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Hojas rizadas en el tomate asustan hasta a los expertos, pero la causa suele ser sorprendentemente simple

June 29, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Hojas rizadas en el tomate asustan hasta a los expertos, pero la causa suele ser sorprendentemente simple
Tomate con hojas enrolladas / Foto: Depositphotos
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Las hojas enrolladas o rizadas en los tomates pueden asustar incluso a cultivadores con experiencia. Sin embargo, esta planta a menudo reacciona de forma exagerada a los cambios de tiempo, el riego o las labores de cultivo. El rizado de las hojas puede ser solo una reacción defensiva con la que el tomate intenta sobrevivir al calor, la sequía u otro estrés. Aun así, hay situaciones en las que es una advertencia de un problema más serio.

Antes de empezar a “curar” nada, merece la pena observar la planta con calma. Importan la dirección del enrollamiento (hacia arriba o hacia abajo), posibles cambios de color, deformaciones, la fragilidad de las hojas y también si el problema afecta a toda la planta o solo a una parte.

Cuando el tomate solo se defiende de las condiciones

Calor, sequía y sol intenso

En días de mucho bochorno, las hojas suelen enrollarse hacia arriba formando una especie de cuenco, cono o tubo estrecho. Así la planta reduce la superficie por la que pierde agua y, al mismo tiempo, protege los tejidos de la insolación. Las hojas a la sombra suelen verse menos afectadas. Si por la tarde, al refrescar, vuelven a estirarse, normalmente no es una enfermedad, sino una reacción al calor.

Viento o exceso de agua combinado con calor

Un enrollamiento parecido también puede provocarlo el viento seco, que deshidrata las hojas muy rápido. En el extremo contrario, un suelo encharcado puede empeorar la situación con calor, porque las raíces se asfixian y la planta gestiona el agua y la energía de forma ineficiente.

Shock tras la poda, el despunte de brotes y la escarda

A los tomates no les sientan bien los cambios bruscos y grandes de golpe. Si en poco tiempo quita muchos chupones o recorta mucho el ápice, las hojas pueden reaccionar temporalmente enrollándose. Algo similar ocurre con una escarda profunda y poco cuidadosa, cuando se dañan las raicillas finas justo bajo la superficie.

Envejecimiento natural de las hojas inferiores

Con el tiempo, las hojas de abajo amarillean, pierden firmeza y se enrollan. Es un proceso normal. Conviene retirarlas poco a poco con tijeras limpias y bien afiladas, lo más cerca posible del tallo. En invernadero también ayuda a evitar que se acumule humedad en el follaje, mejora la circulación de aire y reduce el riesgo de hongos.

Cuando el problema está en el riego y la nutrición

Demasiado nitrógeno y exceso de abonado

El exceso de nitrógeno suele manifestarse con hojas muy verde oscuro, gruesas, incluso algo coriáceas, que tienden a enrollarse hacia abajo. La planta parece vigorosa, pero es un crecimiento desequilibrado. En ese momento conviene reducir los abonos ricos en nitrógeno y apostar por un aporte de nutrientes más equilibrado.

Falta de calcio o magnesio

La carencia de minerales debilita los tejidos y también puede reflejarse en deformaciones. En lugar de recurrir a intervenciones químicas rápidas, a menudo ayuda mejorar el suelo con un buen compost y, en general, subir su calidad para que la planta absorba los nutrientes de forma más estable.

Sed puntual por un mal régimen de riego

Si se enrollan hojas por lo demás sanas, sobre todo en las puntas, puede ser simplemente falta de agua. Al tomate no suele beneficiarle el riego superficial frecuente. Necesita un riego abundante dirigido a la zona de raíces, idealmente por la mañana y a intervalos regulares. Tras “beber”, las hojas a menudo se recolocan en poco tiempo.

Cuando el tomate recibe química del entorno

Los tomates son extremadamente sensibles a los herbicidas. El problema no tiene por qué venir de una aplicación suya, también puede deberse a la deriva desde jardines cercanos. También son arriesgados los restos de herbicidas en compost o sustratos comprados, que pueden seguir actuando mucho tiempo después de haberse usado.

Son típicas las hojas muy deformadas, enrolladas como un cuerno de carnero, frágiles, ásperas y con nerviación visiblemente más clara. Con una afección fuerte, las hojas pueden volverse estrechas, encrespadas o con bordes dentados en forma de abanico.

En daños leves, se puede ayudar a la planta aireando el suelo repetidas veces para que llegue oxígeno a las raíces, especialmente tras la lluvia. A veces también funciona repetir una fertilización foliar con un abono completo para favorecer la regeneración.

Cuando se trata de una enfermedad o una plaga

El stolbur del tomate, el gran temor

Una de las causas más peligrosas de deformaciones es el stolbur, una enfermedad por fitoplasmas transmitida por chicharritas. A menudo llegan desde las malas hierbas de los alrededores, pero también pueden actuar como plantas hospedantes los pimientos o las patatas. El tomate afectado se ve claramente raquítico, con hojas duras y poco desarrolladas, y las puntas se deforman en racimos densos, dando un aspecto de “escoba”.

Con stolbur, las posibilidades de salvar la planta suelen ser mínimas. Lo más seguro es retirar la planta del bancal para reducir el riesgo de propagación. La base de la prevención es desherbar a conciencia en torno a la plantación.

Plagas escondidas en el envés de las hojas

No olvide revisar el envés de las hojas y los brotes de crecimiento. La pegajosidad, las deformaciones y el frenazo del crecimiento pueden provocarlos pulgones, mosca blanca, araña roja o trips. A menudo se concentran precisamente donde pasan desapercibidos a primera vista.

Evaluación rápida según el aspecto de las hojas

Las hojas están verdes y se enrollan hacia arriba sobre todo con calor casi siempre es estrés por calor y sequía. Ayuda un acolchado que mantenga el suelo más fresco y húmedo, y un riego regular y abundante a las raíces.

Las hojas están muy oscuras, gruesas y se enrollan hacia abajo a menudo indican exceso de nitrógeno. Reduzca el abonado nitrogenado y mejore el suelo con compost.

Las hojas están deformadas de forma extraña, ásperas y con nerviación pálida puede tratarse de daño por herbicidas. Ayuda airear el suelo y apoyar la nutrición con cuidado, por ejemplo con aplicaciones foliares.

La planta se queda raquítica y el ápice se deforma en forma de escoba hay riesgo de stolbur. Si los nuevos brotes siguen deformándose, suele ser necesario retirar la planta.

Calma, agua a las raíces y acolchado hacen milagros

El mejor consejo suele ser sorprendentemente sencillo. Mantenga la calma, riegue a conciencia y de forma dirigida a las raíces, y evite que el suelo se recaliente, idealmente con un acolchado. En muchos casos, el enrollamiento de las hojas es solo una reacción pasajera al estrés que el tomate supera por sí solo cuando mejoran las condiciones.

Fuente: The Spruce, Gardening Know How, Záhrada, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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