Si dejas entrar esta mala hierba en el jardín, te arrepentirás de haberlo pensado dos veces
La grama dedo es una de esas malas hierbas menos conocidas, pero especialmente traicioneras. A simple vista puede parecer bastante inofensiva, a veces incluso ordenada y fotogénica, pero precisamente ahí está la trampa. En cuanto le das tiempo y espacio en el jardín, puede expandirse con rapidez y, poco a poco, hacerse con el control de los parterres y del césped. Quien la deja sin intervenir suele enfrentarse después a un problema mucho mayor que si hubiera actuado a tiempo.
Las malas hierbas, en general, no cumplen ninguna función útil desde el punto de vista de las plantas cultivadas. Además, la grama forma macollas y estolones que le ayudan a colonizar el entorno. Por eso conviene no infravalorar su primera aparición y empezar a eliminarla de inmediato, mientras la zona afectada aún es pequeña.
Por qué una mala hierba es peligrosa a largo plazo para el jardín
Cualquier mala hierba, y la grama no es una excepción, le quita a las plantas de cultivo lo más importante. Absorbe agua, que en periodos secos conviene reservar para las hortalizas, las ornamentales y el césped, y al mismo tiempo consume nutrientes del suelo. Como consecuencia, las especies cultivadas se debilitan, crecen peor y pueden florecer menos o dar menor cosecha.
Otro problema es que las zonas invadidas suelen funcionar como refugio. En la vegetación densa pueden instalarse plagas y también se mantienen con más facilidad los agentes de enfermedades. Cuando las condiciones son favorables, pueden pasar de esos “islas” de malas hierbas a las plantas que quieres proteger. Por eso, escardar con regularidad y mantener las superficies limpias es una de las formas más sencillas de prevención.
Cómo reconocer con seguridad la grama dedo
La grama dedo es una gramínea que forma macollas y desarrolla numerosos estolones. En floración alcanza aproximadamente 30 cm. Su rasgo más característico es la inflorescencia: está formada por varios espiguillas dispuestas en una forma que recuerda a unos dedos abiertos. Lo habitual es que haya de tres a siete, y precisamente por ese aspecto recibió su nombre.
Florece aproximadamente de junio a septiembre. Las aristas pueden presentar un ligero tono violáceo y el fruto es un pequeño grano. Justo en la época de floración y formación de semillas conviene estar más atento, porque en cuanto se dispersan las semillas, el problema puede multiplicarse la temporada siguiente.
Dónde aparece con más frecuencia
Como la mayoría de las malas hierbas, la grama es adaptable y no se limita a un único ambiente. Se encuentra en cunetas, en terrenos removidos, en los bordes de los campos y, por supuesto, también en jardines. A menudo le van bien los lugares donde otras plantas prosperan peor, así que puede dar la impresión de que crece casi en cualquier sitio.
Le gustan especialmente las ubicaciones con suelos más pesados, arcillosos. En esas condiciones, las plantas ornamentales y las de huerto suelen tener dificultades para enraizar y para que el suelo se airee, mientras que la grama sabe aprovecharlo a su favor.

Cómo proceder para eliminarla
Los mejores resultados suelen lograrse con la eliminación mecánica, es decir, arrancarla o escardarla a tiempo con su parte de raíz, idealmente antes de que florezca y se siembre. Cuando la presencia es pequeña, suele ser la vía más rápida y también la más respetuosa con las plantas de alrededor.
Sin embargo, si la grama se extiende por una superficie grande y la escarda habitual deja de ser suficiente, puede valorarse el uso dirigido de herbicidas. En ese caso es importante actuar con prudencia y elegir el producto según si intervienes en el césped, en caminos o cerca de los parterres, para no dañar aquello que quieres cultivar en el jardín.
Una curiosidad sobre su uso fuera del jardín
En muchos países la grama se considera una mala hierba problemática, pero también tiene una faceta menos conocida. En algunos lugares se cultiva como forraje. Su valor nutritivo puede ser aceptable, aunque los rendimientos no suelen ser tan altos como para que su cultivo a gran escala resulte rentable a largo plazo.
Una cierta ventaja es su capacidad para estabilizar el suelo y ayudar contra la erosión. Esto puede ser útil en lugares donde conviene mantener la superficie del terreno cohesionada. En un jardín normal, sin embargo, esa cualidad casi nunca compensa el riesgo de expansión rápida, por lo que es mejor considerar la grama principalmente como una mala hierba que hay que mantener bajo control.
Fuente: Scince Direct, Lakpura, NKZ, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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