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No cortes las dalias antes de desenterrarlas el tallo hueco puede perjudicar los tubérculos en invierno

November 4, 2026 · 5 min de lectura · Jarmila M.
No cortes las dalias antes de desenterrarlas el tallo hueco puede perjudicar los tubérculos en invierno
Dalias / Foto: Depositphotos

La regla más importante en el cuidado otoñal de las dalias es sencilla: dejar que las plantas reciban la primera helada. Precisamente ese golpe de frío les da a las dalias la señal clara de que ha llegado el momento de entrar en reposo invernal. La parte aérea se irá poniendo negra, los tallos se marchitarán y, bajo tierra, los tubérculos empezarán a madurar y a endurecer su piel.

Si se sacan las dalias del suelo demasiado pronto, los tubérculos suelen estar aún inmaduros. A simple vista pueden parecer sanos, pero durante el invierno a menudo se deshidratan y en primavera ya no sirven. Por eso conviene no tener prisa y dejar que la planta complete su transición natural al descanso vegetativo.

Cuándo desenterrar las dalias después de la primera helada

Si ya ha llegado la helada, no es buena idea ponerse a cavar de inmediato. Es mejor esperar al menos una o dos semanas. En ese tiempo, los tubérculos pueden madurar aún más y prepararse para el almacenamiento. Así, el jardinero aumenta notablemente las posibilidades de que pasen el invierno sin daños.

También es muy importante no cortar los tallos por adelantado. El tallo hueco, al recortarlo, quedaría abierto y podría entrar agua. Si luego se congela y vuelve a descongelarse, podría dañar los propios tubérculos. Por eso, es más seguro dejar la planta entera el mayor tiempo posible y permitir que el tallo permanezca cerrado de forma natural.

Qué hacer si todavía no ha llegado la helada

Si las dalias siguen creciendo y aún no ha aparecido la helada en el jardín, lo mejor es esperar. No conviene recortar ni desenterrar las plantas de forma preventiva solo por miedo al tiempo que se acerca. La naturaleza suele encargarse de marcar cuándo deben terminar la temporada.

Cuando llegue la helada, conviene respetar de nuevo un margen de al menos una semana y solo entonces extraer los tubérculos. Si ni siquiera a mediados de noviembre aparece la helada, se pueden desenterrar las dalias con seguridad aun sin ella. En ese momento ya no hay motivo para esperar más.

Cultivo en zonas más cálidas sin heladas fuertes

En zonas de invierno suave, donde las heladas intensas casi no se dan, hay que optar por otro método. A principios de noviembre se recomienda reducir el riego y dejar que el suelo se vaya secando poco a poco. Las dalias empezarán a verse cansadas y darán por terminado el crecimiento activo.

A mediados de noviembre, entonces, es un buen momento para levantar los tubérculos y guardarlos para el invierno. Quien disponga de una nevera vieja, por ejemplo en el garaje, puede dividir los tubérculos y conservarlos allí. Incluso las dalias cultivadas en clima cálido necesitan un periodo de reposo para arrancar bien la siguiente temporada. En primavera, aproximadamente en marzo o en la fecha habitual de plantación, se pueden devolver de nuevo a la tierra.

Por qué no conviene acortar los tallos antes de tiempo

El motivo está en su estructura. El tallo de la dalia es hueco por dentro y, al cortarlo, se convierte en una puerta de entrada para la humedad. La lluvia o el agua de condensación pueden colarse y, con los cambios de temperatura, crear condiciones que dañen los tubérculos. Mantener el tallo intacto es, por tanto, una protección sencilla pero muy eficaz.

Un corte prematuro puede hacer más daño que bien, sobre todo con el tiempo otoñal cambiante.

Tubérculos de dalia / Foto: Depositphotos
Tubérculos de dalia / Foto: Depositphotos

Lavar los tubérculos no es buena idea

Tras desenterrarlos, lo mejor es sacudirlos suavemente o retirar con la mano la tierra suelta. No se recomienda lavarlos con un chorro de agua. Los tubérculos mojados se secan mucho peor antes de guardarlos, y precisamente el secado insuficiente suele ser una causa frecuente de pérdidas en invierno.

