Las chinches apestan los tomates y arruinan la cosecha. Elimínalas antes de que sea tarde

Las chinches se han convertido en los últimos años en una de las plagas más comentadas en jardines y huertos. No se trata solo de unos pocos ejemplares en las hortalizas: su presencia aumenta también en los alrededores de las casas y en plantas ornamentales. Aunque a menudo pasan desapercibidas, gracias a su gran capacidad de adaptación pueden colonizar un amplio abanico de plantas hospedantes y, si se multiplican, provocar pérdidas notables.
Qué especies dan más problemas
Entre las especies más conflictivas destaca la chinche verde (Nezara viridula). Probablemente procede del Mediterráneo o de la zona del África oriental y antes, en Europa, era típica sobre todo de las regiones cálidas del sur. Con el aumento de las temperaturas, sin embargo, se está desplazando hacia el norte. En nuestras condiciones se ha detectado solo en los últimos años y se ha asentado con rapidez.
La clave de su éxito es su carácter polífago, es decir, la capacidad de alimentarse de muchas plantas. Las fuentes técnicas indican que puede atacar a más de 150 especies. Con más frecuencia, los hortelanos la encuentran en tomates, pimientos y crucíferas, pero tampoco evita las cucurbitáceas, los frutales, las aromáticas y las plantaciones ornamentales.
Otra plaga importante es la chinche marmolada (Halyomorpha halys), que apareció en Europa en el nuevo milenio y se fue extendiendo también por Europa central. En la práctica resulta problemática no solo en el huerto, sino también porque busca refugio dentro de los edificios.
Cómo dañan las chinches hojas y frutos
Las chinches tienen un aparato bucal picador-chupador. Perforan los tejidos y succionan la savia, debilitando la planta y reduciendo su vigor. Los daños más visibles suelen verse en los frutos, donde aparecen deformaciones, peor sabor y manchas secas. Esa cosecha no solo pierde aspecto, sino a menudo también utilidad en la cocina. Con ataques fuertes, la planta puede agotarse por completo y, además, se facilitan las enfermedades fúngicas, que penetran por las zonas dañadas.
Por qué no se pueden erradicar del todo del jardín
La eliminación total de las chinches en un entorno de jardín es, en la práctica, irreal. Tienen una alta capacidad reproductiva, son móviles y pueden sobrevivir en condiciones muy distintas. Además, los adultos pueden llegar volando desde cierta distancia y recolonizar zonas donde ya se ha actuado. A su expansión contribuye también el ser humano, porque puede transportarlas sin querer en cajas, macetas u otros objetos del jardín.
En el caso de la chinche verde, se indica que a lo largo de la temporada puede generar varias generaciones y que pasa el invierno como adulto, que en primavera se traslada rápidamente a las plantas hospedantes. Precisamente por eso su número puede aumentar con sorprendente rapidez.

Invernación y presencia en los hogares
En cuanto baja la temperatura en el exterior, las chinches empiezan a buscar refugio. En la naturaleza se esconden bajo la corteza de los árboles, en la hojarasca o en grietas y cavidades. Pero cada vez con más frecuencia se dirigen también a interiores, donde la temperatura es más estable. Entran en casa por rendijas, por la ventilación o junto con objetos traídos de fuera. Su presencia resulta molesta sobre todo por el olor y por la cantidad de ejemplares; normalmente, sin embargo, no supone un riesgo para la salud.
Prevención en casa y alrededor de las ventanas
La defensa básica es sencilla y depende de la constancia. Es importante tener en buen estado las mosquiteras, comprobar el ajuste de ventanas y puertas y sellar las rendijas por las que podrían colarse. Incluso una pequeña holgura puede funcionar como puerta de entrada, especialmente cuando las chinches buscan un lugar para pasar el invierno.
Un spray casero de cocina para infestaciones leves
Con una presencia baja o moderada se puede probar un spray casero sencillo. La solución jabonosa altera la capa protectora del cuerpo del insecto que evita la desecación, y las plagas acaban muriendo por deshidratación. El efecto suele notarse más en los estadios jóvenes. La adición de vinagre cambia el pH y puede irritar los orificios respiratorios, de modo que, combinado con el jabón, empeora las condiciones de supervivencia de las chinches.
La mezcla puede prepararse con 1 litro de agua, 1 cucharada sopera de jabón líquido y 1 cucharada sopera de vinagre. Se aplica con un pulverizador manual, sobre todo en el envés de las hojas. Conviene repetir aproximadamente una vez por semana y también después de una lluvia intensa, que lava la capa activa.
Pulveriza mejor por la mañana o al atardecer, cuando las chinches están menos activas y, a la vez, se reduce el riesgo de dañar las hojas por el sol. Hay que contar con que no es un tratamiento sistémico: el spray solo actúa donde realmente alcanza al insecto.
Qué más ayuda en la práctica sin química fuerte
En los huertos se impone cada vez más un control respetuoso. El recogido manual es muy eficaz, sobre todo cuando no hay una cantidad extrema de individuos. Revisa las plantas con regularidad y retira también las puestas de huevos, porque intervenir a tiempo frena de manera notable el crecimiento de la población. Lo mejor es recogerlas por la mañana, cuando las chinches se mueven menos. Resulta práctico depositar los ejemplares en un recipiente con agua jabonosa, de donde no escapan.
Como apoyo se citan productos a base de arcilla y jabón. También pueden entrar en juego métodos biológicos, por ejemplo el uso de especies parásitas que atacan los huevos de las chinches y evitan la aparición de nuevas generaciones. Con la protección química, los hortelanos se encuentran con que las larvas jóvenes se detectan mal y los adultos suelen causar daño durante la maduración de los frutos, cuando el uso de insecticidas ya es problemático.
¿Tienen las chinches un papel en la naturaleza?
No todas las chinches son solo plagas. Algunas especies son depredadoras y se alimentan de otros insectos, como pulgones, ácaros o pequeñas larvas, por lo que pueden ayudar en el jardín. Además, las chinches utilizan glándulas defensivas y feromonas no solo para ahuyentar a los enemigos, sino también para comunicarse y agruparse, lo que explica por qué a veces las encuentras en grupos numerosos.

Cuándo tiene sentido salvar los tomates y cuándo ya no
Si las plantas están muy dañadas, los frutos se deforman, se secan o empiezan a pudrirse, y la planta pierde fuerza, mantener el cultivo hasta el final de la temporada puede ser contraproducente. Una planta debilitada casi nunca dará una cosecha de calidad y, mientras tanto, las chinches pasarán a otras hortalizas. Tiene sentido continuar cuando dispones de tiempo para revisiones y actuaciones regulares, porque incluso a finales de verano y en septiembre la protección puede ser eficaz, especialmente cuando la actividad de las chinches va disminuyendo.
El equilibrio es más eficaz que intentar erradicarlas
Los mejores resultados, por lo general, no vienen de perseguir la eliminación total, sino de una regulación sostenida. La combinación de prevención, seguimiento continuo, recogida manual, pulverizaciones suaves y apoyo a los enemigos naturales puede reducir mucho los daños. Las chinches no desaparecerán del todo del jardín, pero con el enfoque adecuado no se convertirán en el problema dominante que cada año te arruina los tomates y otros cultivos.
Fuente: Gardening Know How, RHS, Zahrádkár, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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