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Cómo entutorar tomates y otras hortalizas sin partir los tallos

July 15, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Cómo entutorar tomates y otras hortalizas sin partir los tallos
Entutorado de tomates / Foto: Depositphotos
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En la fase de crecimiento intenso, las hortalizas ganan volumen rápidamente, emiten hojas y frutos nuevos y, si no se conducen en vertical, se tumban con facilidad. Los brotes acaban partiéndose por el peso de la cosecha, los frutos quedan sobre el suelo húmedo y las plantas ocupan espacio innecesariamente. Entutorar no es solo cuestión de orden en los bancales. Un soporte bien colocado mantiene el cultivo más aireado y con mejor entrada de luz, y por lo general también se traduce en más cantidad y mejor calidad de cosecha.

Qué cultivos necesitan soporte con más urgencia

Los más habituales para entutorar son los tomates, pepinos, pimientos, judías y guisantes. En los tomates de crecimiento indeterminado, el soporte es prácticamente imprescindible, porque suelen superar los dos metros y sin apoyo se quiebran con facilidad. Además, la conducción facilita el despunte de brotes axilares y mejora la circulación de aire entre las hojas. Los pepinos pueden dejarse rastreros, pero en malla o guiados con cuerda los frutos salen más limpios, se pudren menos y las plantas suelen tener menos problemas de oídio y otras enfermedades fúngicas. En pimiento, el soporte conviene sobre todo en variedades más altas y muy productivas, cuando los frutos pesados llegan a volcar brotes laterales. Las judías de enrame y los guisantes casi no pueden prescindir de una estructura.

Qué altura debe tener el tutor

Elija la altura según el cultivo y la variedad. Los tomates indeterminados suelen conducirse aproximadamente entre 150 y 250 cm, los pepinos alrededor de 180 cm y a los pimientos, por lo general, les basta con 100 a 150 cm. Las judías trepadoras necesitan con frecuencia unos 200 a 250 cm para tener por dónde subir sin venirse al suelo.

Plantas más sanas y frutos más limpios como principal ventaja

Las plantas entutoradas en vertical reciben más luz y aire, por lo que se secan antes tras la lluvia o el rocío de la mañana. Así disminuye el riesgo de mildiu y otras infecciones fúngicas. Los frutos no tocan el suelo: se ensucian menos, se pudren menos y a menudo sufren menos daños de babosas y plagas del suelo. También se gana en comodidad de recolección y en espacio, porque cultivar con soportes reduce la superficie que ocupa el cultivo.

Cuándo empezar y con qué frecuencia revisar las ataduras

Lo mejor es colocar los tutores ya en la plantación o justo después. Si los clava más tarde, es fácil dañar las raíces. Ate las plantas jóvenes de forma gradual según crecen y en verano revise las ataduras al menos una vez por semana. Los tallos engrosan rápido y una ligadura que hace poco estaba holgada puede empezar a estrangular. En tomate, las nuevas sujeciones se hacen normalmente de forma continua durante toda la temporada. En pepino conviene ir guiando con regularidad hacia la malla o la cuerda hasta que empiecen a sujetarse solos con los zarcillos.

Qué materiales son más respetuosos con las plantas

Para entutorar use materiales blandos y elásticos, que no corten los tejidos y se adapten al engrosamiento del tallo. Funcionan bien la cuerda de yute, tiras de tela, cintas de atado suaves o clips especiales para tomate. En cambio, el alambre fino, cordeles rígidos o el nailon pueden herir el tallo, provocar pequeñas lesiones y facilitar la entrada de enfermedades.

Qué tipo de soporte elegir para bancal y para invernadero

La opción más sencilla son las cañas de bambú o tutores de madera, que deben ser lo bastante firmes y estar clavados con profundidad para aguantar el viento y el peso de las plantas. En invernadero es habitual la conducción con cuerda de arriba abajo, en la que la planta se va enrollando poco a poco en un cordel tensado. Esto ahorra espacio y simplifica el manejo y la recolección. También son populares las jaulas metálicas, donde la planta va creciendo dentro y necesita menos atados. En los últimos años se han extendido las espirales metálicas, fáciles de instalar y disponibles en distintas alturas y colores, desde las más bajas para variedades de balcón hasta las altas para tomates muy vigorosos. Para pepinos, guisantes y judías van muy bien las redes y enrejados, por los que las plantas trepan de forma natural.

Errores que se notan en las tormentas

Un problema frecuente son los soportes débiles o las cañas mal ancladas. Los fallos suelen aparecer en las tormentas de verano, cuando el viento y el follaje mojado y pesado pueden dañar brotes enteros. Igual de peligroso es atar demasiado apretado: combinado con el crecimiento del tallo, termina estrangulando y debilitando la planta.

Atar con cuidado y por qué hay que vigilar la espiral

Lo más importante es no dañar la planta mientras se trabaja. No apriete nunca la atadura, porque el tallo engorda de forma notable durante el verano. Deje siempre un pequeño margen y, en tomate, ate preferiblemente por debajo de una hoja o de un ramillete de frutos, donde el tallo suele ser más firme. Da buen resultado el atado en forma de ocho, en el que el cordel se cruza entre el tutor y el tallo y la planta no roza con la caña. Si enrolla los tomates en una espiral, hágalo despacio y con suavidad, porque con un giro brusco los tallos más frágiles pueden partirse fácilmente. Conviene sostener los brotes pesados antes de que empiecen a arquearse y manipular con especial cuidado en días de calor, cuando los tejidos son más propensos a agrietarse.

El entutorado continuo lleva unos minutos a la semana, pero la recompensa son plantas más sanas, frutos más limpios y una cosecha mucho más cómoda.

Fuente: BHG, The Spruce, Zahrádkár, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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