Cómo cultivar girasoles para que sean el adorno del jardín y del balcón
Los girasoles están entre esas plantas que atraen miradas de forma natural. Sus flores grandes, en tonos cálidos, iluminan el macizo, la valla y también el espacio junto a la terraza. Hace tiempo que ya no vale aquello de que solo encajan en jardines rústicos. En planteamientos modernos se usan a menudo como un acento potente que acompaña a las vivaces y a las gramíneas ornamentales. Quien elige el lugar adecuado y les da unos cuidados básicos, se asegura un espectáculo veraniego fiable que a menudo florece hasta el otoño.
Qué tipo elegir y en qué lugares puedes cultivarlos
La más habitual es el girasol anual, que según la variedad va desde formas bajas y compactas hasta ejemplares altos para lucir como protagonistas. Los tipos altos destacan en solitario, mientras que los cultivares más bajos encajan en plantaciones mixtas y también en macetas grandes. El girasol puede cultivarse sin problema en balcón o terraza, siempre que tenga mucha luz y un riego constante. Además de las clásicas flores amarillas, existen variedades en tonos naranja oscuro, marrón y granate, por lo que se adaptan fácilmente a la paleta de colores del parterre.
Dónde colocar el girasol para que prospere y no estorbe
Para crecer bien necesita, ante todo, pleno sol. Le va un emplazamiento cálido y protegido del viento fuerte, porque los tallos altos pueden partirse. En suelos encharcados o con sombra permanente no se desarrollará bien. También tiene un uso interesante en jardines naturales, donde atrae polinizadores y, más adelante, ofrece alimento a las aves. Además, es preciosa como flor cortada en un jarrón.
Aun así, conviene pensar el sitio con antelación. Como el girasol atrae abejas y abejorros, no es ideal plantarlo pegado a zonas infantiles, el arenero o el rincón de estar, donde el trasiego de insectos puede resultar molesto, sobre todo para los niños.
Siembra y cultivo previo desde semilla paso a paso
Las semillas de girasol suelen germinar con facilidad, por eso su cultivo es adecuado incluso para principiantes. Las semillas se pueden comprar, pero a menudo sirven también las que vienen en mezclas para alimentar a las aves en invierno. Se siembran aproximadamente a 2 centímetros de profundidad y, tras la siembra, es importante un riego abundante. La tierra no debería secarse durante mucho tiempo, porque con falta de humedad la germinación es peor y salen menos plantas.
Quien quiera adelantarse y obtener plantas más fuertes puede hacer un semillero en casa, en un alféizar luminoso. Luego se trasplantan al exterior aproximadamente a mediados de mayo, cuando ya no hay riesgo de heladas. Si siembras directamente fuera, ten en cuenta que a las plántulas jóvenes a menudo las atacan las babosas, así que conviene protegerlas durante las primeras semanas.
Cuidados durante la temporada riego abonado tutor y mantenimiento
Una vez enraizado, el girasol aguanta periodos más secos, pero luce mejor con riegos regulares. En maceta hay que vigilar la humedad aún más, porque el sustrato se seca antes. Durante el crecimiento le sienta bien el abonado, especialmente en variedades de floración abundante. También es importante escardar con regularidad para que las plantas jóvenes no tengan competencia.
En los cultivares altos conviene colocar un tutor y atarlos, sobre todo en zonas ventosas. En los tipos de varias flores, eliminar las cabezuelas marchitas ayuda a prolongar y reforzar la floración. En el girasol clásico de flor grande, en cambio, normalmente se deja que la flor madure, porque a menudo el objetivo es cosechar las semillas.

Semillas para las aves y para ti y cómo protegerlas de los saqueos
Las semillas maduras de girasol son un imán para las aves, lo que en muchos jardines es una ventaja, pero si planeas cosecharlas puede ser un problema si los pájaros se adelantan. Si quieres guardarlas para ti, justo antes de que maduren puedes cubrir la inflorescencia con una malla fina o incluso con una tela ligera, para que las aves no puedan acceder.
Las pipas de girasol también están muy valoradas en la alimentación. Contienen diversos minerales y suelen asociarse con el apoyo a una buena digestión, al funcionamiento del cerebro y del corazón. Además, la cosecha casera permite tener semillas sin aditivos y prepararlas a tu gusto.
El girasol como receta sencilla para una alegría llamativa en el jardín
Si le das sol, calor, un riego proporcionado y, en las plantas más altas, un buen tutor, el girasol te recompensará con una floración impactante y con beneficios para el jardín. Es precioso en parterres, en jarrón y en maceta, y además favorece la vida a su alrededor, porque atrae polinizadores y ofrece alimento a las aves. Precisamente esta combinación de ornamentación y utilidad lo convierte en una de las plantas estivales más populares.
Fuente: Three Acre Farm, BBC Gardeners World, RSPB, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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