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Un abono casero poco común para frambuesas que te dará una cosecha más abundante y dulce

June 3, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Un abono casero poco común para frambuesas que te dará una cosecha más abundante y dulce
Gran cosecha de frambuesas / Foto: Depositphotos
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Los frambuesos suelen considerarse poco exigentes, lo que a menudo hace que los dejemos crecer casi sin intervenir. Entonces es fácil que los frutos salgan pequeños, menos aromáticos y con un sabor más apagado. Si quieres matas que den muchas frambuesas y además dulces, conviene no descuidar lo básico: luz, riego, nutrición, poda y protección frente a plagas. También influye mucho lo rápido que el arbusto se recupera tras la carga de frutos y si tiene fuerza para emitir brotes nuevos de cara a la siguiente temporada.

Nutrición de arroz de la cocina como abono suave

Un ayudante sencillo puede estar en casa. El agua de arroz puede servir como una alimentación natural y delicada, que aporte a las frambuesas sustancias que favorecen el crecimiento y la vitalidad. El arroz contiene vitaminas del grupo B y también diversos minerales, por ejemplo magnesio, fósforo, potasio, calcio, manganeso, cobre y selenio. De forma natural también aporta almidón y antioxidantes. Precisamente la combinación de estos componentes puede contribuir a un mejor estado de las plantas, a reforzar su resistencia y también a mejorar el tamaño y el sabor de los frutos.

La primavera es el momento ideal para el primer abonado, porque el frambueso arranca la nueva temporada y aprovecha bien los nutrientes disponibles.

Cómo preparar abono de arroz para el frambueso

Pon el arroz en un recipiente y cúbrelo con agua. Déjalo reposar aproximadamente una hora y remueve suavemente de vez en cuando, para que se liberen más sustancias valiosas en el agua. Después cuela el arroz a otro recipiente y añade a la mezcla resultante una cucharada sopera de azúcar. Mezcla bien para que el azúcar se disuelva. A continuación, vierte en cada mata aproximadamente 1 litro de este líquido directamente en la zona de las raíces.

Como alternativa, se puede usar harina de arroz. En ese caso, disuelve 1 cucharadita de harina de arroz en 1 litro de agua y úsala de forma similar, como riego en la base.

Ocho pasos para cosechar más frambuesas

El sol es clave, la sombra reduce el cuajado

El frambueso necesita mucha luz. Una sombra corta por la mañana normalmente no molesta, pero si la mata pasa la mayor parte del día a la sombra, se notará en una cosecha menor y una maduración más débil. Trasplantar a un lugar más soleado suele traer una mejora visible ya en la siguiente temporada.

El riego debe ser generoso, pero sin encharcar

El agua regular puede influir mucho en el número de frutos, sobre todo en periodos secos. Al mismo tiempo, es importante que las raíces no estén en un suelo permanentemente mojado, donde podrían pudrirse. El objetivo es mantener la tierra uniformemente húmeda según el tiempo, no alternar entre sequedad y barro.

El abonado orgánico, apuesta segura para un crecimiento vigoroso

Las frambuesas agradecen el compost o el humus bien maduro. La recomendación habitual es de alrededor de 10 kg de materia orgánica por 1 m². También funcionan bien otros abonos orgánicos, por ejemplo estiércol de aves, siempre que esté bien compostado y no se use en exceso. Tras la floración y durante la maduración a veces se recurre a un aporte nitrogenado, o bien a fertilizantes minerales con prudencia. Lo importante es no pasarse con el abonado y ajustar el momento de aplicación para que ayude a la planta, no la perjudique.

Frambuesas / Depositphotos
Frambuesas / Depositphotos

La poda continua mantiene la mata productiva

Los brotes jóvenes o sobrantes que espesan la mata o salen donde estorban le quitan nutrientes a la planta y pueden debilitar la cosecha. Por eso conviene eliminarlos a tiempo: o bien arrancándolos con cuidado con algo de raíz, o cortándolos. Las frambuesas crecen rápido y, sin poda, se convierten fácilmente en un matorral impenetrable. Lo más habitual es hacer poda en primavera y en otoño.

El acolchado conserva la humedad y mejora el suelo

Acolchar es especialmente útil en verano, cuando el suelo se seca con rapidez. Una capa de serrín, paja o turba ayuda a conservar la humedad, reduce el sobrecalentamiento y limita el crecimiento de malas hierbas. También se puede usar hierba cortada, pero conviene vigilar que no lleve semillas que luego se extiendan en el terreno.

Aclarar y entutorar evita pérdidas de cosecha

Cuando la mata se densifica, las ramas inferiores se quedan sin sol y los frutos en ellas a menudo no llegan a madurar. Además, los tallos pueden doblarse hacia el suelo por el peso de la cosecha, donde los frutos se ensucian y se dañan con facilidad. Un aclareo regular y un soporte sencillo o un atado a espaldera garantizan mejor entrada de luz y aire, y con ello una recolección más sana y limpia.

Plagas sin química: mostaza y pieles de cebolla

Si no quieres usar tratamientos químicos, puedes probar opciones más suaves. Una posibilidad es una solución de mostaza en polvo: se disuelven unos 100 g en 10 litros de agua y se aplica sobre las hojas. Otro preparado casero conocido se puede hacer con pieles de cebolla: se cubren aproximadamente 200 g de pieles con 10 litros de agua templada, se deja macerar unos 4 días, después se cuela y se usa para tratar las matas.

Después de la cosecha, elimina pronto los tallos que ya han fructificado

En cuanto recojas las frambuesas, conviene cortar los tallos que ya han dado fruto. De lo contrario, sombrearían innecesariamente a los nuevos, en los que aún pueden madurar frutos, y además antes del invierno estarían consumiendo nutrientes. El año siguiente, en cualquier caso, la producción recaerá sobre todo en los brotes jóvenes, mientras que los viejos se van secando poco a poco. Eliminarlos a tiempo simplifica el cuidado y favorece la cosecha de la próxima temporada.

Fuente: RHS, To je nápad, Gardening Know How, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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