Abonado primaveral sencillo del grosellero espinoso para una cosecha mayor y más dulce
El grosellero espinoso es uno de los arbustos más agradecidos del jardín, igual que la grosella. Pero si en primavera le aporta nutrientes, se lo devolverá no solo con una cosecha más abundante, sino también con bayas de mejor tamaño y sabor. El abonado ayuda al arbusto a arrancar el crecimiento tras el invierno, refuerza su vigor, favorece el cuajado y, a largo plazo, puede alargar la vida del arbusto. También se nota en cómo el grosellero tolera los altibajos del tiempo y en la rapidez con la que se regenera después de la poda.
El riego es la base, pero el suelo no debe encharcarse
Si quiere que los frutos engorden bien y no se caigan innecesariamente, vigile un riego regular. Al grosellero espinoso le gusta un suelo más bien húmedo, pero la tierra permanentemente mojada le perjudica. Por eso, en épocas más lluviosas riegue con moderación y compruebe que el agua no quede estancada alrededor del arbusto. Lo ideal es mantener el suelo uniformemente húmedo, no embarrado.
El acolchado también ayuda a conservar la humedad del suelo. Funciona bien una capa fina de corteza o de césped segado ya seco. El acolchado reduce la evaporación, frena las malas hierbas y el suelo bajo el arbusto se calienta menos. Si quiere reforzar la resistencia natural, de forma preventiva puede usar también extracto de cola de caballo, tradicionalmente empleado como apoyo frente al oídio.
Ubicación y poda de final de invierno como parte del éxito
Al plantar plantones a raíz desnuda, elija un lugar abierto y soleado. La luz influye directamente en la maduración y en el dulzor de los frutos. A la vez, conviene que el arbusto esté protegido de vientos fuertes, que pueden resecar el suelo y los brotes jóvenes. Piense bien la ubicación también si planta en primavera, porque un trasplante posterior debilita al grosellero espinoso sin necesidad.
Una parte importante del cuidado es la poda de final de invierno, que suele hacerse ya en febrero. En arbustos jóvenes, los brotes se recortan a dos o tres yemas y los débiles se eliminan por completo. En el segundo año tras la plantación, normalmente se dejan varios brotes principales, aproximadamente de cuatro a seis, y se acortan alrededor de un tercio. Al año siguiente, se corrigen las ramas más largas dejando más yemas y se acortan los brotes laterales para que el arbusto se densifique, pero siga bien aireado. El objetivo es formar poco a poco un arbusto con aproximadamente ocho a doce brotes principales, que fructifique bien y resista mejor las enfermedades.
Con qué abonar el grosellero espinoso en primavera sin química
Si no quiere usar fertilizantes industriales, tiene varias opciones fiables que funcionan también en la práctica de un jardín normal. Van muy bien el compost de calidad o, en su defecto, el estiércol bien maduro. Estas fuentes de nutrientes mejoran el suelo también a largo plazo, porque favorecen la vida del suelo y aumentan la capacidad de retener agua.
Riego con estiércol maduro
Una de las vías más sencillas es un riego líquido. Se prepara mezclando una pequeña cantidad de estiércol maduro en agua, dejándolo reposar y aplicándolo después con cuidado a la zona de las raíces. Es importante usar estiércol realmente maduro, para evitar daños en las raíces o un exceso de abonado. Vierta el riego sobre el suelo alrededor del arbusto, no sobre las hojas, y preferiblemente después de un riego normal previo, para que los nutrientes se repartan mejor.

Purín de ortiga como impulso rápido
Otra opción excelente es el purín de ortiga. Contiene muchas sustancias beneficiosas y en primavera puede apoyar muy bien al grosellero espinoso en el crecimiento. Se usa diluido y, de nuevo, se aplica como riego a la zona de las raíces. En la práctica conviene utilizarlo con sentido común, porque dosis demasiado frecuentes pueden provocar un crecimiento exuberante en detrimento de los frutos.
Cómo saber que la nutrición está bien ajustada
Un grosellero espinoso bien alimentado desarrolla brotes firmes y sanos, las hojas son de un verde intenso y el arbusto progresa de forma uniforme durante la temporada. Con un riego y una nutrición correctos, los frutos suelen ser más grandes y tienen menos tendencia a caer. También es cierto que todo debe ir de la mano. Sin poda, el arbusto se espesa demasiado; sin acolchado, el suelo se seca rápido; y sin nutrientes, la cosecha disminuye. Pero si combina la poda de primavera, un riego sensato, acolchado y un abonado orgánico sencillo, el grosellero espinoso se lo agradecerá de forma fiable incluso en un año menos ideal.
Los mejores resultados llegan con la combinación de poda de primavera, humedad bien mantenida y un abonado orgánico que fortalece tanto el arbusto como el suelo.
Fuente: MIGardener, Almanac, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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