Los cuidados de otoño decidirán cuántas moras cosecharás el año que viene
Las zarzamoras a veces se consideran arbustos indisciplinados y difíciles de controlar. A menudo emiten cañas largas, se expanden hacia los lados y, en algunas variedades, las espinas complican aún más el trabajo. Pero si se les da el cuidado adecuado antes del invierno, lo compensan con longevidad y cosechas regulares. Un arbusto bien guiado y sano puede producir durante muchos años, por eso merece la pena dedicarle unos pasos otoñales que reduzcan el riesgo de enfermedades, limiten las plagas y ayuden a la planta a superar con seguridad la época fría.
La limpieza tras la cosecha es la base
Cuando termina la fructificación, es importante retirar todos los frutos caídos, podridos, dañados o enfermos. Los restos de fruta en el suelo atraen insectos y pequeños animales, y al mismo tiempo pueden servir de refugio para patógenos y plagas que pasan el invierno. Lo mismo vale para las hojas viejas y las cañas secas. Una limpieza a fondo alrededor de los arbustos ayuda a reducir problemas en la próxima temporada y mejora la higiene general de la plantación.
Revisión del suelo y abonado sensato
Antes del invierno conviene comprobar el estado del suelo, idealmente mediante un análisis. A las zarzamoras les favorece un medio ligeramente ácido, aproximadamente en un rango de pH 5,5 a 6,5. Si el suelo es demasiado alcalino o, por el contrario, demasiado ácido, se puede corregir con los productos adecuados. También son importantes los niveles de fósforo y potasio, porque refuerzan las raíces, la fructificación y una mayor resistencia al estrés.
Se puede abonar de una sola vez en la época de la poda invernal o repartir la nutrición en varias fechas a lo largo del año y completar la última dosis en otoño. Precisamente el abonado final de otoño favorece la formación de cañas nuevas y fuertes para el año siguiente. Aun así, el exceso de nutrientes no beneficia a la planta. Lo mejor es aportar solo lo que el suelo realmente necesita.
Eliminar las malas hierbas sin dañar las raíces
Las zarzamoras tienen un sistema radicular bastante superficial, por lo que las malas hierbas les quitan con facilidad agua y nutrientes. Por eso el desherbado otoñal es muy importante, especialmente en plantaciones jóvenes. Tras limpiar el entorno de los arbustos, ayuda una capa de compost o acolchado, que frena nuevas hierbas y mejora a la vez las condiciones del suelo. También funcionan bien los materiales cubresuelo destinados a suprimir las hierbas, siempre que se coloquen de manera que no perjudiquen a las propias plantas.
No interrumpas el riego demasiado pronto
Muchos cultivadores aflojan los cuidados después de la cosecha, pero las zarzamoras necesitan agua incluso tras terminar la fructificación. Durante el crecimiento les va bien un riego regular y, después de la cosecha, conviene continuar hasta que el suelo se hiele de verdad. Así las plantas entran en invierno bien hidratadas y en mejores condiciones. En cuanto la tierra se congela, el agua ya no llega a las raíces, por eso es importante que los arbustos acumulen humedad a tiempo.

Protección frente al viento, la nieve y el hielo
La forma de protegerlas en invierno depende también de la variedad elegida y de las condiciones locales. Algunas zarzamoras toleran las heladas sin grandes problemas, otras necesitan más protección. En zonas con viento frecuente, ayuda un cortavientos o una barrera protectora que amortigüe las rachas y la nieve arrastrada. Con pocos arbustos, también se puede usar una cubierta textil, por ejemplo arpillera o una tela de algodón ligera, que hay que retirar a tiempo en primavera.
En zonas más frías conviene elegir variedades conocidas por su mayor resistencia al frío. La idoneidad de una variedad concreta a menudo la decide precisamente si la planta supera el invierno sin pérdidas importantes en cañas y yemas.
El acolchado ayuda en mucho más que contra el frío
Uno de los pasos más importantes es el acolchado de otoño. Una capa de compost bien maduro u otro material orgánico protege el cuello de la planta, reduce los cambios bruscos de temperatura, mantiene la humedad y mejora la estructura del suelo. Además, el acolchado frena la aparición de malas hierbas en primavera y favorece la vida del suelo. En general, las zarzamoras prosperan en suelos bien drenados y con suficiente materia orgánica, así que añadir compost en otoño aporta varias ventajas a la vez.
Son adecuados, por ejemplo, la astilla de madera, el césped recién cortado, los restos de abonos verdes o la acícula de pino. Lo importante es que el material no esté demasiado fresco de forma que pueda inmovilizar nitrógeno o favorecer la pudrición justo junto a las cañas.
