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Cómo cultivar los mejores guisantes y frenar enfermedades y plagas

June 3, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Cómo cultivar los mejores guisantes y frenar enfermedades y plagas
Guisante / Foto: Depositphotos
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Los guisantes están entre las hortalizas más agradecidas para dar los primeros pasos en el huerto. Les va bien en la parte más fresca del año, por lo general no sufren tantos ataques de plagas como otros cultivos y, si se cosechan en el momento adecuado, su sabor es excepcional. Las vainas recién recogidas suelen ser dulces, jugosas y a menudo desaparecen antes de llegar a la cocina. Este artículo resume todo el proceso, desde la elección del tipo de guisante hasta la siembra y los cuidados, pasando por la cosecha y la conservación.

Tipos de guisantes y en qué se diferencian

Antes de elegir las semillas, conviene tener claro qué guisantes quiere cosechar. Los distintos tipos se diferencian por si se come o no la vaina, por lo rápido que se pasan y por el uso culinario más práctico.

Guisante para desgranar

Este tipo tiene granos dulces en el interior, pero la vaina suele ser más dura y normalmente no se come. El momento correcto es cuando la vaina está llena, redondeada y de un verde intenso. Si se deja demasiado tiempo, los granos se vuelven harinosos y pierden dulzor.

Guisante tirabeque tipo snap

En el guisante tipo snap se comen las vainas enteras, con los guisantes dentro. Las vainas van engordando, son crujientes y jugosas. Van muy bien para salteados rápidos, ensaladas y también para picar directamente en el bancal.

Guisante tipo snow

El guisante tipo snow también tiene vainas comestibles, pero se mantienen planas. El sabor suele ser más suave y menos dulce que el del tipo snap. Se cosecha cuando ya se aprecian en el interior las primeras bolitas que empiezan a crecer, pero la vaina sigue siendo mayoritariamente plana.

Cuándo sembrar guisantes para que arranquen con fuerza

El guisante es un cultivo típico de época fresca. Lo ideal es sembrarlo lo antes posible en primavera, en cuanto se pueda trabajar la tierra. Cuanto antes empiece a crecer, mejor suele aprovechar la humedad del invierno y más se evita los calores tardíos, que pueden perjudicar tanto la floración como el cuajado de las vainas.

En zonas con otoños suaves, también se puede probar una siembra a finales de verano para cosechar en otoño. En ese caso hay que ajustar bien el calendario para que las plantas tengan tiempo de crecer y formar vainas con suficiente luz antes de que llegue el frío. Si está empezando con el guisante, la fecha de primavera es más segura.

Cómo sembrar paso a paso

Preparación del suelo y pH adecuado

El guisante prospera en un suelo humífero y bien drenado. La reacción ideal del suelo se mueve aproximadamente entre pH 6,5 y 6,8. Si tiene la posibilidad, lo mejor es corregir el pH y mejorar el estado general del bancal con tiempo, incluso ya en otoño. Un compost bien maduro ayuda a mejorar la estructura y la capacidad de retener humedad.

Un apunte importante es el abonado nitrogenado. El guisante puede obtener parte del nitrógeno por sí mismo, por lo que normalmente no compensa aportar fertilizantes muy ricos en nitrógeno. La planta entonces puede tirar más de hoja en detrimento de las flores y las vainas.

Inoculación de la semilla y por qué tiene sentido

En guisante se usa a menudo la inoculación, es decir, el tratamiento de la semilla con bacterias beneficiosas que favorecen la formación de nódulos en las raíces. En esos nódulos se fija nitrógeno, lo que puede traducirse en plantas más vigorosas y mejores cosechas. Además, el suelo también queda mejor para el cultivo que vaya después del guisante.

En la práctica suele ser sencillo. Se ponen las semillas en un recipiente, se humedecen muy ligeramente y se mezclan con el producto siguiendo las instrucciones del fabricante, de modo que queden finamente recubiertas. No hace falta remojarlas; se trata más bien de que el polvo se mantenga adherido en la superficie.

Profundidad, distancias y densidad de siembra

Conviene sembrar el guisante relativamente denso, porque a menudo se desarrolla mejor en un cultivo tupido. Las semillas se colocan normalmente a unos 2,5 a 5 centímetros de distancia, a una profundidad de alrededor de 1 a 2,5 centímetros. En variedades altas que se cultivan con tutor se dejan mayores separaciones entre filas para que haya espacio para la estructura y para cosechar.

Si cultiva guisante para desgranar en poca superficie, por ejemplo en un bancal elevado, también puede plantarlo de forma más intensiva. En ese caso se puede trabajar con más distancia entre plantas para poder manejarlas bien y asegurar ventilación.

