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Arándanos gigantes empiezan en mayo, dales a los arbustos el cuidado y la nutrición adecuados

June 2, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Arándanos gigantes empiezan en mayo, dales a los arbustos el cuidado y la nutrición adecuados
Arándano canadiense / Foto: Depositphotos
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Mayo es uno de los periodos más importantes del año para los arándanos (highbush). En estas semanas los arbustos están en plena brotación y a menudo ya en flor, así que justo ahora se decide si en verano recogerá cuencos llenos de frutos grandes y dulces, o si se quedará solo con arbustos frondosos y un cuajado débil. En mayo se notan con facilidad los fallos de riego, nutrición y polinización, y las consecuencias suelen verse cuando ya es tarde para corregirlas.

Si quiere sacar el máximo partido a sus arándanos, conviene centrarse en несколько puntos clave. Sobre todo: la acidez correcta del suelo y del agua, nutrientes de disponibilidad rápida, una buena polinización y la protección de las flores frente a heladas tardías. A la vez, hay que ir con calma con la poda, porque un corte poco pensado puede reducir innecesariamente las yemas florales.

La acidez es la base: por qué el agua corriente puede arruinar el resultado

Los arándanos son plantas claramente acidófilas y prosperan mejor con un pH aproximado de 3,5 a 4,8. En cuanto el suelo se va desplazando hacia valores neutros, la planta puede seguir creciendo, pero empieza a absorber peor elementos importantes, sobre todo hierro y magnesio. Esto provoca hojas pálidas, crecimiento más lento y una floración y un cuajado de frutos más débiles.

Un error frecuente en mayo es regar con agua dura de pozo o directamente del grifo. Este tipo de agua suele ser rica en calcio y otros minerales que, con el tiempo, desacidifican el suelo. A simple vista parece algo insignificante, pero al final puede tener el suelo abonado y, aun así, aparecerán síntomas típicos de carencias, porque los nutrientes no llegan a la planta en una forma aprovechable.

En arándanos no gana quien más abona, sino quien mantiene el pH correcto del suelo y del riego.

Lo ideal es regar con agua de lluvia. Si no la tiene, al menos ayuda dejar reposar el agua del grifo, normalmente un día. Algunos cultivadores también ajustan el riego con una ligera acidificación, por ejemplo con una pequeña cantidad de vinagre o ácido cítrico. Lo importante es no pasarse y entenderlo como una corrección suave, no como sustituto de un sustrato adecuado. Si tiene la posibilidad, merece la pena comprobar el pH de vez en cuando con un test sencillo, porque sin medir es fácil equivocarse al estimar la situación.

El abonado de mayo tiene que actuar rápido

En mayo los arándanos gastan mucha energía en formar flores y después en cuajar los frutos. Por eso, en este periodo a menudo no funcionan bien los fertilizantes de liberación lenta, especialmente si no los aplicó antes. Su efecto arranca de forma gradual y la planta puede pasar apuros en el momento decisivo, aunque técnicamente haya abonado.

Una mejor opción suelen ser los abonos líquidos para plantas acidófilas, que aportan los nutrientes más deprisa y directamente a las raíces. En la práctica se utilizan a menudo productos con énfasis en nitrógeno y potasio: el nitrógeno favorece el crecimiento y la masa verde, y el potasio es clave para la floración, el desarrollo del fruto y la vitalidad general. El ritmo habitual es aplicar aproximadamente cada 10 a 14 días, siempre según las indicaciones del producto concreto y el estado de la planta.

Si observa que las hojas se aclaran entre los nervios mientras los nervios quedan más verdes, suele tratarse de clorosis asociada a falta de magnesio o a que la planta no lo puede absorber por el pH. En mayo puede ayudar un aporte de sulfato de magnesio (sal de Epsom). En arándanos se recurre a este ajuste con bastante frecuencia, porque en pleno crecimiento la demanda de magnesio puede aumentar.

Arándano
Arándano / Foto: Depositphotos

La polinización, un motivo frecuente de frutos pequeños

Puede ocurrir que el arbusto esté cubierto de flores y, aun así, la cosecha sea escasa o las bayas salgan pequeñas. Una de las causas ocultas más habituales es la polinización. Muchas variedades populares son parcialmente autofértiles, pero eso no significa que por sí solas den el mayor calibre de fruto y el máximo rendimiento. La polinización cruzada entre dos variedades que florezcan a la vez puede mejorar notablemente los resultados.

Si en el jardín solo tiene un arbusto, mayo es un buen momento para plantearse añadir otra variedad. No se trata solo de más cantidad, sino a menudo también de tamaño y uniformidad del fruto. Igualmente importante es la presencia de polinizadores: ayuda que cerca florezcan otras plantas que atraigan abejas y abejorros. En un mayo frío y lluvioso, cuando los insectos vuelan menos, la diferencia entre una polinización pobre y una buena se nota aún más.

Las heladas tardías pueden arruinar la cosecha en una sola noche

Los arándanos suelen soportar bien las heladas invernales, pero las flores en primavera son mucho más sensibles. En cuanto el arbusto abre la flor, una temperatura alrededor de menos dos grados puede dañarlas lo suficiente como para que ya no se formen frutos. Además, en mayo son frecuentes las heladas a ras de suelo, traicioneras porque la temperatura a cierta altura puede ser algo más alta, mientras el frío se queda pegado al terreno.

Merece la pena seguir la previsión meteorológica, sobre todo en los periodos en los que suelen llegar bajadas de temperatura. Si amenaza helada y el arbusto está en flor, una protección sencilla con manta térmica (tejido no tejido) puede ayudar. Crea un microclima ligeramente más templado y a menudo sube la temperatura bajo la cubierta varios grados. Ese pequeño margen es el que decide si las flores sobreviven o si la cosecha termina antes de empezar.

Poda en mayo solo como un retoque ligero

La poda principal del arándano suele hacerse antes, todavía antes de la brotación. En mayo las yemas florales ya se ven con claridad, y una intervención más fuerte supondría perder directamente parte de la futura cosecha. Por eso, en este periodo conviene tocar lo mínimo y centrarse sobre todo en quitar lo que carga al arbusto sin necesidad.

Tiene sentido cortar ramitas secas, brotes dañados mecánicamente o puntas ennegrecidas por el frío. Así se airea el arbusto sin perder la mayoría de las flores. Si cree que el arbusto necesita un rejuvenecimiento importante, es mejor planificarlo para la época adecuada que improvisar a mitad de primavera, cuando ya cuenta cada brote en flor.

Qué vigilar en mayo para que los arándanos de verdad fructifiquen

Cuando en mayo se combinan un riego correcto con el mantenimiento de un ambiente ácido, un abonado de rápida disponibilidad, buena polinización y protección de las flores frente a las heladas, los arándanos suelen responder con una cosecha mucho mejor. Lo más habitual es que el fracaso no lo cause un gran error, sino varias pequeñas omisiones que se acumulan en este breve periodo. Por eso compensa prestar a los arbustos más atención en mayo que en otros momentos, porque entonces se decide la calidad y la cantidad de los frutos de verano.

Fuente: Urob si sám, RHS, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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