Poda según el tipo de crecimiento
Una poda correcta influye de forma notable en la futura cosecha, el tamaño del fruto y la facilidad de recolección. Se eliminan las cañas dañadas, débiles y envejecidas, y se aclarea el arbusto para que entre más luz y aire. Con ello disminuye la presión de enfermedades y la planta fructifica mejor.
Variedades de porte erecto
Estos tipos suelen ser más resistentes al frío. Por lo general se podan durante el reposo vegetativo. En el arbusto se dejan las cañas fructíferas de dos años más fuertes, espaciadas de forma razonable, y se acortan las ramas laterales. Tras la poda conviene atar y guiar las cañas para que el arbusto quede bien sujeto y con una forma clara. El despunte veraniego de los brotes jóvenes también puede favorecer que engrosen, de modo que resistan mejor la lluvia, la nieve y el viento.
Variedades semierectas
Estos arbustos pueden fructificar más tarde, a veces hasta el otoño, y por eso la fecha de poda puede desplazarse ligeramente. También en ellos funciona bien la combinación de despunte en verano y poda en invierno. El objetivo es mantener el arbusto aireado, accesible y preparado para un crecimiento vigoroso en la siguiente temporada.
Variedades rastreras
Las zarzamoras rastreras no se manejan bien sin soporte, porque sus cañas no son lo bastante firmes. En zonas más cálidas a menudo se cultivan sobre una estructura o espaldera para que no queden en el suelo. Estas variedades suelen ser más sensibles a las heladas, por lo que es importante prestar atención a su cubrición o a su protección con acolchado. A diferencia de otros tipos, por lo general no se despuntan de la misma manera, porque necesitan sobre todo un guiado continuo y una buena circulación de aire.
Durante la poda siempre merece la pena revisar a la vez señales de enfermedades y daños de plagas. Es mejor retirar de inmediato las cañas afectadas para que el problema no pase al año siguiente.
Cómo reducir los daños de los animales
Las moras no solo resultan atractivas para las personas. En el entorno de los arbustos pueden aparecer aves, ratones, topillos, liebres y también corzos. Algunos animales mordisquean las hojas; otros dañan las cañas durante el invierno. Pueden ayudar elementos disuasorios sencillos, mantener baja la vegetación alrededor de la plantación o la protección mecánica de los arbustos. Es importante no dejar refugios densos junto a las plantas, donde las plagas pequeñas se esconderían con facilidad. En zonas de riesgo se pueden usar también protectores o una malla baja.
Qué sacar en claro de los cuidados de otoño
El buen paso del invierno en las zarzamoras se basa en varios principios. Primero hay que retirar restos de frutos y material afectado; después, revisar el suelo, eliminar las malas hierbas, aportar agua a las plantas hasta la llegada de las heladas y protegerlas frente al tiempo extremo. El acolchado y una poda bien hecha según el tipo de variedad juegan un papel clave. Si además se consigue limitar los daños de los animales, los arbustos entrarán en primavera fuertes y listos para la nueva temporada.
Puede que las zarzamoras tengan fama de plantas silvestres e indómitas, pero con cuidados regulares se convierten en una parte muy fiable y agradecida del jardín. Una preparación otoñal correcta aumenta de forma notable las probabilidades de tener arbustos sanos y una cosecha abundante el año siguiente.
Fuente: Epic Gardening, The Spruce , Pestrazahrada.cz
Artículos relacionados
La estrella de Navidad que puede florecer durante años, pero que la mayoría tira tras la floración
El hippeastrum, conocido popularmente como amarilis, puede volver a florecer año tras año si se planta correctamente y se le da un buen manejo después de la floración. La clave está en el descanso y en mantener el follaje para que el bulbo recargue reservas.
Cómo cultivar ajo de invierno con una cosecha mucho mayor, los hortelanos conocen un truco
La plantación otoñal del ajo de invierno puede dar una cosecha mucho más abundante si aciertas con el momento, el lugar y la preparación del terreno. Además del aderezo preventivo, muchos hortelanos siguen usando un viejo truco con bicarbonato.
Un árbol o arbusto bien plantado en otoño puede adelantarse a las plantas de primavera y mejorar la fructificación
Plantar frutales en otoño suele dar ventaja frente a la plantación primaveral, porque las raíces siguen trabajando mientras la parte aérea descansa. Con una buena técnica y el momento adecuado, el árbol arranca la primavera con mejor vigor y menos dependencia del riego.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.