El geranio vivaz convierte el macizo y las zonas difíciles en una alfombra de flores
Quien diseña macizos de vivaces suele encontrarse con tendencias cambiantes. Algunas plantas se convierten en estrellas del jardín durante unos años, para luego ceder el protagonismo a otra oleada de novedades. El geranio vivaz, es decir, el género Geranium, no pertenece a esa categoría. Al contrario: lleva tiempo demostrando que sabe adaptarse a casi cualquier estilo de plantación. Se ve natural en un jardín romántico de aire campestre, resulta limpio en composiciones urbanas modernas y tampoco desentona en macetas, donde forma una cubierta compacta y atractiva durante mucho tiempo.
Su gran ventaja es la enorme diversidad. Hay tantas especies, variedades e híbridos que es posible elegir una planta para sol, semisombra o sombra, para suelos más húmedos o para emplazamientos más secos. Gracias a ello, el geranio vivaz suele funcionar como elemento de unión en el macizo: rellena huecos, suprime las malas hierbas y, aun así, no resulta pesado.
Creciente popularidad en Europa y los primeros grandes regresos a los macizos
Una oleada más marcada de entusiasmo por los geranios vivaces se levantó en Europa a comienzos de los años ochenta del siglo pasado. Entonces se utilizó muy a menudo el geranio de rizoma (Geranium macrorrhizum), sobre todo por su tenacidad. Crece rápido, tolera la competencia de las raíces de los árboles y, además, en algunas formas se mantiene verde incluso en invierno. Sus flores pueden ser más bien discretas, a menudo blancas o rosa claro, pero el efecto general de una cubierta densa es extraordinariamente práctico. Precisamente por eso se ha consolidado como plantación extensiva bajo los árboles, donde otras vivaces suelen sufrir.
Otro papel en el jardín lo asumió el geranio magnífico (G. x magnificum). Se impuso especialmente como acompañante de plantas más protagonistas, por ejemplo, rosales o espuelas de caballero. Ofrece flores más grandes, de tonos azul violáceo, que atraen la mirada, y al mismo tiempo conserva el aspecto natural típico de los geranios. Entre las selecciones más recientes, los jardineros también se fijan en el cultivar Rosemoor, apreciado por su crecimiento equilibrado y su buena floración.

Cientos de cultivares y necesidades distintas según la especie
La enorme amplitud del surtido se la debemos sobre todo a los obtentores de Inglaterra y los Países Bajos, que se han dedicado a los geranios vivaces durante generaciones. Hoy aparecen en el mercado cientos de referencias, desde especies botánicas originales hasta cultivares de jardín e híbridos. Aunque las exigencias de luz y suelo varían, la mayoría de los geranios comparten rasgos: son resistentes, fiables y no requieren cuidados complicados.
Para macizos soleados con un suelo más fértil, pero que no se seque en exceso, van bien, por ejemplo, los tipos más altos y de flor grande derivados del autóctono geranio de pradera (Geranium pratense). Los cultivares de este grupo pueden alcanzar alrededor de 60 cm y ofrecen una floración abundante en tonos azules. En cambio, donde el suelo es más pobre y la sequía suele ser la norma, funcionan muy bien el geranio sanguíneo (G. sanguineum) y sus cultivares más bajos, en torno a 30 cm. Estas plantas soportan el calor y periodos más largos sin riego y, aun así, forman matas compactas y bien ordenadas.
El follaje ornamental como punto fuerte de los geranios vivaces
En el diseño de jardines moderno se trabaja cada vez más con la hoja como un adorno en sí mismo. En este sentido, los geranios vivaces sorprenden, porque no ofrecen solo flores, sino a menudo también un follaje muy decorativo y con una estructura marcada. Una elección interesante es el geranio de Renard (G. renardii), que tiene hojas suaves, de color gris verdoso a tono salvia. Resulta delicado y elegante, por lo que complementa muy bien plantas de flor llamativa o de hoja oscura.
Si el objetivo es un macizo más atrevido y de contraste, llama la atención el geranio de pradera Black Beauty (G. pratense), cuyas hojas presentan un matiz púrpura. En combinación con flores claras de vivaces vecinas se consigue un efecto destacado incluso fuera del periodo principal de floración, lo que prolonga el atractivo general de la plantación.

Un mantenimiento sencillo basta para que el geranio se mantenga vigoroso
Entre las pocas tareas que conviene hacer en los geranios vivaces está la eliminación de las inflorescencias marchitas. La plantación se ve más limpia y, al mismo tiempo, se limita la resiembra espontánea, que en algunas especies puede ser sorprendentemente intensa. Cuando la planta se extiende demasiado o pierde su forma compacta, también tolera un recorte más drástico, a unos centímetros del suelo. En grandes plantaciones tapizantes, el conjunto puede acortarse rápidamente, por ejemplo, con tijeras de setos.
Tras el recorte, conviene aportar nutrientes y humedad para que rebrote pronto. En algunos grupos, especialmente en cultivares derivados del geranio de bosque y del geranio de pradera, puede llegar una segunda oleada de floración, de modo que una intervención sencilla devuelve frescura al macizo. En cambio, la poda a finales de otoño no es lo ideal, sobre todo en especies que se mantienen verdes en invierno. Sus hojas suelen cumplir una función protectora y además mantienen la cubierta decorativa incluso fuera de temporada.
Dividir las matas en marzo, la forma más rápida de multiplicar
Los geranios vivaces están entre las perennes que, con el tiempo, pueden crecer hasta formar matas grandes. Precisamente por eso su multiplicación es fácil y, a la vez, práctica si quiere cubrir nuevos espacios en el jardín o rejuvenecer una plantación antigua. Lo más habitual es dividirlos en primavera, idealmente en marzo, cuando la planta arranca la nueva temporada.
El procedimiento es sencillo. Se extrae la mata con cuidado, preferiblemente con una horca de cavar, para no dañar innecesariamente el sistema radicular. El cepellón se divide en varias partes y cada porción se planta en un macizo previamente mullido. Es importante regar a fondo tras la plantación, para que la planta arraigue rápidamente y no se quede rezagada en su crecimiento.
Dónde plantar el geranio para que prospere a largo plazo
La gran ventaja del género Geranium es que ofrece soluciones para la mayoría de ubicaciones del jardín. Para lugares soleados y a la vez más frescos en cuanto a humedad, son adecuados, por ejemplo, G. endressii, G. himalayense, G. x magnificum, G. pratense o G. psilostemon. Donde predomina la semisombra y el suelo mantiene la humedad, funcionan bien G. gracile, G. himalayense y G. sylvaticum.
Para ubicaciones soleadas y secas son apropiados tipos resistentes como G. sanguineum, G. renardii, G. x cantabrigiense o G. cinereum. Y si en su jardín hay zonas de sombra donde además suele haber sequedad, ahí es precisamente donde el geranio vivaz a menudo muestra su mayor fortaleza. En esas condiciones funcionan de forma fiable G. macrorrhizum, G. nodosum y también G. phaeum, capaces de formar una cubierta vigorosa incluso donde muchas otras vivaces fracasan.
El geranio vivaz no es una sola planta, sino un amplio grupo de perennes entre las que se puede elegir una opción para casi cualquier luz, suelo y estilo de jardín.
Fuente: NKZ, Almanac, BBC Gardeners, Wikipedia, Pestrazahrada.cz
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