Cuidados correctos de los pimientos para que den mucha cosecha y no frenen su crecimiento
Los pimientos dulces están entre los cultivos más agradecidos, porque en un mismo bancal pueden ofrecer una amplia gama de colores y sabores. Los más habituales son las variedades verdes, rojas, amarillas y naranjas, pero también existen cultivares blancos, morados o marrones. Además, algunas plantas pueden ir cambiando el color del fruto a medida que madura. El pimiento forma una mata compacta con hojas grandes, flores blancas y frutos repartidos en varias ramas. La forma puede ser más cuadrada, con “hombros” marcados, o más redondeada y afinada hacia abajo; el tamaño varía desde miniaturas hasta piezas realmente grandes.
Igual que el tomate, pertenece a las solanáceas, aunque en la práctica suele ser algo más tolerante con las condiciones. Aun así, es sensible a diversas enfermedades que, si no se previenen bien, pueden propagarse rápido por el bancal. Conviene saber también que las hojas de las solanáceas no se consumen y pueden resultar tóxicas para las personas: solo se comen los frutos.
Cuándo y cómo plantar pimientos para que les dé tiempo a madurar
Desde la plantación hasta la cosecha no es cosa de pocas semanas. Por lo general, hacen falta unos 75 días para que el fruto alcance la fase verde, y otras dos o tres semanas para colorear por completo a rojo, amarillo u otro color final según la variedad. Por eso compensa hacer semillero unas 10 a 12 semanas antes de las últimas heladas, o bien comprar plantones listos para trasplantar.
La temperatura como interruptor clave del crecimiento
Los pimientos necesitan calor ya en la germinación. Las semillas arrancan mejor a unos 24 °C, y las plantas adultas no se activan del todo hasta que las temperaturas diurnas se mantienen de forma estable alrededor de 24 °C o más. En la mayoría de zonas, por eso se plantan al exterior a finales de abril o en mayo, según el clima local.
Ubicación, suelo y marcos de plantación
Para una buena floración, los pimientos necesitan de 6 a 8 horas diarias de sol directo. Elige un bancal con suelo franco bien trabajado, fértil y, sobre todo, con buen drenaje. No los plantes donde el año anterior crecieron otras solanáceas y, si también cultivas tomates, patatas o berenjenas, ayuda dejar cierta distancia entre ellos. A menudo se recomienda intercalar un cultivo entre bancales, por ejemplo judías, que además mejoran el suelo.
Planta los plantones a unos 45 cm entre sí y deja entre 75 y 90 cm entre filas. El hoyo debe ser lo bastante profundo para que la parte superior del cepellón quede a la misma altura que en la maceta. Puedes retirar sin problema los cotiledones, pero no dejes el tallo expuesto innecesariamente. Normalmente no necesitan tutor, aunque una mata cargada de frutos pesados agradecerá una estaca firme para evitar que se rompan las ramas.

Cuidados durante la temporada para que no se paren y no enfermen
Con un cuidado normal, los pimientos son relativamente fáciles de cultivar; solo hay que pensar en la prevención de enfermedades. El problema pueden ser infecciones fúngicas, bacterianas y víricas, que permanecen mucho tiempo en el suelo y son difíciles de erradicar. La estrategia básica es la rotación de cultivos, retirar los restos vegetales al final de la temporada y mejorar el suelo de forma gradual con compost y cubiertas vegetales adecuadas.
Luz y pH del suelo
Requieren pleno sol y no deberían quedar a la sombra de cultivos más altos, como el maíz. Prosperan mejor en un suelo con pH neutro, aproximadamente 6,5 a 7, donde la absorción de nutrientes funciona bien y el sistema radicular se desarrolla sin estrés.
Riego sin extremos
Cuenta aproximadamente con 2,5 a 5 cm de agua por semana, según el tiempo y el tipo de suelo. Lo ideal es el riego por goteo o la manguera exudante, que llevan el agua hasta la zona de raíces en profundidad. Regar por aspersión incrementa el riesgo de enfermedades, igual que los encharcamientos irregulares o, al contrario, los periodos largos de sequedad. Riega preferiblemente por la mañana para que las hojas se sequen antes del anochecer.
Temperatura, humedad y caída de flores
Lo ideal son temperaturas diurnas de 21 a 27 °C y nocturnas de 16 a 21 °C. Con calor en torno a 32 °C o si bajan de 16 °C, las flores pueden dañarse, caer, y los frutos tienden a ser más pequeños o deformes. Una humedad ambiental aproximada del 50 al 70 % suele ser suficiente; una humedad más alta puede favorecer el coloreado en algunas variedades.
Abonado para flores y frutos
Los pimientos son un cultivo con necesidades nutritivas relativamente altas. En la plantación va bien un abono con más fósforo, por ejemplo con relación 5-10-10, y otra aportación cuando empiecen a aparecer las flores. Cuando cuajan los frutos, puede ayudar un abono equilibrado tipo 10-10-10. Evita excesos de nitrógeno al inicio de la temporada, porque favorecen sobre todo la hoja y la planta florece menos.