Si quedan demasiado húmedos, empiezan a pudrirse con facilidad. Una vez que la pudrición se pone en marcha, normalmente ya no se puede salvar el tubérculo. Por eso, que estén completamente secos antes de almacenarlos es una condición imprescindible para tener éxito.

Es necesario desenterrar siempre las dalias

No todo cultivador necesita levantar los tubérculos cada año. Si alguien tiene en el jardín solo unas pocas plantas y no quiere asumir todo el trabajo del almacenamiento, puede elegir un enfoque más sencillo. Después del golpe de helada, se puede cortar la parte aérea, acolchar bien la zona y en primavera comprobar si la planta rebota y brota de nuevo.

Sin embargo, este método no es una garantía: es más bien una apuesta a la suerte y a un invierno suave. A veces las dalias sobreviven sin problemas y otras no. Aun así, para algunos cultivadores es un procedimiento aceptable, porque reponer la plantación en primavera puede resultar más simple que un invernado meticuloso.

Cómo guardar correctamente las dalias durante el invierno

Hay tres reglas clave. Primero, dejar que las plantas pasen por la helada en el arriate. Después, una vez levantadas, asegurarse de que durante el almacenamiento ya no se congelen nunca. Y, por último, secar los tubérculos a conciencia antes de guardarlos.

Un lugar adecuado suele ser un garaje adosado u otro espacio donde la temperatura no baje de 0 °C. En cambio, casetas de jardín sin calefacción y cobertizos alejados pueden ser arriesgados, porque allí los tubérculos se helarán con facilidad.

Opciones para guardar los tubérculos

Los tubérculos se pueden dejar en macollas enteras o dividirlos. Funciona bien una caja de cartón forrada con papel de periódico. Conviene espolvorear turba entre las capas, ya que ayuda a mantener una humedad más estable y, al mismo tiempo, ofrece cierta protección frente a las oscilaciones de temperatura. La alternancia de capas de turba y tubérculos se puede repetir hasta llenar la caja.

La temperatura ideal de almacenamiento invernal se sitúa aproximadamente entre 4 y 10 °C. La humedad debería ser media a alta, para que los tubérculos no se resequen ni se arruguen en exceso. Durante el invierno, es sensato revisarlos más o menos una vez al mes y retirar las piezas dañadas.

División de los tubérculos durante el invierno

Conviene realizar la división de los tubérculos al menos una vez durante el periodo invernal. Así se obtiene más material de plantación para la próxima temporada y, además, se trabaja de manera más ordenada con las piezas almacenadas. Tiene sentido dividir cuando los tubérculos están en reposo y el cultivador dispone de tiempo para comprobar su calidad.

Además, una selección cuidadosa en invierno ayuda a detectar partes débiles, desecadas o dañadas antes de que causen problemas en primavera.

En qué fijarse más al invernar

Las dalias necesitan sentir el frío antes de desenterrarlas, pero una vez levantadas ya no deben helarse. Igual de importante es guardarlas solo cuando estén realmente secas.

Quien cumpla estas reglas tiene muchas más posibilidades de sacar del almacén en primavera tubérculos firmes y sanos, listos para volver a plantarse. El cuidado otoñal exige algo de paciencia, pero es precisamente lo que decide lo abundantemente que florecerán las dalias la próxima temporada.

Fuente: Dahlia Barn, Gardening Know How , Pestrazahrada.cz

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Jarmila M.
Jarmila M.

Enfermera de profesión, le apasionan la vida saludable, la naturaleza y todo lo que beneficia tanto a las personas como al mundo que las rodea. En su tiempo libre, disfruta de la jardinería, la cocina, la costura y el cuidado de su familia. En sus artículos, le encanta combinar la experiencia profesional con la experiencia práctica del jardín y de la vida cotidiana.

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