Jardineros advierten que algunas plantas pueden atraer avispones cerca de casa
La idea de una tarde tranquila en la terraza suele ser sencilla: calor, aroma de flores y algo frío para beber. Pero basta un instante y el espacio junto a la casa empieza a llenarse de un zumbido fuerte y grave. No es una abeja ni una mosca discreta. Un avispón grande puede inquietar a cualquiera solo por su tamaño y su forma de volar. A menudo no es casualidad, sino la consecuencia de lo que cultivamos y de cómo tenemos organizada la jardín.
Por qué los avispones se quedan cerca de las viviendas
Los avispones no son solo una plaga, aunque pueda parecerlo. En la naturaleza cumplen su función, porque cazan parte de los insectos que de otro modo molestarían en el jardín y, además, también contribuyen a la polinización. El problema aparece cuando su ruta se desvía con regularidad hacia las ventanas, la entrada o el lugar donde nos sentamos a comer. La picadura de un avispón es muy dolorosa y, en personas más sensibles, puede provocar una reacción alérgica intensa. La situación también es más arriesgada para niños o para personas con menor resistencia.
El imán más fuerte suele ser la comida. Los avispones buscan sobre todo aromas dulces, néctar y, más avanzada la temporada, también jugos azucarados de fruta demasiado madura o fermentada. Si se lo ofrecemos justo al lado de casa, es cuestión de tiempo que memoricen la ruta.
La distribución de la plantación decide más que la elección de plantas
Las plantas ricas en néctar y con flores vistosas atraen a muchos polinizadores, y los avispones no son la excepción. No hace falta renunciar por completo a estas especies. Es más sensato pensar dónde colocar los macizos. Un arriate lleno de flores atractivas justo al lado de la puerta puede traducirse en vuelos constantes y estrés cada vez que abrimos una ventana. Si trasladamos estas plantas más lejos de la terraza, los avispones tenderán a concentrarse en una zona más apartada del jardín.
La hiedra en la fachada puede ser bonita, pero problemática
No se trata solo de flores de colores. También influyen mucho las plantas que florecen cuando ya queda poca comida disponible. Un ejemplo típico es la hiedra, que entre finales de verano y otoño ofrece néctar dulce como el último gran banquete de la temporada. Una casa cubierta de hiedra puede resultar espectacular, pero a la vez aumenta la probabilidad de que haya más insectos moviéndose junto a las paredes y las ventanas, incluidos los avispones.
Qué flores y hierbas atraen a los avispones con más frecuencia
A los avispones les gusta detenerse en flores accesibles y lo bastante grandes. A menudo se trata de especies habituales en los parterres ornamentales. Pueden resultar atractivas, por ejemplo, las margaritas, los pensamientos, las dalias o las hortensias. En la práctica, esto significa que una plantación decorativa justo junto a la zona de estar puede aumentar innecesariamente el número de visitas.
Algunas aromáticas también son un reclamo claro. Les atraen con fuerza las plantas de la familia de las umbelíferas, típicamente el comino y, sobre todo, el hinojo. Además, este tipo de bancal no atraerá solo avispones, sino en general muchas especies de insectos. Si no le molesta, no pasa nada, pero conviene tenerlo en cuenta y no colocar estas plantas pegadas al lugar donde se está a menudo.
La fruta en el suelo es una invitación al banquete
Además de la plantación, el orden en la parcela juega un papel clave. Avispones, avispas y otros insectos encuentran con gran facilidad los frutos dulces caídos. En cuanto la fruta empieza a ablandarse y fermentar, libera aromas que funcionan como una señal clara de que hay energía fácil disponible. Si dejamos peras, manzanas o ciruelas bajo el árbol, podemos crear un punto al que acudirán de forma regular.
Prevenir es más sencillo que resolver el problema
Lo más eficaz es combinar una distribución razonable de las plantas más atractivas con la retirada frecuente de fruta y de restos de bebidas azucaradas alrededor de la terraza. También puede ayudar elegir variedades que maduren más tarde, para que los mayores reclamos dulces no coincidan con la época en la que más disfrutamos del jardín. Y si aun así aparece un avispón y solo es una visita breve, a menudo basta con mantener la calma y retirarse un momento. Formamos parte del mismo entorno y, a veces, lo más sensato es dejar que la naturaleza pase de largo sin provocarla innecesariamente.
Fuente: Cornwall Wildlife Trust, House Digest, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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