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Durante la fructificación, los pepinos son voraces y sin abonado cosecharás menos frutos

August 9, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Durante la fructificación, los pepinos son voraces y sin abonado cosecharás menos frutos
Pepinos fructíferos / Foto: Depositphotos
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Los pepinos están entre los cultivos que extraen del suelo una gran cantidad de nutrientes. A menudo se repite que, en cuanto aparecen los primeros frutos, la planta ya se apaña sola y no hace falta seguir abonando. En realidad, es justo al revés. Precisamente durante el periodo de cuajado intenso y engorde de los pepinos es cuando el consumo de nutrientes es más alto, y sin reposición regular la cosecha empieza a disminuir con rapidez.

Cuando la planta tiene una nutrición suficiente, continúa formando nuevas flores, mantiene la vitalidad y es capaz de producir durante más tiempo. Si faltan nutrientes, se nota bastante pronto no solo en la cantidad, sino también en la calidad de la cosecha.

Cómo saber si a los pepinos se les están agotando las fuerzas

Cada fruto nuevo es una gran inversión energética para la planta. En cuanto se agotan las reservas del suelo, los pepinos empiezan a debilitarse. En la práctica suele verse como un menor ritmo de aparición de frutos nuevos, amarilleo más frecuente de las hojas o pepinos pequeños que no alcanzan el tamaño habitual. A veces también empeora el crujido y el sabor, porque la planta gestiona mucho peor el agua y los minerales.

Un abonado regular durante la fructificación ayuda a mantener un ritmo de crecimiento estable y favorece que la planta siga emitiendo flores y formando pepinos de manera continua, no solo en una ola corta.

Los elementos más importantes en plena producción son el potasio y el fósforo

En época de cosecha, los pepinos agradecen sobre todo un mayor aporte de potasio y, junto a él, una dosis menor pero aún importante de fósforo. El potasio interviene en la formación de frutos firmes, jugosos y sabrosos, y también ayuda a que los pepinos no resulten desagradablemente amargos. El fósforo, en cambio, refuerza las raíces y la vitalidad general, de modo que la planta puede afrontar una temporada larga sin agotarse tan rápido.

Como opción práctica funciona muy bien el fosfato monopotásico, porque aporta justo lo que se necesita en este momento, sin aumentar innecesariamente el nitrógeno.

Cómo preparar un riego con fosfato monopotásico

En 10 litros de agua templada disuelve 10 a 15 g de fosfato monopotásico y remueve hasta que se integre por completo. Aplica la solución al pie. Para una planta adulta suele bastar con aproximadamente 0,7 a 1 litro de riego, según el tamaño de la planta y la humedad del suelo.

Antes de abonar, conviene regar primero el bancal con agua limpia. Así las raíces absorben los nutrientes de forma más uniforme y, además, se reduce el riesgo de irritación o daño del sistema radicular.

Una alternativa natural que aporta potasio y microelementos

Quien prefiera métodos más naturales puede recurrir a la ceniza de madera. Contiene una cantidad considerable de potasio, calcio y también diversos oligoelementos que pueden favorecer una fructificación más larga y estable. La ceniza es especialmente útil si quieres abonar de forma suave y, al mismo tiempo, mejorar el estado general de las plantas.

Extracto de ceniza para pepinos

En 10 litros de agua añade 1 vaso de ceniza de madera tamizada. Deja reposar la mezcla unas horas, después remueve y utilízala como riego al pie. Para una planta suele ser suficiente alrededor de 1 litro de extracto.

Utiliza únicamente ceniza de madera limpia, sin tratamientos químicos. La ceniza de carbón o de madera barnizada, pintada o tratada de cualquier manera no es adecuada para abonar.

Pepinos en producción / Foto: Depositphotos
Pepinos en producción / Foto: Depositphotos

Cuándo abonar y con qué frecuencia repetir

El mejor momento para abonar es a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando el sol no cae con fuerza sobre las plantas. Repite el abonado aproximadamente una vez cada 10 a 14 días. En periodos de calor, no descuides los riegos regulares, porque sin suficiente humedad los pepinos no aprovechan bien los nutrientes y el efecto del fertilizante será mucho más débil.

Qué conviene evitar en plena temporada

En la fase principal de producción es mejor no pasarse con los abonos ricos en nitrógeno. El exceso de nitrógeno, aunque favorece el crecimiento rápido de hojas y brotes, puede limitar la formación de flores y frutos. Entonces la planta invierte energía en un follaje exuberante en lugar de en seguir dando cosecha. Para obtener el máximo rendimiento, por lo general tiene más sentido centrarse en el potasio y en un riego constante que en seguir añadiendo nitrógeno.

Unos minutos de cuidados pueden alargar la cosecha hasta el otoño

Un abonado bien planteado puede alargar notablemente el periodo de producción. Las plantas se mantienen vigorosas, forman más flores y los frutos se desarrollan de manera uniforme. Si cada dos semanas aportas los nutrientes adecuados y, al mismo tiempo, mantienes el suelo moderadamente húmedo, la recompensa pueden ser cestas de pepinos crujientes incluso cuando en otros bancales la temporada ya va llegando a su fin.

Fuente: Gardenia, Gardenino, To je nápad, GrowVeg, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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