En invierno las gallinas dejan de poner por una alimentación que muchos consideran ideal el grano no basta
En los meses cálidos, la puesta suele ser bastante regular, pero con la llegada del otoño y el invierno la situación cambia. Los días más cortos, las temperaturas más bajas y el peor acceso a alimento verde natural hacen que las gallinas tengan menos energía y su organismo funcione de forma distinta que en verano. Eso no significa, sin embargo, que la bajada de puesta sea inevitable y que no se pueda hacer nada al respecto.
Influyen mucho la calidad del alimento, la disponibilidad de agua, unas condiciones de luz adecuadas y el ambiente en el gallinero. Quien quiera tener huevos también durante los meses fríos no debería confiar solo en el grano, sino en un manejo equilibrado en conjunto.
La base es un alimento completo para ponedoras
Muchos criadores dan a las gallinas en invierno sobre todo trigo, maíz o cebada. Este tipo de alimentación aporta energía, pero por sí sola no cubre todas las necesidades de las ponedoras. Para formar huevos también son importantes las proteínas, las grasas, las vitaminas y los minerales en la proporción correcta.
Por eso, la mayor parte del menú invernal debería basarse en un pienso completo de calidad formulado específicamente para ponedoras. El grano puede ofrecerse como extra, pero no debería sustituir la mezcla equilibrada de base. Precisamente la alimentación unilateral es una de las causas frecuentes de una puesta más floja.
Las verduras como complemento adecuado
En invierno, las gallinas normalmente no tienen acceso a hierba fresca ni a otros verdes, así que conviene enriquecer la dieta con verdura. Funcionan bien la zanahoria rallada, la col cortada, la calabaza sin partes dañadas o una pequeña cantidad de remolacha forrajera. La verdura debe estar limpia, fresca y ofrecerse en una cantidad razonable.
No se trata de sustituir el alimento principal, sino de un aporte variado que añade nutrientes y ayuda a mantener el lote en buena condición. Los restos hay que retirarlos a tiempo para que no se estropeen.
El calcio y las proteínas deciden la calidad del huevo
Si los huevos tienen la cáscara débil, fina o blanda, suele deberse a una falta de calcio. Por ello, las gallinas deberían tener a su disposición, por separado, una fuente adecuada de calcio, por ejemplo concha triturada o un suplemento granulado para aves. Así pueden completar los minerales necesarios según su propia necesidad.
Igual de importantes son las proteínas. Sin un aporte suficiente, al organismo le cuesta formar huevos. Los piensos de calidad las incluyen en una composición equilibrada, a menudo por ejemplo a partir de componentes de soja o de girasol. No conviene, sin embargo, intentar aumentar la puesta añadiendo en exceso semillas grasas, porque demasiadas calorías pueden llevar al sobrealimentado y a la acumulación de grasa.
Papillas templadas sí, pero con criterio
En muchos hogares se preparan en invierno papillas para las gallinas con grano molido, verduras y agua templada. Este alimento puede ser un complemento útil si está fresco y se ofrece solo en la cantidad que las gallinas consuman rápidamente. No debe estar caliente ni quedarse mucho tiempo en el comedero.
En estas mezclas no deben entrar restos de mesa salados, alimentos en mal estado ni pan mohoso. Cualquier cosa que pueda dañar la salud de las aves se reflejará enseguida también en la puesta.
Sin agua no habrá puesta

El agua limpia es absolutamente esencial en invierno. En cuanto las gallinas no tienen suficiente líquido, la puesta puede caer rápidamente. Por eso debe haber agua en los bebederos durante todo el día y no debe congelarse. Hay que vigilar con especial cuidado los gallineros sin calefacción, donde el problema puede aparecer muy deprisa.
La luz, la tranquilidad en el gallinero y la muda
El alimento por sí solo no basta. Cuando los días se acortan, la puesta se debilita de forma natural. Para obtener mejores resultados, las gallinas suelen necesitar aproximadamente 14 a 16 horas de luz al día. Puede ayudar una iluminación complementaria con temporizador, pero aun así las aves deben tener una parte del día a oscuras para descansar.
El gallinero debe estar seco, sin corrientes, con cama limpia y, al mismo tiempo, bien ventilado. En otoño, además, es habitual la muda. En esta etapa el organismo consume muchos nutrientes en renovar el plumaje, por lo que la puesta puede detenerse temporalmente. Es un estado natural que no se puede evitar con ningún suplemento milagroso.
Un régimen sencillo de alimentación invernal
Funciona bien mantener un ritmo diario regular. Por la mañana conviene dar la ración principal de pienso completo para ponedoras, aproximadamente 70 a 80 gramos por ave. Hacia el mediodía se puede ofrecer una pequeña porción de verdura, unos 10 a 15 gramos por gallina. Por la tarde puede añadirse un pequeño extra de grano, por ejemplo trigo o maíz, de nuevo alrededor de 10 a 15 gramos por ave.
El consumo diario total en una ponedora adulta suele ser de aproximadamente 110 a 120 gramos de alimento completo, según la raza, el tamaño, la actividad y la temperatura en el gallinero. Por la noche conviene comprobar que las gallinas tienen comida suficiente, agua sin congelar y una fuente de calcio disponible por separado.
No espere un milagro de un solo alimento
El éxito en la crianza invernal no depende de un único ingrediente, sino del equilibrio general. Los mejores resultados llegan al combinar un pienso de calidad, suficiente proteína y calcio, un aporte regular de agua, una iluminación adecuada y buenas condiciones en el gallinero. Cuando las gallinas reciben todo lo que necesitan, afrontan el periodo frío con mucha mejor condición y la puesta se mantiene más estable incluso fuera de la temporada principal.
Fuente: Dine-a-Chook, To je nápad, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
Artículos relacionados
Puedes cambiar la cortacésped por ovejas tres razas pequeñas mantienen el césped sin esquila
Si te cansa segar el césped, algunas razas de ovejas pequeñas pueden ayudarte a mantenerlo a raya de forma natural. Ouessant, Camerún y skudde son opciones resistentes y relativamente fáciles de criar en parcelas domésticas.
Las serpientes pasan el invierno en el jardín bajo la caseta o en el compost no hay que temerlas y su labor es impagable
Cuando llega el frío, las serpientes no desaparecen: se refugian en escondites protegidos para pasar el invierno. En el jardín, además, son aliadas clave porque ayudan a controlar roedores y otras plagas.
Cuánta agua bebe una gallina al día la cifra sorprende y en verano se duplica la cresta pálida es una señal de alarma
El agua limpia y fresca es clave para la salud del gallinero y para una buena puesta. Una gallina adulta suele beber alrededor de 500 ml al día, pero con calor esa cantidad puede duplicarse.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.