Plantas extremadamente venenosas en el jardín y en el bosque que ponen en riesgo a los niños
En los últimos años, en nuestro país se han abordado con más frecuencia las intoxicaciones causadas por plantas. El mayor riesgo aparece cuando los niños confunden frutos silvestres seguros con bayas venenosas. Los más vulnerables son los pequeños aproximadamente de los dos a los nueve años, porque explorar sabores es algo natural para ellos y a menudo ignoran las señales de advertencia. La mayoría de estos casos se concentra en las vacaciones de verano, cuando las familias pasan más tiempo al aire libre, de excursión y en el bosque. Precisamente allí aparecen especies que a primera vista pueden parecer discretas o incluso tentadoras.
Pero el riesgo no tiene por qué acechar solo en el bosque. Algunas plantas venenosas también se cultivan en jardines como ornamentales, o se expanden por sí solas a los alrededores. Por eso conviene saber cómo son las especies más problemáticas, dónde aparecen y cómo puede manifestarse una intoxicación.
Beleño negro, conocido también como ojo del diablo

El beleño negro es una de esas plantas que en fotos puede parecer atractiva, pero en realidad es muy tóxica. Contiene alcaloides venenosos y la mayor concentración suele estar en las raíces, aunque las partes peligrosas no se limitan solo a ellas. Se encuentra sobre todo en los bordes de campos, en escombreras y solares removidos, y a lo largo de caminos. Florece normalmente de mayo a septiembre y alcanza alrededor de 1 m. Sus flores suelen ser acampanadas, de un amarillo sucio y con un llamativo veteado violeta.
El nombre popular ojo del diablo refleja que no se trata de una hierba inofensiva. En el pasado, el beleño aparecía también en supersticiones y rituales, porque puede afectar al sistema nervioso, provocar estados alterados de conciencia y se utilizaba incluso como analgésico. Precisamente estos efectos, sin embargo, están asociados a un alto riesgo de intoxicación.
Belladona, un peligro que se parece a los arándanos

La belladona se considera una de las hierbas más venenosas con las que se puede topar por aquí. Aun así, muchas personas no la reconocen por su aspecto, aunque tiene varios nombres populares, por ejemplo, fresa de lobo o cereza loca. Es una planta bastante robusta, que puede medir aproximadamente desde medio metro hasta casi 2 m. Crece en los bordes del bosque, en claros y en matorrales. De junio a agosto produce flores tubulares con un tono pardo violáceo y un matiz marmoleado.
La mayor trampa llega después de la floración. En el cáliz se forma una baya negro violácea que, a simple vista, puede recordar a un arándano. Precisamente esa semejanza con frutos que se recolectan habitualmente está detrás de muchos errores peligrosos. En niños, la situación puede ser crítica incluso con poca cantidad; se indica que unas pocas bayas pueden causar una intoxicación grave. Un síntoma típico es la dilatación marcada de las pupilas, y pueden aparecer otros signos serios. Toda la planta es tóxica, por lo que conviene extremar la precaución al moverse por lugares donde haya belladona.
Paris quadrifolia y por qué la confunden con el arándano

Otra planta con riesgo de confusión con el arándano es la Paris quadrifolia. Su fruto puede recordar al arándano por su aspecto, aun así las intoxicaciones aparecen con menos frecuencia. La razón es sencilla: la baya tiene un sabor muy desagradable, por lo que el niño normalmente no come una cantidad mayor. Pero eso no significa que sea segura. El veneno actúa con rapidez y puede provocar náuseas, vómitos y alteraciones de la visión.
Si aun así se produce la ingesta, pueden aparecer debilidad general, diarrea, fuerte dolor de cabeza y vómitos repetidos. Aunque es una especie que, por su sabor, a menudo no se llega a comer en dosis alta, sigue siendo sensato tomar el hallazgo de Paris quadrifolia cerca de zonas de juego infantiles como una señal de alerta y enseñar a los niños que frutos parecidos no se recolectan ni se prueban sin supervisión.
Dafne, el riesgo puede empezar ya con las flores

La dafne es peligrosa porque con bastante frecuencia se cultiva en jardines como arbusto ornamental. Muchas personas no son conscientes de que su toxicidad afecta a toda la planta. Pueden resultar problemáticos no solo los frutos, sino incluso las flores. En personas más sensibles, ya inhalar intensamente su fragancia puede provocar dolor de cabeza, una señal de que no es una planta adecuada para entornos donde se mueven niños pequeños.
El mayor atractivo para los niños son los frutos. Aunque suelen ser muy amargos, de modo que a menudo dejan de comerlos tras la primera prueba, aun así pueden causar molestias. Ante la sospecha de ingesta, conviene contactar rápidamente con un médico y no restarle importancia. Si en casa hay niños pequeños o los recibes con frecuencia, lo más seguro es no cultivar dafne en el jardín y elegir otro arbusto ornamental sin un riesgo similar.
La prevención es la protección más eficaz
El denominador común de estas plantas es que pueden pasar fácilmente desapercibidas o confundirse con algo comestible. En la práctica ayuda revisar el jardín con regularidad, sobre todo si es accesible para niños, y también ser prudentes en las excursiones en la época en que maduran las bayas. A los niños conviene recordarles repetidamente una regla simple: nada del bosque ni del jardín se come sin el permiso de un adulto. En especies extremadamente venenosas, incluso una pequeña cantidad puede ser decisiva.
Fuente: Gardenery, The Spruce, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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