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Por qué las hojas de los arándanos se oxidan y cómo recuperarlos rápido

June 3, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Por qué las hojas de los arándanos se oxidan y cómo recuperarlos rápido
Mancha foliar de arándano / Foto: Depositphotos
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Cultivar arándanos puede ser una alegría, porque con buenos cuidados los arbustos dan cosechas abundantes de forma regular. Pero en cuanto en las hojas empieza a aparecer una coloración oxidada, parduzca o anaranjada, es una señal de que la planta no está en su mejor momento. No es solo una cuestión estética. Las hojas debilitadas funcionan peor, el arbusto se agota innecesariamente y los frutos pueden salir más pequeños, menos dulces o en mucha menor cantidad. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se puede encontrar la causa y corregirla poco a poco si se pone el foco en el suelo, la nutrición, el agua y el estado sanitario de la planta.

La causa más frecuente es un pH del suelo incorrecto

Los arándanos son plantas acidófilas y, sin un suelo ácido, a la larga no prosperan. El pH ideal se mueve aproximadamente entre 4,5 y 5,5. En cuanto el suelo es menos ácido, el arbusto puede seguir creciendo, pero empieza a tener dificultades para absorber algunos nutrientes. El resultado suele ser precisamente el cambio de color en las hojas, su aspecto “oxidado” y el debilitamiento progresivo de toda la planta.

Por eso tiene sentido controlar el pH con regularidad. Si comprueba que está más alto de lo que el arándano necesita, conviene acidificar el suelo. Pueden ayudar sustratos y materiales ácidos, o fertilizantes específicos para arándanos que corrigen la reacción del suelo y, a la vez, aportan elementos clave. Lo esencial es no hacer cambios bruscos, sino de forma gradual y con controles repetidos.

La falta de hierro y magnesio puede teñir las hojas de tono oxidado

Los arándanos son sensibles a un equilibrio nutricional correcto. Cuando falta sobre todo hierro o magnesio, puede alterarse la balanza de minerales dentro de la planta. Entonces las hojas suelen cambiar de color, palidecer, amarillear o adquirir un matiz oxidado. Este síntoma puede agravarse justo cuando el pH del suelo está fuera del rango ideal, porque aunque haya nutrientes en el terreno, la planta no logra absorberlos de manera eficaz.

La solución es complementar la nutrición con un abono adecuado para arándanos o con productos centrados en hierro y magnesio. En el caso del hierro, a veces se emplean formas que resultan más disponibles incluso con condiciones menos favorables, pero sigue siendo cierto que, sin ajustar el pH, el efecto suele ser solo temporal. A largo plazo compensa ir a la causa y, al mismo tiempo, mantener un entorno estable y naturalmente ácido para el arándano.

El riego debe ser equilibrado: los arándanos no toleran los extremos

Otra causa frecuente del aspecto oxidado en las hojas tiene que ver con el agua. Los arándanos necesitan humedad suficiente, sobre todo durante el crecimiento y el cuajado del fruto, pero al mismo tiempo no soportan un suelo encharcado de forma permanente. Si el riego es irregular y el arbusto alterna sequía con exceso de agua, entra en estrés. Esto puede manifestarse con cambios de color en las hojas, bordes que se secan o un empeoramiento general de la vitalidad.

En la práctica funciona bien regar con menos frecuencia, pero en profundidad, para que el agua llegue a las raíces. A la vez, es importante que el exceso pueda drenar. Si los arbustos están en un suelo pesado y poco permeable, aumenta el riesgo de encharcamiento y, con él, la probabilidad de problemas fúngicos. En periodos secos también ayuda mantener un acolchado, que reduce la evaporación y estabiliza las condiciones alrededor de las raíces.

Enfermedades y plagas como detonante oculto del problema

Las manchas oxidadas en las hojas no siempre significan solo nutrición o pH. A veces son consecuencia de enfermedades fúngicas, que se propagan con más facilidad en condiciones inadecuadas, por ejemplo con encharcamiento, mala circulación de aire en la plantación o un debilitamiento prolongado del arbusto. También las plagas, como los pulgones, pueden debilitar la planta al succionar savia y al favorecer otros problemas, lo que puede reflejarse en el color y la calidad de las hojas.

Por eso es importante revisar las plantas con regularidad. En cuanto vea manchas sospechosas, deformaciones, superficie pegajosa o agrupaciones de pequeños insectos, conviene actuar. Según el caso, puede recurrir a fungicidas o insecticidas adecuados, o elegir alternativas biológicas más respetuosas. Para los pulgones, por ejemplo, funcionan los depredadores naturales o los tratamientos ecológicos que pueden usarse también en jardines donde se quiere evitar la química más agresiva.

Arándano en flor
Arándano en flor / Depositphotos

Cómo aliviar rápido a los arándanos y ajustar el cuidado correcto

Si quiere frenar el aspecto oxidado de las hojas, lo más práctico es ir paso a paso. Empiece comprobando el pH y ajústelo para que se mantenga en el rango adecuado para los arándanos. A la vez, aporte nutrición con un abono para plantas acidófilas, idealmente con contenido de hierro y magnesio. En el riego, céntrese en la regularidad, pero evite el riego superficial y frecuente, que ayuda poco a las raíces y, en cambio, puede favorecer enfermedades.

El acolchado con materiales ácidos presta un gran servicio. Alrededor de la base del arbusto puede usar turba, acícula de pino u otros componentes ácidos similares. El acolchado ayuda a conservar la humedad, mantiene una reacción del suelo más adecuada y además limita las malas hierbas, que le quitarían agua y nutrientes a los arándanos. Si a eso le suma un control continuo del estado sanitario, la eliminación a tiempo de plagas y una prevención sensata frente a hongos, lo habitual es que los arbustos se recuperen de forma gradual.

Qué conviene recordar para que la cosecha sea dulce y regular

Las hojas oxidadas son una advertencia de que algo no va bien, por lo general la acidez del suelo, la disponibilidad de nutrientes o el régimen de riego. Si se centra en un pH de 4,5 a 5,5, aporta hierro y magnesio, establece un riego equilibrado sin encharcamientos y vigila enfermedades y plagas, los arbustos le recompensarán con un crecimiento sano. El resultado no suele ser solo un mejor aspecto de las plantas, sino sobre todo una recolección estable y abundante de arándanos sabrosos, en la que podrá confiar cada verano.

Fuente: RHS, Agriculture Victoria, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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