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Cómo cultivar un almendro con éxito y cosechar tus propias almendras en el jardín

August 15, 2026 · 5 min de lectura · Jarmila M.
Cómo cultivar un almendro con éxito y cosechar tus propias almendras en el jardín
Almendro / Foto: Pestrazahrada.cz
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Los almendros se cultivan bien como pequeños árboles ornamentales, valorados sobre todo por su abundante floración primaveral en blanco o con tonos rosados, o como árboles de tamaño medio que producen las semillas comestibles conocidas como almendras. Para que el árbol empiece a fructificar de forma fiable, por lo general necesita varios años de crecimiento, normalmente alrededor de cinco temporadas, hasta fortalecerse y alcanzar la madurez productiva.

Desde el punto de vista botánico, las almendras no son verdaderos frutos secos. El fruto del almendro es una drupa. Lo que después comemos es la semilla escondida dentro de una estructura en capas. Por fuera hay primero un envoltorio verde y coriáceo, debajo una cáscara dura y clara, y en el interior se encuentra la semilla marrón, es decir, la almendra propiamente dicha.

Plantación del almendro paso a paso

Cuándo plantar

Los almendros se venden a menudo como plantones a raíz desnuda. Estos se plantan durante el reposo vegetativo, lo más habitual a finales de invierno o a comienzos de primavera, cuando el árbol arraiga mejor y sufre menos estrés.

Elección del emplazamiento

El almendro necesita pleno sol. Para una buena floración y opciones reales de cuajado, cuenta con al menos seis a ocho horas diarias de luz directa. También es clave el suelo, que debe drenar muy bien. Los sustratos arcillosos y pesados no le sientan bien al almendro y el encharcamiento prolongado puede provocar la muerte de las raíces. Al planificar el lugar, conviene mantener el árbol alejado de conducciones de agua y saneamiento, como mínimo a unos tres metros.

Marco de plantación, profundidad y tutor

Deja entre árboles aproximadamente 4,5 a 6 metros para que tengan suficiente espacio para la copa y para la circulación de aire. El almendro desarrolla una raíz pivotante marcada, por lo que hay que abrir un hoyo lo bastante profundo y ancho como para que la raíz no tenga que doblarse ni recortarse. Coloca la raíz pivotante en el centro y extiende con suavidad las raíces laterales.

En plantas en contenedor, respeta la misma profundidad de plantación a la que crecían en la maceta. En plantones a raíz desnuda, vigila el cuello de la raíz, es decir, el punto donde las raíces pasan al tronco, para que quede justo por encima del nivel del suelo. En zonas ventosas compensa colocar un tutor temporal. Ata con holgura para que el árbol pueda moverse ligeramente y fortalecerse, y por lo general retira el tutor tras la primera temporada.

Cuidados básicos del almendro

La condición más importante para el éxito es un clima adecuado. Si la zona es apta para el almendro, los cuidados no son especialmente complicados, pero hay algunas pautas que determinan la floración, la salud y la cosecha.

Luz

El almendro necesita pleno sol. Con poca luz reduce la floración y la producción y, además, la copa se densifica con más facilidad y se seca peor tras la lluvia.

Suelo y pH

Lo ideal es un suelo franco-arenoso con un drenaje excelente y un pH aproximado entre 6,0 y 7,0. Antes de plantar, ayuda trabajar el terreno en profundidad para que las raíces puedan profundizar y el árbol sea más estable y también más resistente a la sequía.

Riego

Los almendros requieren suficiente agua, sobre todo durante el desarrollo del fruto. El objetivo es mantener el suelo uniformemente húmedo, pero no encharcado. El exceso de riego y un drenaje deficiente aumentan el riesgo de podredumbre de raíces, así que, si el suelo lo permite, es mejor regar de forma más abundante y espaciada que hacerlo a menudo y en pequeñas cantidades.

Temperatura y humedad

El almendro tiene exigencias bastante estrictas. En invierno necesita un cierto número de horas de frío, cuando la temperatura baja por debajo de aproximadamente 7 °C, para florecer correctamente en primavera. Tras esa fase, es clave un periodo largo sin heladas, porque los frutos maduran durante muchos meses. El árbol es sensible a heladas invernales fuertes y las heladas tardías de primavera pueden destruir las flores y, con ello, la futura cosecha.

En verano el almendro prospera con calor, aproximadamente entre 24 y 35 °C, y le sienta mejor un aire más seco. Precisamente la combinación de temperaturas altas y menor humedad explica por qué el cultivo a gran escala se concentra en zonas con un clima similar.

Abonado

En primavera se utiliza un fertilizante equilibrado. La aplicación se hace en una banda bajo la proyección de la copa, es decir, donde caería el agua desde las puntas de las ramas. La dosis depende del producto concreto y del estado del árbol, porque el exceso de abonado puede provocar un crecimiento exuberante en detrimento de la floración y una mayor sensibilidad a enfermedades.

