Cómo saber si tras una poda drástica del albaricoquero hace falta volver a injertar
Si por una monilia extensa y una gomosis fuerte ha rebajado el albaricoquero a aproximadamente un metro del suelo, es lógico preguntarse qué hacer a continuación. En primavera suelen brotar nuevos tallos y el cultivador puede elegir algunas de las ramas más vigorosas para la futura copa. La cuestión principal es si ese tronco que se ha dejado necesita injertarse de nuevo o si se puede continuar sin más intervención.
La altura del injerto o de la yema original es determinante
La necesidad de reinjertar depende de a qué altura se injertó o se hizo el injerto de yema (yemado) en su día. Dicho de otro modo, de si con la poda eliminó la parte de la variedad (la parte "noble") o si todavía permanece en el tronco. En los frutales de vivero es habitual que el injerto se realice bastante bajo, de modo que incluso tras un acortado importante puede seguir siendo viable formar una copa a partir de los nuevos brotes.
Alturas típicas de injerto en albaricoquero
En la práctica, los albaricoqueros se injertan a menudo sobre portainjertos a finales de invierno, a una altura aproximada de 10 a 15 cm sobre el suelo. Cuando se injerta sobre portainjertos cultivados en campo, suele ser más frecuente alrededor de 15 a 25 cm. En producciones mayores se observa un rango aproximado de 10 a 30 cm. Así que, si la poda se ha realizado muy por encima de estos valores, es probable que la variedad injertada siga presente en el árbol.
Las hojas y el portainjerto habitual dan pistas
También dice mucho la propia brotación. Los albaricoqueros se injertan a menudo sobre portainjertos de ciruelo. Si tras la poda brotan tallos con hojas típicas de albaricoquero, hay muchas posibilidades de que siga siendo la variedad comprada y no sea necesario reinjertar de inmediato. En cambio, si aparecieran rasgos más propios del ciruelo, puede tratarse de chupones del portainjerto y entonces sí tendría sentido injertar.

La clave es el estado sanitario del tronco
Aunque todo parezca prometedor, queda una incertidumbre importante: la enfermedad puede haberse asentado directamente en el tronco y los nuevos brotes pueden no mantenerse sanos a largo plazo. Por eso conviene vigilar si reaparece la gomosis, si los brotes se secan y cómo crece el árbol en general. Si la situación se estabiliza, puede ir formando una nueva copa poco a poco a partir de las ramas que se han dejado.
Cuándo continuar y cuándo es mejor sustituir el árbol
Si los nuevos brotes prosperan y el árbol no muestra más síntomas importantes de daño, puede seguir cultivándolo sin reinjertar y centrarse en la formación de la copa. Sin embargo, si los problemas vuelven, los tejidos mueren o la gomosis empeora, suele ser más sensato eliminar el arbolito y comprar uno nuevo y sano. La decisión, por tanto, no depende solo de dónde se injertó originalmente, sino sobre todo de si el tronco sigue siendo viable tras la infección.
Fuente: Gardening Know How, Záhrada, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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