Ya no hay heladas, es momento de plantar fresias que perfumarán todo el jardín
Las fresias están entre las flores que la gente asocia con un perfume intenso y unas flores elegantes. Aunque a menudo las vemos en ramos de floristería casi todo el año, también se pueden cultivar con éxito al aire libre en el jardín. La clave es elegir cormos sanos y no subestimar el momento adecuado de plantación. Esta planta procede de África y, precisamente, su origen explica por qué necesita calor, sol y un suelo con buen drenaje.
La más cultivada es la fresia híbrida Freesia × hybrida, que forma hojas acintadas y varas florales que nacen de un cormo subterráneo. Las flores aparecen en muchos colores, desde amarillo hasta rosa y violeta, pasando por el blanco, y pueden ser simples o dobles. En el jardín puede resultar delicada y a la vez llamativa, según los cultivares que elijas y cómo las plantes en grupos.
Cuándo es el momento adecuado para plantar
Conviene no precipitarse con la plantación al exterior. Los cormos se plantan solo cuando ya no hay riesgo de que vuelvan las heladas. En nuestras condiciones, suele coincidir con finales de abril y principios de mayo. Plantar demasiado pronto en un suelo frío puede debilitar los cormos, ralentizar el inicio del crecimiento o provocar daños por frío, lo que después se traduce en una peor floración.
Dónde dar a las fresias las mejores condiciones
A las fresias les gusta un emplazamiento soleado, donde durante el día reciban suficiente luz. Al mismo tiempo, necesitan un suelo de buena calidad y nutritivo, pero sobre todo bien drenado. Si la tierra retiene agua, aumenta el riesgo de pudrición. En el periodo de crecimiento es importante mantener el suelo uniformemente húmedo, pero no permanentemente encharcado. Un riego moderado y regular suele ser más fiable que los encharcamientos puntuales.
Los mejores resultados los dan el sol, una tierra con buen drenaje y una humedad constante, pero moderada.
Cómo plantar los cormos paso a paso
Preparar el suelo sin excederse con el abonado
Antes de ponerse a plantar, merece la pena limpiar la zona de malas hierbas y airear bien la tierra. Lo ideal es que el suelo esté suelto, ligeramente húmedo y desmenuzable. No conviene pasarse con el abonado justo antes de plantar, porque una tierra demasiado rica puede perjudicar a algunos bulbos y plantas de cormo más que ayudarlas. Si necesitas mejorar la estructura, viene bien mezclar un sustrato de jardinería de buena calidad.
Elección de los cormos y profundidad correcta
Para plantar, elige cormos firmes, sin daños y de tamaño adecuado. Se colocan a unos 5 cm de profundidad, con la yema de crecimiento hacia arriba. Es práctico plantarlos en pequeños grupos o en hileras, porque así las fresias lucen mejor en el parterre y su cuidado resulta más sencillo.
Distancias y cobertura
Deja aproximadamente 10 cm entre cormo y cormo, para que tengan espacio para crecer y para que el aire circule mejor entre las plantas. Después de colocarlos, rellena los hoyos con tierra suelta, presiona ligeramente la superficie y marca la zona de plantación. Marcarla resulta útil sobre todo en primavera, cuando el parterre cambia rápido y es fácil olvidar dónde están exactamente los cormos.

Riego tras la plantación y abonado durante el crecimiento
En los primeros días tras la plantación, la humedad es clave para un enraizamiento rápido. Riega con regularidad para que la tierra no se seque, pero evitando que quede agua estancada alrededor de los cormos. En cuanto las plantas formen hojas, se puede estimular su crecimiento con abonado, normalmente una vez por semana con un fertilizante líquido. Así, las varas suelen ser más fuertes y la floración más abundante, especialmente cuando el suelo es más bien ligero.
Cuidados tras la floración y un invernado seguro
Cuando las fresias terminen de florecer, conviene ir reduciendo el riego poco a poco. Así disminuyes el riesgo de que los cormos se pudran en el suelo. No cortes las hojas justo después de la floración; deja que se marchiten y se sequen de forma natural. De este modo la planta repone reservas en el cormo y se prepara mejor para el reposo.
Como las fresias no son totalmente resistentes a las heladas, al final de la temporada hay que extraer los cormos cada año. Guarda los cormos limpios en un lugar seco hasta la primavera siguiente, cuando los volverás a plantar. Un almacenamiento correcto suele ser decisivo para que las plantas mantengan su vigor la temporada siguiente y vuelvan a florecer con abundancia.
Fuente: RHS, Gardenly, Záhrada, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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