Cómo domesticar gallinas para que acudan cuando las llames y confíen en ti
Mucha gente considera que las gallinas son criaturas sin seso, que solo buscan grano y huyen de cualquier novedad. En realidad, saben fijarse bien en los detalles, recordar situaciones repetidas y reaccionar a las personas según cómo las traten. Por eso, domesticarlas no tiene nada de magia ni de truco de circo: es, más bien, una construcción paciente de confianza. Si avanzas despacio, tus gallinitas pueden aprender a venir cuando las llamas, a dejarse atraer por un sonido concreto y a coger un premio tranquilamente directamente de tu mano.
La regla básica es sencilla. Cualquier animal necesita tiempo para acostumbrarse a tu voz y a tu presencia. Domesticar no puede ser una lucha ni una persecución por el patio. Cuanto más tranquilo estés, antes entenderán las gallinas que contigo no hay peligro y que les compensa estar cerca.
Cómo enseñar a las gallinitas a venir corriendo cuando las llamas
La llamada funciona mejor cuando las gallinas reciben una señal clara que no se confunda con la charla habitual junto al gallinero. En la práctica, esto significa elegir una única forma de llamarlas y mantenerla. En cuanto asocien esa señal a una recompensa, empezarán a responder por sí solas.
La voz como señal reconocible
Las gallinas recuerdan sonidos y tonos de voz sorprendentemente bien. Ayuda hablarles de manera agradable, para que asocien tu voz con calma. A la vez, es importante usar para la llamada un tono distinto o una “orden” concreta que no emplees en el contacto cotidiano. Así, con el tiempo reconocerán la diferencia entre cuando solo las saludas y cuando deben acercarse a ti.
Un cascabel y otros sonidos que no se confunden
Muchos criadores se facilitan la tarea con un sonido simple, por ejemplo, el tintineo de un cascabel. Su ventaja es que el sonido es siempre el mismo y las gallinas lo aprenden rápido. En cuanto hagas sonar el cascabel y a la vez ofrezcas algo rico, se crea una asociación fuerte. Oirán el cascabel y sabrán que les conviene venir corriendo.
La recompensa es la clave: la gallina debe saber que ha hecho lo correcto
Sin recompensa, la domesticación se alarga o se desmorona. Cuando una gallina hace lo que quieres, por ejemplo, acudir a la llamada o acercarse sin dudar, tiene que venir de inmediato algo agradable. Así asociará el comportamiento correcto con un resultado positivo y lo repetirá.
Lo que mejor funciona son premios pequeños y saludables que de verdad les gusten. Van muy bien, por ejemplo, las pipas de girasol u otro bocado pequeño que puedas ofrecer en trocitos. Lo importante es premiar a tiempo y con regularidad, para que la gallina entienda la relación entre tu señal, su conducta y la recompensa.
La comunicación refuerza la confianza y aumenta la atención
Compensa hablar con las gallinitas, aunque, por supuesto, no te respondan como una persona. Se trata de que se acostumbren a tu voz, al ritmo de tus pasos y a tu presencia. Cuando vayas al gallinero o al corral, diles unas palabras tranquilas. Así consigues su atención y, además, reduces su desconfianza.
Con el tiempo puede ocurrir que algunas gallinas empiecen a reaccionar a su manera: se acercarán más, te observarán y esperarán la señal. Estos detalles son la prueba de que se está formando un vínculo entre vosotros. Y precisamente esa es la base para que el adiestramiento funcione sin estrés.

Consejos prácticos para que el entrenamiento no sea una pelea
La paciencia decide el resultado
Cada gallina tiene un carácter distinto. Una es curiosa y valiente, otra es más cautelosa y se asusta con facilidad. Cuenta con que el camino hasta lograr que acudan a la llamada puede tardar más de lo que te gustaría. Un avance tranquilo es más rápido que la presión, porque así las gallinas no fijan el miedo.
Mejor entrenar antes de darles de comer
La motivación es mayor cuando no están del todo saciadas. Por eso conviene empezar el ensayo justo antes de que reciban su ración habitual de pienso. Ten el premio en la mano, para que tengan un motivo claro para acercarse y quedarse contigo.
Repetición varias veces al día
Los entrenamientos cortos, pero frecuentes, funcionan mejor que una sola sesión larga. Si repites el mismo procedimiento dos o tres veces al día, las gallinas crearán el hábito antes y la señal se les quedará grabada.
No corras nada más soltarlas del gallinero
En cuanto las sueltas, primero quieren recorrer el corral, revisar el entorno y ponerse con su rutina. Si les exiges algo de inmediato, estarán dispersas y menos receptivas. Dales tiempo, incluso dos o tres horas, y solo entonces empieza con la llamada y las recompensas.
Qué te aporta domesticarlas y por qué merece la pena
Cuando dedicas tiempo a tus gallinas, suelen estar más tranquilas y seguras. Esto se nota también en la cría diaria, porque el estrés es una carga para ellas y, en cambio, la calma favorece un funcionamiento más saludable. Las gallinas domesticadas se manejan mejor, se revisan con más facilidad, las puedes reunir antes en un lugar seguro y el trabajo alrededor del gallinero resulta más agradable.
Basta con elegir una señal clara, añadir una recompensa regular, hablarles con calma y no subestimar la paciencia. Después, paso a paso, irás construyendo confianza hasta descubrir que incluso las gallinitas pueden estar sorprendentemente dispuestas a colaborar.
Fuente: Morning Chores, Backyard Chickens, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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