Tutor para tipos trepadores

Los guisantes tipo snap y snow suelen ser más altos y, sin tutor, se tumban con facilidad, donde sufren por la humedad, se ensucian y se cosechan peor. Por eso conviene colocar una espaldera justo al sembrar o inmediatamente después, para no dañar las raíces más adelante. La mayoría de las variedades bajas de guisante para desgranar se apañan sin soporte, o como mucho con una guía sencilla.

Riego y acolchado contra las malas hierbas

Tras la siembra es clave mantener el suelo uniformemente húmedo para que las semillas germinen bien. Cuando las plantas arraigan, ayuda un acolchado ligero, que reduce las malas hierbas y amortigua los altibajos de humedad. Eso sí, conviene no pasarse con el acolchado para no enfriar la tierra innecesariamente en primavera.

En algunos sitios se recomienda remojar los guisantes antes de sembrar para que germinen más rápido. En la práctica no es necesario y, en semillas más sensibles, un remojo excesivo puede incluso perjudicar. El beneficio suele limitarse a una ligera aceleración de la germinación.

Cultivo de guisantes / Foto: Depositphotos
Cultivo de guisantes / Foto: Depositphotos

Las plagas y enfermedades más frecuentes del guisante

Pulgones y cómo controlarlos sin química

La plaga más común suelen ser los pulgones, que se agrupan sobre todo en el envés de las hojas y en los tallos. En muchos casos no causan grandes daños, especialmente si las plantas están en buen estado. Si los detecta, puede desalojarlos temporalmente con un chorro de agua. No es una solución definitiva, porque a menudo vuelven, pero ayuda a aliviar a las plantas.

A menudo compensa tener paciencia. En un huerto con equilibrio natural, los depredadores de los pulgones suelen aparecer pronto, sobre todo las mariquitas y sus larvas, y la población baja de forma notable por sí sola.

Oídio y la prevención como mejor estrategia

La enfermedad más típica es el oídio, un hongo que parece un polvillo blanco. Con ataques fuertes las plantas se debilitan, baja la producción y el cultivo se agota antes. Si el oídio se instala con fuerza, suele ser tarde para buscar una solución milagrosa esa temporada. En la práctica funciona sobre todo la prevención: elegir variedades más resistentes, asegurar buena ventilación y evitar un cultivo excesivamente denso o con exceso de riego.

Cómo reconocer el momento correcto de cosecha

Guisante para desgranar

Coseche cuando la vaina esté llena, bien redondeada, firme y de color verde intenso. En cuanto empieza a palidecer, a afinarse y se notan los guisantes marcados al tacto, suele estar ya pasado. Los granos pasados son más duros y con menos sabor.

Guisante snap

En el guisante snap fíjese sobre todo en que los guisantes del interior empiezan a ganar volumen y la vaina se redondea hacia una forma más llena. No tiene que estar tan perfectamente redonda como en el guisante para desgranar; lo importante es cosechar cuando la vaina sigue tierna y dulce.

Guisante snow

El guisante snow se mantiene plano, pero también en él se aprecia la madurez porque los guisantes del interior empiezan a dibujarse ligeramente. Coseche antes que en el tipo snap, porque en las vainas demasiado grandes la textura empeora rápido.

Cómo cosechar para que la planta siga produciendo

Puede cortar las vainas con tijeras justo por debajo del pedúnculo, lo que resulta suave para los brotes. Otra opción es partir con cuidado el pedúnculo con el pulgar y retirar la vaina con la mano. A veces, con ese gesto, también se arrastran hebras más duras, que en algunas variedades pueden resultar desagradables al comer.

Las hebras también pueden retirarse después de la cosecha. Depende sobre todo de qué le resulte más cómodo al preparar y del tipo de guisante que esté cultivando.

Qué tipo de tutor elegir y en qué fijarse

Para guisantes altos es práctico un soporte firme que aguante el peso de la masa verde y facilite el acceso durante la cosecha. Funcionan bien, por ejemplo, paneles metálicos fijados a estacas, un marco con una malla sujeta o estructuras sencillas de cañas formando un pirámide. Lo importante es que los zarcillos tengan dónde agarrarse, es decir, que la malla no tenga huecos demasiado grandes y que el material sea estable incluso con viento.

Conservar la cosecha para usarla más adelante

La forma más sencilla de conservar el sabor y la textura suele ser la congelación. Es rápida, práctica y encaja en la mayoría de hogares. Además, los guisantes también pueden fermentarse, secarse, liofilizarse o conservarse en conserva, siendo esta última opción la que se usa sobre todo con el guisante para desgranar. Cada método da un resultado distinto, pero si quiere lo más parecido al sabor de fresco, congelar suele ser una apuesta segura.

Si prevé una cosecha grande, compensa cosechar con más frecuencia. Retirar las vainas con regularidad estimula nuevas floraciones y alarga el periodo de producción de la planta.

Fuente: Mein schöner Garten, The Seasonal Homestead, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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