Los pimientos dañados con la punta marrón no se recuperan, pero aún puedes salvar los siguientes
Hasta hace pocos días los frutos parecían sanos, pero luego empezaron a formarse en sus puntas grandes manchas marrones y hundidas, y parte de los pimientos se va ablandando poco a poco hasta pudrirse. En los últimos días se multiplican fotos similares también en redes sociales y muchos cultivadores dudan si no se trata de una enfermedad peligrosa que podría arruinar toda la cosecha. Los debates suelen ser intensos, porque unos culpan a un hongo, otros al calor extremo y otros aconsejan añadir calcio de inmediato.
No es una infección, sino una alteración fisiológica
El típico oscurecimiento en el extremo del fruto por lo general no lo causa ni un hongo ni una bacteria. La mayoría de las veces se trata de la llamada podredumbre fisiológica del fruto, es decir, un problema que no es contagioso y no se transmite de una planta a otra. Dicho de forma sencilla, el fruto en un momento clave no recibe tanto calcio como necesita, especialmente durante el periodo de crecimiento más rápido. El daño parece dramático, pero no es una infección clásica que se pueda resolver con un tratamiento fitosanitario contra enfermedades.
Lo confuso es que puede haber calcio suficiente en el suelo. El problema no suele estar en la cantidad total, sino en que no llega a los frutos a tiempo y en la proporción adecuada. El transporte del calcio está ligado al flujo de agua dentro de la planta, y precisamente eso se bloquea con facilidad con el calor y con un riego irregular.
El calor y el riego irregular causan los mayores daños
Las temperaturas extremas suponen una gran carga para los pimientos. Cuando el sustrato o el bancal se seca por completo y luego recibe de golpe una gran dosis de agua, la planta sufre estrés. Al mismo tiempo, durante las olas de calor limita el movimiento de agua en los tejidos, lo que también ralentiza el aporte de calcio a las partes de crecimiento rápido. El resultado se ve con más frecuencia justo en la punta del fruto, que empieza a pardear y a necrosarse.
En el invernadero el problema puede agravarse además porque los frutos y los tejidos sufren sobrecalentamiento. Con sol fuerte puede producirse quemadura de tejidos, que en los frutos se manifiesta como daño, y además a la planta le cuesta más compensar los altibajos de humedad.
¿Ayuda aportar calcio o es innecesario?
El calcio tiene sentido, pero por sí solo normalmente no basta. Los fertilizantes foliares con calcio pueden ayudar sobre todo con los frutos que se estén formando a partir de ahora, porque apoyan su desarrollo en el periodo en que son más sensibles. Pero si el suelo sigue alternando entre secarse y encharcarse, o si las plantas pasan todo el día bajo un sol abrasador, pueden volver a aparecer nuevos pimientos dañados.
Los frutos ya afectados por lo general no se recuperan. Lo práctico es retirarlos para que la planta no malgaste energía en algo que ya no va a volver a una calidad aceptable.
Qué hacer para que los siguientes frutos estén sanos
El paso básico es ajustar el riego para que sea regular y lo bastante profundo como para llegar a las raíces. Suele ser mejor regar con menos frecuencia, pero a fondo, que echar un poco cada día. Con riegos frecuentes y débiles, gran parte del agua se evapora y llega poca a las raíces, aunque la superficie del suelo pueda parecer húmeda. También es importante no dejar que el bancal se seque por completo entre riegos, porque el cambio brusco entre sequía y exceso de agua estresa a la planta.
Ayuda mucho el acolchado, por ejemplo con paja, césped segado o astilla de madera. El acolchado mantiene la humedad, evita el sobrecalentamiento del suelo y estabiliza las condiciones para las raíces, justo lo que los pimientos necesitan en periodos calurosos.
Sombreo en invernadero y en el bancal
En los días más bochornosos, una malla de sombreo puede aliviar notablemente a los pimientos, porque reduce la radiación solar más intensa y baja el estrés. En el invernadero conviene tomarse el sombreo aún más en serio, ya que ahí el sobrecalentamiento aparece con mayor rapidez. Algunas personas optan también por un sombreo sencillo por el exterior o por aprovechar plantas que creen una cobertura ligera.
Cuidado con el exceso de nitrógeno
Otro error frecuente es pasarse con el nitrógeno. Este favorece un crecimiento exuberante de hojas, pero los frutos pueden resentirse y la planta se vuelve más sensible a los cambios del ambiente. Una nutrición equilibrada y un crecimiento más tranquilo a menudo significan menos problemas en la punta de los frutos.

No estás solo y aún se puede dar la vuelta a la cosecha
Si también te han aparecido manchas marrones, no significa automáticamente un fallo grave de cultivo. En años con olas de calor extremas y lluvias irregulares, la podredumbre fisiológica aparece con mucha más frecuencia. La buena noticia es que, si estabilizas el riego, proteges las raíces del sobrecalentamiento y, si hace falta, refuerzas las plantas con calcio foliar, los siguientes pimientos pueden madurar sanos y la planta a menudo consigue dar todavía una cosecha más que decente.
Fuente: Zahrádkár, The Spruce, Gardenia, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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