Polinización sin complicaciones
Las flores son autógamas, así que normalmente basta con una sola planta y no es imprescindible la presencia de polinizadores. Si cultivas varias variedades juntas, puede haber cruces, pero eso no afecta a los frutos de la temporada en curso. Solo se notará en las semillas que guardes, ya que de ellas puede no salir una planta igual a la variedad original.
Cosecha según el color y la fecha de las primeras heladas
Elegir el momento correcto de recolección depende sobre todo del color que buscas y de cuándo se esperan las primeras heladas en tu zona. El dato de “días hasta madurez” suele referirse a la fase verde. Si quieres frutos completamente coloreados y con sabor más intenso, suma otras dos o tres semanas. Cosecha cuando el color sea uniforme y el fruto se note firme y más pesado de lo que esperarías por su tamaño.
Lo mejor es usar tijeras limpias y bien afiladas o una podadera de mano, dejando unos 2 a 3 cm de pedúnculo. En la nevera aguantan aproximadamente de una a dos semanas. Para conservarlos más tiempo, puedes lavarlos, quitar las semillas, trocear y congelar; en el congelador duran alrededor de ocho a diez meses. Los frutos con solo un inicio de color siguen madurando tras la cosecha, pero el sabor no será tan pleno y, si se almacenan mucho tiempo fuera de frío, pueden perder agua y arrugarse.

Cultivo de pimientos en maceta en balcón y terraza
Gracias a su crecimiento compacto, los pimientos también van bien en contenedor. Elige una maceta de al menos 30 cm de diámetro y con suficientes orificios de drenaje; puede ser de plástico o de barro. Usa un sustrato de calidad, rico en materia orgánica: la tierra del jardín no es adecuada para macetas. Coloca el plantón en un hoyo acorde al tamaño de las raíces y presiona el sustrato solo ligeramente para que asiente, sin apelmazarlo.
En maceta, los nutrientes se agotan antes, por lo que suele hacer falta abonar con más frecuencia. El esquema puede ser similar al del bancal: en la plantación y al inicio de la floración, un 5-10-10; en la formación de frutos, un equilibrado 10-10-10. El riego también es más frecuente en maceta, porque el sustrato se seca antes, sobre todo en días calurosos.
Poda y formación sencilla de la planta
La poda no es imprescindible, pero a veces conviene eliminar ramas que durante mucho tiempo no forman botones ni frutos. Así la planta concentra la energía en los pimientos ya cuajados. Utiliza siempre tijeras limpias y afiladas y corta la rama lo más cerca posible de la base, sin desgarrar los tejidos.
Semillero para elegir entre más variedades
La mayor variedad se consigue sembrando semillas compradas. La semilla fresca germina mejor, porque las semillas de pimiento normalmente no mantienen una alta viabilidad durante mucho tiempo. Planifica la siembra 10 a 12 semanas antes de la fecha de plantación al exterior. Necesitarás una bandeja de semillero o macetitas con drenaje y un sustrato de siembra, sin tierra del jardín.
Humedece el sustrato con agua templada, rellena los alveolos y haz un pequeño hueco superficial en el centro. Pon una semilla en cada uno y cúbrela ligeramente. Para mantener la humedad ayuda usar una tapa o cubrir con una bolsa hasta que germinen. La germinación se acelera con una temperatura estable de 24 a 27 °C; también es útil el calor por debajo. Mantén la humedad uniforme, pero no encharques: las plántulas son sensibles al “damping off”. En cuanto aparezcan los brotes, retira la cubierta.
El repicado tiene sentido cuando la plántula ya tiene varias hojas verdaderas y un tallo más firme. Trasplanta a macetas de unos 8 a 10 cm y usa un sustrato más nutritivo o añade algo de abonado. Antes de plantarlas fuera, aclimátalas poco a poco, primero unas horas al día, y trasplanta al exterior solo cuando las temperaturas nocturnas se mantengan de forma estable por encima de 16 °C.
Plagas y enfermedades más frecuentes y cómo prevenirlas
Los pimientos bien establecidos suelen soportar una presión ligera de plagas, pero pueden aparecer pulgones, trips, alticas, gorgojo del pimiento o orugas de esfíngidos. El gorgojo es peligroso porque pone los huevos dentro de los frutos; las larvas se comen el interior y el pimiento acaba pudriéndose. Las orugas pueden devorar las hojas con rapidez, y las alticas pueden dañar de forma importante las plántulas jóvenes.
Aún mayor amenaza suelen ser las enfermedades. Los pimientos son sensibles a infecciones fúngicas, pero también al marchitamiento y a las manchas bacterianas. Entre las virosis que pueden aparecer están, por ejemplo, el mosaico del pepino o el virus de la mancha anular y del marchitamiento. Por eso es clave no descuidar la higiene del bancal, la rotación de cultivos y un riego correcto, porque cuando la infección se extiende puede arruinar una parte considerable de la cosecha.
Fuente: The Spruce, Rhs , Pestrazahrada.cz
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