Los errores más comunes al cultivar hortalizas de raíz y cómo evitarlos
Cultivar zanahorias, remolacha, rabanitos, chirivía o incluso nabo suele ser más exigente que cultivar especies que arrancan rápido y se establecen con facilidad. Las hortalizas de raíz se siembran a menudo directamente en el bancal, germinan más despacio y cualquier error en el suelo, la humedad o las distancias se nota en la forma y el tamaño de las raíces. Pero cuando sale bien, se obtiene una hortaliza de guarda, con mucha vida útil y un sabor excelente. Las siguientes recomendaciones se basan en la práctica de cultivadores profesionales y se pueden aplicar sin problema también en un huerto pequeño.
El momento adecuado decide el sabor y el color
La mayoría de las hortalizas de raíz se desarrollan mejor en épocas más frescas. Para una cosecha de otoño suele compensar sembrar en julio o agosto, cuando las plantas maduran con temperaturas más agradables. Además, en suelos más fríos los colores de las raíces se intensifican y el sabor suele ser más pleno. En primavera elija variedades tempranas y de maduración rápida, mientras que para siembras de verano destinadas a otoño y conservación conviene optar por variedades más lentas y robustas.
La mayoría de las especies conviene sembrarlas directamente en su sitio
Los cultivos de raíz suelen necesitar siembra directa para que la raíz se forme recta desde el principio y sin obstáculos. El trasplante puede provocar deformaciones y frenar el crecimiento. Una excepción suele ser la remolacha, que con una manipulación cuidadosa puede trasplantarse si se acierta con el momento. Algunos cultivadores prueban a hacer plantel también con otras especies para ganar ventaja frente a las malas hierbas, pero para un huerto doméstico lo más seguro es un bancal bien preparado y siembra directa.
Suficiente sol es clave para las raíces
Elija un emplazamiento soleado. Con demasiada sombra las plantas se resienten, forman hojas más débiles y las raíces suelen tener menor calibre y madurar peor. Si puede elegir, priorice un lugar con sol todo el día, o al menos con predominio de luz en la primera mitad del día.

Una preparación cuidadosa del suelo mejora la forma y la producción
Las raíces necesitan un suelo suelto, pero a la vez asentado de forma uniforme. Primero aflójelo a fondo, retire piedras y terrones duros que obligarían a las raíces a desviarse o ramificarse. Después, antes de sembrar, compacte ligeramente el bancal para que la semilla tenga buen contacto con la tierra. Si siembra en un suelo demasiado esponjoso, con el tiempo se asentará y el crecimiento de las raíces puede torcerse y ralentizarse. En suelos pesados suele ayudar un bancal elevado, donde se controla mejor la estructura y la tierra se calienta antes.
Reduzca las malas hierbas antes de sembrar
Las plántulas de hortalizas de raíz suelen ser pequeñas al principio y las malas hierbas las superan con facilidad. Por eso conviene bajar la presión de hierbas con antelación. Puede ayudar cubrir el bancal con una lona u otro método de oscurecimiento, o bien realizar escardas superficiales repetidas y eliminar las hierbas que vayan naciendo durante dos o tres semanas antes de la siembra. A veces resulta útil regar el bancal una vez para que germinen las malas hierbas y poder retirarlas antes de sembrar la hortaliza.
Humedezca el lecho de siembra antes y vigile una humedad uniforme
Las semillas de los cultivos de raíz germinan mejor con humedad uniforme. Un truco práctico es regar a fondo el bancal antes de sembrar y, tras la siembra, mantener riegos más bien ligeros pero frecuentes. Un riego fuerte de una sola vez, en cambio, puede formar costra o arrastrar las semillas. Para conservar la humedad hasta la nascencia, puede cubrir la línea con una malla ligera, o con un material transpirable que ayude a retener el agua y a la vez no sobrecaliente el suelo.
Respete las distancias ya al sembrar y se ahorrará trabajo
En las hortalizas de raíz, el marco de plantación influye mucho en el tamaño y la uniformidad de la cosecha. Es tentador sembrar denso porque es rápido, pero luego llega el aclareo, que es laborioso. Si se esfuerza en acercarse a las distancias recomendadas ya en la siembra, simplificará mucho el manejo posterior. También pueden ayudar las semillas pildoradas, que se dosifican mejor y se colocan de forma más uniforme.

Para más producción, elija variedades que toleren la densidad y déles tiempo
Algunas variedades de zanahoria, remolacha o rabanito soportan distancias más cortas mejor que otras. Esto es útil sobre todo donde no se puede respetar el marco ideal o cuando quiere maximizar la cosecha en poco espacio. Pero se cumple que cuanto más cerca están las raíces, más despacio engordan hasta alcanzar tamaño de cosecha. En siembras densas cuente por tanto con un ciclo más largo y no se precipite al recolectar.
Haga el aclareo según la especie y el tamaño de las plántulas
Incluso con una siembra cuidadosa, a menudo no se evita el aclareo. Es más fácil hacerlo cuando las plántulas son lo bastante grandes como para agarrarlas bien y extraerlas sin dañar innecesariamente las de alrededor. Algunas especies, por ejemplo la colinabo y el nabo, suelen ser más sensibles a la competencia en fases tempranas y conviene darles espacio antes para que arranquen bien el engrosamiento de la raíz. Los rabanitos y la remolacha se pueden aclarar ya con las primeras hojas verdaderas. En zanahoria y chirivía es mejor no tener demasiada prisa, porque germinan despacio y con un aclareo prematuro puede eliminar por error lugares donde aún van a nacer más plantas. Espere hasta que las plántulas sean más visibles y estables.
Cuando la raíz empieza a engordar, no debe faltar agua
El riego regular siempre es importante, pero especialmente cuando la raíz empieza a aumentar de tamaño de forma visible. Las oscilaciones de humedad pueden provocar rajado, endurecimiento o peor calidad de la pulpa. Busque una humedad uniforme sin extremos, sobre todo en suelos ligeros, que se secan rápido. Un régimen estable de riego suele traducirse en raíces más lisas y una cosecha más homogénea.
Las hortalizas de raíz como hito de cultivo
Una zanahoria o una chirivía bien cultivadas son, para muchos horticultores, la prueba de que dominan lo básico del suelo, la humedad y los tiempos. La cosecha entonces recuerda a buscar pequeños tesoros bajo tierra.
Los cultivos de raíz pueden resultar más exigentes al principio que, por ejemplo, las plántulas de tomate, que ya tiene criadas y fuertes. Pero si ajusta la fecha de siembra, prepara un suelo sin obstáculos y mantiene una humedad uniforme, le recompensarán con hortalizas fáciles de conservar y de aprovechar durante buena parte del año.
Fuente: Roots and Refuge, Laidback Gardener, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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