar, deja de moverse por la planta y se fija a una hoja u otro soporte. A continuación se desprende de la última piel larvaria y comienza la transformación hacia la forma adulta. La pupa a menudo se ve completamente distinta a la larva y su coloración puede ir cambiando gradualmente. En esta fase tiene lugar la metamorfosis, durante la cual se remodelan los órganos y la forma externa del cuerpo. La duración de la pupa depende de las condiciones, pero a menudo ronda aproximadamente entre una y dos semanas.

El adulto, que aprende a volar y adquiere el color definitivo

Cuando del estado de pupa emerge el escarabajo adulto, necesita un tiempo para adaptarse por completo a su nueva forma. Por primera vez en su vida despliega las alas y se vuelve capaz de volar, lo que le permite buscar rápidamente nuevas fuentes de alimento y lugares para reproducirse. El adulto recién emergido puede ser al principio más claro; su exoesqueleto es blando y el color puede no corresponder al aspecto final. En poco tiempo, sin embargo, los élitros se endurecen y se estabiliza la coloración típica de la especie. Las mariquitas adultas pueden vivir bastante tiempo, a veces incluso varios meses, y una parte de ellas pasa el periodo desfavorable en refugios protegidos de la intemperie.

Cómo ayudar a las mariquitas en el jardín y por qué no eliminarlas

Si encuentra en las plantas larvas o pupas de mariquita, suele ser una señal de que en el jardín está actuando una regulación natural de plagas. En lugar de intervenciones que podrían destruir a los insectos útiles, conviene observar la situación y dar tiempo a los depredadores. Las mariquitas son más eficaces donde tienen alimento y donde el entorno es diverso, por lo que ayuda una protección química moderada y el fomento de refugios naturales. Si aprende a reconocer huevos, larvas, pupas y adultos, tendrá mucha más seguridad para distinguir cuándo hay una plaga en las hojas y cuándo, en cambio, un aliado valioso.

Fuente: Joe Gardener, Wikipidia , Pestrazahrada.cz

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