Los pimientos en mayo necesitan el régimen adecuado y te recompensarán con una cosecha abundante
Mayo suele ser un mes decisivo para el cultivo del pimiento. Las plántulas ya han pasado la fase de semillero y el horticultor se plantea cuándo y cómo sacarlas al exterior con seguridad, para que el crecimiento no se frene por el frío y para no estresar las plantas innecesariamente. El pimiento (Capsicum annuum) es una especie amante del calor y, a diferencia de otros cultivos, no perdona un suelo frío ni noches largas con temperaturas bajas. Quien en mayo acierta con el momento de plantación, prepara bien el terreno y ajusta el riego, normalmente se facilita mucho un buen cuajado de flores y, después, de frutos.
Cuándo plantar los pimientos fuera en mayo
La referencia más importante no son los días del calendario, sino la temperatura. Los pimientos se trasplantan al exterior cuando las temperaturas nocturnas se mantienen de forma estable aproximadamente por encima de 10 a 12 °C y el suelo está templado. Con noches más frías, las plántulas a menudo se quedan “paradas”, se estancan, pueden amarillear y tardan más en recuperarse. En zonas más cálidas, la plantación puede ir bien ya a principios de mayo; en áreas más altas es habitual esperar a la segunda mitad del mes o proteger la plantación con una cubierta.
Si se anuncia un episodio frío, es mejor retrasar la plantación unos días que someter a los pimientos a un endurecimiento por choque. Una vez fuera, ayuda cubrirlos temporalmente por la noche para que las hojas no permanezcan mucho tiempo frías y húmedas.
Endurecimiento de las plántulas antes de plantar
En mayo, las plántulas de pimiento suelen tener un follaje precioso, pero a menudo están acostumbradas a condiciones estables de interior o de invernadero. El endurecimiento debería durar al menos una semana. Al principio se sacan al exterior a semisombra y al resguardo del viento; poco a poco se alarga el tiempo fuera y se añade sol de primera hora o de última de la tarde. El sol fuerte del mediodía sin transición puede quemar las hojas y frenar el arranque tras el trasplante. El objetivo es que el pimiento aguante el viento, los cambios de temperatura y la luz directa sin marchitarse.
Ubicación y suelo en mayo
Los pimientos necesitan la máxima luz posible, idealmente pleno sol durante la mayor parte del día. En mayo conviene valorar si el bancal está protegido del viento del norte y si no se encharca. El suelo debe ser fértil, suelto, con buen drenaje y una reacción neutra, aproximadamente en torno a pH 6,5 a 7. Un lugar encharcado o apelmazado aumenta el riesgo de enfermedades fúngicas y bacterianas, que luego durante la temporada cuesta mucho frenar.
También es importante la prevención mediante rotación de cultivos. Los pimientos pertenecen a las solanáceas, por lo que no conviene ponerlos donde el año pasado crecieron tomates, patatas o berenjenas. Mayo es el último momento para acondicionar el bancal de forma que el pimiento entre en una tierra rica en materia orgánica, pero no sobreabonada con nitrógeno fresco.

Cómo plantar pimientos correctamente en mayo
Las distancias entre plantas se eligen para que las matas se sequen rápido tras la lluvia y tengan suficiente luz. Lo habitual es plantar a unos 40 a 50 cm entre plantas y dejar las líneas más separadas. Coloque la plántula en un hoyo a la misma profundidad que en la maceta. A diferencia del tomate, el pimiento no se suele plantar profundo enterrando el tallo, porque puede sufrir el cuello y a la planta le cuesta más arrancar. Tras la plantación es clave un riego abundante a la zona de raíces y asentar ligeramente el suelo, pero sin compactarlo en exceso.
En plantas cargadas de botones florales merece la pena valorar si conviene eliminar la primera flor o el primer fruto cuajado, para que el pimiento refuerce antes el sistema radicular. No es una norma obligatoria, pero en plántulas más débiles suele mejorar el cuajado posterior.
Riego en mayo y por qué es importante la regularidad
En mayo el tiempo suele ser variable y los pimientos no toleran los extremos alternados. Demasiada sequía frena el crecimiento y provoca caída de flores; el exceso de agua favorece enfermedades y puede asfixiar las raíces. Lo ideal es regar a fondo, pero con menos frecuencia, para que el agua penetre en profundidad. Si riega muy a menudo solo en superficie, las raíces se quedan someras y la planta soporta peor las semanas calurosas más adelante en verano.
