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Los claveles vuelven a estar de moda flores fáciles para jarrón y jardín

August 19, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Los claveles vuelven a estar de moda flores fáciles para jarrón y jardín
Claveles / Foto: Depositphotos
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Cuando se menciona el clavel, a muchas personas les viene a la cabeza la imagen de una flor que antes estaba en todas partes. Pero su historia y sus posibilidades no terminan ni de lejos ahí. Los claveles son en realidad sorprendentemente variados, duran mucho y, con los cuidados adecuados, pueden adornar la casa y el jardín durante mucho más tiempo de lo que esperarías. Además, existe una amplia gama de variedades, desde las de flor pequeña, ideales para rocallas, hasta cultivares más llamativos aptos para parterres.

Cómo se extendieron los claveles por los jardines checos

Lo curioso es que, en el entorno checo, los claveles se asocian incluso a un nombre concreto. Se cuenta que el alférez de caballería Josef Volšanský, de Klatovy, durante las guerras contra Napoleón llegó a Francia y, como pequeño recuerdo, se trajo semillas de clavel. Las plantas se adaptaron a las condiciones locales y ganaron popularidad rápidamente. Al parecer, la gente de los alrededores empezó pronto a pedir también semillas y, como su propietario no era tacaño, los claveles fueron llegando poco a poco a otros jardines.

De rareza local a producto de exportación

En la primera mitad del siglo XIX se asentó en Klatovy el botánico Michal Bullmann. En su posada empezó a vender claveles de flor cortada, que los soldados compraban como un bonito detalle para las mujeres. Las flores se vendían bien, así que no se quedaron solo en un gesto romántico, sino que se convirtieron también en un artículo comercial.

Aproximadamente desde la década de 1830, los claveles empezaron a exportarse a otros países, primero a Alemania y después a lugares más lejanos. Bullmann, como botánico, sabía bien que la gran ventaja de los claveles es su diversidad y su resistencia, por eso ofrecía más colores y tipos. Precisamente esa variedad convirtió al clavel en una flor capaz de gustar a distintos estilos y de servir tanto para ramos de celebración como para alegrías cotidianas en casa.

Los claveles en el jarrón duran sorprendentemente mucho

Las flores cortadas, en general, tienen una vida limitada, pero los claveles están entre las más fiables. Con buenos cuidados pueden verse frescos en el jarrón incluso varias semanas. Lo importante es empezar desde el primer momento con un tratamiento correcto de los tallos y del agua.

Qué hacer antes de ponerlos en agua

Antes de poner las flores en el jarrón, recorta los tallos aproximadamente unos centímetros para renovar el corte y que la planta beba mejor. Retira las hojas inferiores que quedarían sumergidas. Precisamente los restos de hojas en el agua suelen acelerar el deterioro y favorecen la proliferación de microorganismos, lo que acorta la vida de todo el ramo.

Frescura y el lugar adecuado en casa

A los claveles les va bien si por la noche los trasladas a una zona más fresca de la vivienda. Igual de importante es evitar los lugares donde haya fruta. Algunos frutos liberan un gas que acelera la maduración y, en las flores, puede acelerar el marchitamiento. Si quieres que los claveles duren lo máximo posible, no coloques el jarrón junto a un frutero con plátanos o fruta exótica.

Cultivar claveles es sencillo incluso para principiantes

Clavel / Foto: Depositphotos
Clavel / Foto: Depositphotos

Aún mejores que las flores cortadas son los claveles cultivados directamente en el jardín, el balcón o la terraza. Por lo general no necesitan cuidados complicados y recompensan con una floración abundante. La clave es elegirles un emplazamiento adecuado y no pasarse con el riego.

Ubicación y suelo

Los claveles prosperan al sol, donde forman bien los capullos y crecen compactos. El suelo debería ser suelto, más bien arenoso y, idealmente, con buen aporte de cal. En una tierra pesada y encharcada durante mucho tiempo pueden debilitarse, por eso conviene también un buen drenaje para que el agua no se quede estancada junto a las raíces.

Resistencia a la sequía y al frío

Un punto fuerte de los claveles es que toleran el tiempo soleado y a menudo se apañan incluso en periodos más secos. Además, pueden ser sorprendentemente resistentes al frío. Si quieres ayudar a las plantas a pasar el invierno, basta con cubrirlas con una malla o tejido de protección sencillo, para limitar la congelación del suelo. Con heladas más intensas puede venir bien una capa protectora adicional, gracias a la cual la zona de las raíces no se enfría tanto y la planta tiene más posibilidades de llegar a la primavera en buena forma.

Dónde lucen mejor los claveles

Las variedades más pequeñas van de maravilla en rocallas, muretes o en recipientes decorativos, donde pueden crear superficies de color muy vistosas. En este tipo de plantaciones suele destacar su capacidad de cubrir el espacio y actuar como una alfombra floral. En parterres clásicos, en cambio, conviene elegir tipos más llamativos y estables, con un crecimiento más vigoroso y flores más marcadas.

Riego, abonado y cuidados de las flores

Riega con moderación y dirige el agua más hacia las raíces que hacia la parte aérea. Un exceso de humedad en las hojas y en la base de la planta puede aumentar el riesgo de pudrición. Durante el periodo vegetativo y también en época de floración, conviene aportar nutrientes para que las plantas tengan energía suficiente para formar más capullos.

También marca una gran diferencia un detalle en el que a menudo no se piensa. Retira con regularidad las flores marchitas y las partes secas. Así la planta no malgasta fuerzas en una maduración innecesaria y se centra en seguir creciendo y en nuevas floraciones, con lo que se mantiene bonita y vigorosa durante mucho tiempo.

Los claveles no son exigentes, pero si les das sol, un suelo aireado y vas retirando las partes marchitas, te recompensarán con una floración más larga y abundante.

Fuente: RHS, Bydlení pro každého, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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