Polinización y elección de variedad

Muchos almendros no son autofértiles. Para obtener cosecha, entonces necesitas al menos dos variedades que florezcan al mismo tiempo para polinizarse entre sí. Los viveros suelen indicar qué polinizador es adecuado y a qué distancia conviene plantar los árboles. Una opción más sencilla es elegir una variedad autofértil, que produce incluso en solitario, aunque en algunos casos puede dar más rendimiento con un polinizador.

En la práctica, a los aficionados les convienen las variedades de floración tardía, porque así disminuye el riesgo de que las flores se dañen con una helada primaveral. También existen cultivares más resistentes, seleccionados para zonas más frías; aun así, sigue siendo clave minimizar el riesgo de heladas tardías.

Almendro / Foto: Depositphotos
Almendro / Foto: Depositphotos

Las almendras dulces y amargas no son lo mismo

Además de los almendros de almendra dulce, que son los más cultivados, existe también la forma amarga. Las almendras amargas contienen una mayor cantidad de sustancias naturales que pueden ser tóxicas y, si se usan de forma inadecuada, causar intoxicación. Por este motivo, para cultivo doméstico y consumo se eligen prácticamente en exclusiva almendros de almendra dulce procedentes de fuentes fiables.

Cuándo y cómo cosechar almendras

El propio árbol indica que se acerca la cosecha. El envoltorio verde empieza a abrirse y agrietarse, dejando al descubierto la cáscara dura y clara. En cuanto sucede, no conviene esperar, porque el fruto expuesto se daña con facilidad por insectos o puede llamar la atención de las aves.

Lo más sencillo es varear las ramas para que caigan los frutos. Antes ayuda extender una lona bajo el árbol para recogerlos fácilmente y evitar que se ensucien. Tras la recolección viene el secado, fundamental para la calidad de la cosecha. Primero se retira el envoltorio verde; después, los frutos se disponen en una capa fina, todavía con cáscara, en un lugar bien ventilado. Resulta práctica una superficie que deje pasar el aire, y cubrir con una malla contra pájaros. Si hay riesgo de lluvia, hay que cubrir la cosecha.

El secado terminado puede comprobarse partiendo algunas piezas como prueba. Si la semilla interior está dura, la cosecha está lista. Si está gomosa o blanda, necesita más secado; de lo contrario hay riesgo de moho durante el almacenamiento. Las almendras secas con cáscara pueden conservarse a temperatura ambiente durante muchos meses.

Cultivo en maceta y límites de espacio

Incluso los almendros enanizantes suelen ser problemáticos para un cultivo prolongado en maceta, porque con el tiempo el árbol requiere mucho volumen de sustrato, estabilidad y espacio para las raíces. El contenedor puede servir de forma temporal o durante los primeros años, pero para un cultivo permanente normalmente es más adecuada la plantación en tierra.

La poda como base de una copa sana y productiva

La poda regular durante el reposo vegetativo ayuda a mantener el árbol vigoroso y mejora la entrada de luz y aire en la copa. Se eliminan ramas secas y dañadas, brotes dirigidos al centro, zonas densas que impiden la circulación de aire y también ramas que se cruzan y se rozan entre sí. El objetivo es crear una estructura fuerte y clara, capaz de soportar la cosecha y, a la vez, minimizar la presión de enfermedades.

Multiplicación y compra del plantón

En vivero, los almendros se multiplican mediante injerto, lo que garantiza un patrón adecuado, características fiables de la variedad y buena fructificación. Para el cultivador doméstico este procedimiento es técnicamente exigente, por lo que lo más seguro es adquirir un arbolito en un vivero de confianza. Además, en algunas variedades pueden existir restricciones de multiplicación.

Resistencia al invierno y prevención de daños por heladas

La protección invernal más eficaz es elegir bien la variedad para la zona. Son ventajosas las variedades con mayor resistencia a las heladas y, sobre todo, los tipos de floración tardía, en los que es menos probable que una helada tardía de primavera afecte a la flor. También influye el emplazamiento, por ejemplo una ligera pendiente y un lugar donde no se acumule el aire frío.

Plagas y enfermedades a las que conviene prestar atención

Entre las plagas importantes están las orugas y larvas de distintas mariposas, que pueden perforar los frutos o dañar las yemas. También pueden aparecer pulgones y cochinillas, cuyos exudados azucarados atraen a las hormigas y empeoran el estado del árbol. Con tiempo seco a veces se multiplican los ácaros, reconocibles por finas telarañas, y pueden reducirse incluso con duchas a fondo del árbol con agua.

Los almendros pueden sufrir enfermedades fúngicas. Algunas infecciones forman chancros y pueden dañar gravemente el árbol e incluso matarlo; otras se manifiestan con manchas foliares o el secado de partes de la planta. La prevención clave es una copa aireada, retirar restos afectados, evitar la humedad prolongada sobre las hojas y, si hace falta, el uso dirigido de productos adecuados según la situación concreta.

Fuente: The Spruce, Gardeners World , Pestrazahrada.cz

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