Lo más seguro es regar por la mañana directamente al suelo. Mojar las hojas por la tarde-noche puede, con noches más frescas, prolongar la humedad sobre la planta y aumentar la presión de mildiu y manchas foliares. Si tiene opción, se agradece el riego por goteo o una manguera exudante, porque el agua llega a las raíces y la hoja se mantiene seca.
Abonado y nutrición del pimiento al inicio de la temporada
Los pimientos están entre los cultivos con mayores necesidades de nutrientes. En mayo, sin embargo, conviene recordar que un exceso de nitrógeno produce mucho follaje y pocas flores. En el trasplante es adecuado incorporar compost o materia orgánica bien hecha y elegir un fertilizante que favorezca las raíces y la futura floración. En cuanto empiecen a aparecer las flores, llega el momento de un aporte moderado con énfasis en fósforo y potasio. Cuando se forman los frutos, tiene sentido pasar a una nutrición más equilibrada.
En pimientos, el error más frecuente en mayo es intentar “empujarlos” con una gran dosis de nitrógeno. La planta crece con vigor, pero la floración se retrasa y los frutos llegan más tarde.
Entutorado, formación y manejo de la planta
Los pimientos normalmente no necesitan un atado complejo, pero en mayo conviene pensar con antelación. En cuanto la planta empieza a cargar más frutos, las ramas pueden partirse. Un tutor sencillo a un lado y una sujeción suave del tallo suele ser suficiente. La poda del pimiento no es necesaria, aunque más adelante se pueden eliminar brotes débiles sin botones para que la energía vaya a los frutos cuajados. En mayo, concéntrese sobre todo en que la plántula enraíce rápido tras el trasplante y no se debilite con intervenciones innecesarias.

Temperatura, humedad y protección ante cambios bruscos
El crecimiento ideal del pimiento se da con días cálidos y noches suaves. Pero mayo sabe sorprender. Con noches frías puede haber daño en las flores y la planta responde tirando botones. En cambio, un calor repentino combinado con sequedad provoca marchitez y una polinización deficiente. Si cultiva pimientos en bancal al aire libre, ayuda un acolchado, que estabiliza la temperatura del suelo y reduce los altibajos de humedad. En zonas más frescas tiene sentido cultivar en invernadero o, al menos, usar una protección temporal tras la plantación.
Enfermedades y plagas que aparecen ya en mayo
En mayo compensa hacer prevención, porque algunos problemas se propagan muy rápido en temporada. Entre las plagas típicas están los pulgones y los trips, que pueden deformar las hojas jóvenes y transmitir virus. Vigile sobre todo el envés de las hojas y las puntas de los brotes. Mantener limpio el entorno del bancal, evitar una plantación demasiado densa y un riego sensato es la base. En cuanto a enfermedades, es crítico no encharcar, no regar sobre las hojas y retirar las hojas sospechosas antes de que el problema se extienda por toda la plantación.
Pimientos en maceta en mayo
Mayo es un momento excelente también para cultivar en macetas, porque puede mover la planta según el tiempo. El recipiente debe tener suficiente volumen y un drenaje excelente. Use un sustrato de cultivo de calidad, no tierra de jardín pesada. En maceta los pimientos se secan antes, así que el control de la humedad debe ser más frecuente que en el bancal. A la vez, el exceso de riego en una semana fresca de mayo es más fácil en maceta, por eso riegue solo cuando la capa superior esté claramente más seca.
Qué vigilar en mayo para una cosecha temprana
Desde la plantación hasta la primera cosecha, el camino pasa por calor estable, luz y agua regular. Quien quiere cosechar antes, en mayo debería maximizar el confort térmico de las plantas, pero sin excederse con el abonado. Recuerde que muchas variedades primero maduran a la fase verde y solo después, durante las semanas siguientes, se colorean a rojo, amarillo o naranja. Un buen arranque en mayo es, por tanto, una inversión no solo en la cantidad de frutos, sino también en su tamaño y sabor a plena madurez.
Si en mayo les da a los pimientos lo que necesitan, es decir, calor, sol, un suelo aireado y un régimen de riego tranquilo, en verano le recompensarán con matas compactas, una floración abundante y una cosecha prolongada hasta el otoño.
Fuente: The Spruce, Rhs , Pestrazahrada.cz
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