Los horticultores cometen un error tras plantar tomates y pierden decenas de frutos
De cuántos tomates cosechará a lo largo de la temporada, a menudo deciden las primeras semanas tras el trasplante de las plántulas al bancal. Justo en este periodo la planta forma el sistema radicular, se adapta a las nuevas condiciones y necesita suficientes nutrientes adecuados en el momento oportuno. Si el horticultor se adelanta con el abonado, lo omite o utiliza una disolución demasiado fuerte, los tomates pueden estancarse, cuajar peor las flores y, más adelante, dar menos frutos.
Además, los tomates no tienen las mismas necesidades durante todo el crecimiento. A veces requieren apoyo para un follaje sano, otras para la floración y, después, para la formación de frutos. Por eso es importante ceñirse a un plan sencillo y no sobrealimentarlos con el mismo tipo de abono una y otra vez.
Cómo preparar el suelo y cuándo elegir nutrición radicular o foliar
La fecha de plantación puede variar según la zona y el tiempo, pero la norma es parecida en todas partes. Tras el trasplante tiene sentido aportar a las plantas un apoyo suave que ayude a arrancar el crecimiento. Antes de abonar conviene mullir ligeramente el suelo, para que los nutrientes lleguen más fácilmente a las raíces y el agua no se quede sólo en la superficie.
La nutrición puede aplicarse a las raíces mediante riego, que es la forma más habitual y segura. La segunda opción es la nutrición por vía foliar mediante pulverización. En la aplicación foliar es clave no pulverizar con sol fuerte, sino más bien por la mañana o al atardecer. La disolución debe ser suave, no demasiado concentrada, para que las hojas no sufran quemaduras.
Paso uno: arranque suave tras la plantación
Cóctel foliar aproximadamente a la semana y media
Más o menos a los diez u once días de la plantación puede apoyar las plantas con una nutrición foliar. Una combinación probada es una disolución de yodo, suero y agua. Se prepara añadiendo a 9 litros de agua 1 litro de suero diluido y 10 gotas de solución de yodo. Utilice la mezcla como una pulverización fina sobre las hojas cuando no haya sol intenso.
Realice la pulverización mejor por la mañana o al atardecer y no se exceda con la concentración: debe ayudar a la planta, no estresarla.
Abonado radicular aproximadamente a las tres semanas
Alrededor de tres semanas después de plantar es un buen momento para una nutrición radicular. Puede optar por un abono granulado o líquido a base de gallinaza. Es importante seguir la dosis indicada en el envase, porque los abonos orgánicos suelen ser potentes y, en exceso, pueden provocar sobreabonado, un crecimiento demasiado vigoroso de la masa verde o problemas en las raíces.
Paso dos: apoyo a la floración y a los futuros frutos
En cuanto los tomates empiezan a formar flores, necesitan una nutrición que favorezca la floración y, después, la formación de frutos. En esta fase son adecuados nutrientes como el fósforo, el magnesio y una cantidad moderada de nitrógeno. Si no quiere comprar productos ya preparados, puede elaborar una maceración casera sencilla.
En la práctica se utilizan a menudo cáscaras de plátano. Póngalas en agua y déjelas macerar varios días. Después cuele y use el líquido como riego a las raíces. Esta maceración se considera un apoyo suave en un periodo en el que se decide la cantidad de flores y los frutos posteriores.

Paso tres: otra dosis radicular al cabo de unos veinte días
Unos veinte días más tarde puede volver a abonar los tomates a las raíces con una disolución con superfosfato. Se prepara disolviendo 1 cucharada sopera de superfosfato en 10 litros de agua. Por planta se suele usar aproximadamente 1 litro de disolución, para que los nutrientes lleguen a las raíces de forma uniforme y la planta tenga fuerza para seguir cuajando y madurando los frutos.
Qué le aportará la regularidad durante toda la temporada
Respetar un calendario sencillo y adaptar la nutrición a la fase de crecimiento suele marcar la diferencia entre una cosecha normal y una realmente abundante. Cuando a las plantas se les da a tiempo lo que necesitan en cada momento, estarán más firmes, más sanas y producirán de forma más estable. Basta un poco de disciplina, no excederse con la concentración de las disoluciones y vigilar el momento correcto de aplicación, sobre todo en la pulverización foliar.
Si no descuida los tomates justo después de plantarlos y programa la nutrición con sensatez, puede aumentar de forma notable el rendimiento.
Fuente: The Spruce, Gardening Know How, To je nápad, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
Artículos relacionados
Rosas trepadoras resistentes de hasta tres metros que perfuman, florecen durante mucho tiempo y aguantan lluvia y sol
Si buscas una rosa trepadora de hasta 3 m que sea bonita y fácil de mantener, hay variedades que destacan por su resistencia, su perfume y una floración repetida. Estas opciones soportan bien el sol y la lluvia sin perder presencia en el jardín.
Mandevilla como alternativa a los geranios, el sol no le molesta y hará brillar tu balcón
La mandevilla destaca por una floración intensa y prolongada incluso a pleno sol. Con el sustrato adecuado, riego moderado y buen abonado, convierte cualquier balcón o terraza en un punto focal exótico.
Cosecha durante años sin grandes cuidados apuesta por el ruibarbo en el jardín
El ruibarbo es una vivaz resistente y longeva que ofrece cosechas durante muchos años con pocos cuidados. Te contamos cómo elegir variedad, plantar, mantener el macizo fuerte y cosechar sin debilitar la planta.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.