Riego de julio para zanahorias y remolachas para una cosecha más dulce y abundante
Para los aficionados al huerto, las vacaciones no son una época de descanso, porque precisamente en julio se decide el resultado en muchos cultivos. Las hortalizas de raíz, como la zanahoria y la remolacha roja, a menudo aceleran el crecimiento en este momento y empiezan a construir a pleno rendimiento lo más importante bajo tierra. Si en esta fase les aportas la nutrición adecuada, te lo devolverán no solo con una cosecha mayor, sino también con mejor sabor, más jugosidad y una estructura firme.
Por qué el riego normal no basta y conviene frenar el nitrógeno
La mayoría de los cultivadores vigila que el bancal no se seque, pero el abonado en verano suele infravalorarse. Y, sin embargo, las necesidades de las plantas cambian a lo largo de la temporada. Al inicio del desarrollo, la planta construye más masa foliar y requiere sobre todo nitrógeno. Pero cuando el verano entra en su segunda mitad, las plantas van trasladando la energía de las hojas a las raíces y a los engrosamientos. Si en ese momento continúas aportando nitrógeno, puedes favorecer más una hoja exuberante que una raíz de calidad, que es lo que realmente te interesa.
Qué ocurre en la planta a mitad del verano
Tanto la zanahoria como la remolacha primero invierten en hojas, porque aseguran la fotosíntesis y la producción de nutrientes. Pero en julio llega el periodo en el que compensa apoyar el transporte y el almacenamiento de esas sustancias en las partes subterráneas. Es entonces cuando se decide si las raíces serán uniformes, lisas y dulces, o por el contrario leñosas, agrietadas o menos sabrosas.
La pareja que marca la diferencia potasio y boro
En esta fase entran en juego dos nutrientes clave. El primero es el potasio, uno de los macronutrientes básicos, que favorece de forma notable el engorde de las raíces y una correcta gestión del agua. El segundo componente es el boro, un micronutriente que puede tener un impacto sorprendentemente grande en la calidad de las hortalizas de raíz.
El boro ayuda a la dulzura y a la salud del engrosamiento
El boro es importante para el traslado de los azúcares formados en las hojas hacia las raíces y los engrosamientos. Por eso, un aporte adecuado puede contribuir a un sabor más pleno y dulce y a una mayor jugosidad. Al mismo tiempo, participa en la división celular y el crecimiento de los tejidos, de modo que las raíces pueden engordar mejor y suelen quedar más firmes. Con carencia, en la remolacha puede aparecer daño en el interior del engrosamiento y en la zanahoria un empeoramiento de la calidad de la raíz, por ejemplo un endurecimiento indeseado y peor textura. Si quieres raíces sin surcos, grietas y deformaciones antiestéticas, tiene sentido complementar el boro de forma dirigida en julio.
Potasio para crecer y gestionar mejor el agua
El potasio favorece el crecimiento de las partes subterráneas y, a la vez, influye en cómo la planta regula el agua. En la práctica, esto significa que, ante una sequía breve, las plantas bien abastecidas de potasio suelen manejar mejor el estrés. Al igual que el boro, también puede contribuir a la acumulación de azúcares, por lo que su importancia no se nota solo en el tamaño, sino también en el sabor final.

Cuándo abonar para que tenga el mayor efecto
Los mejores resultados suelen venir de dividir la nutrición en dos aplicaciones. La primera dosis puedes darla a principios de julio; la segunda, aproximadamente dos o tres semanas después. Así las plantas reciben los nutrientes de forma gradual, justo cuando las raíces y los engrosamientos más aumentan de volumen. Al mismo tiempo, conviene mantener el nitrógeno más bien a raya, porque el objetivo ya no es impulsar más crecimiento de hoja, sino la calidad y el tamaño de la parte subterránea.
Receta sencilla de un elixir de verano para hortalizas de raíz
Para el riego puedes preparar una mezcla de ácido bórico y una sal potásica. En diez litros de agua se disuelven 10 gramos de sal potásica y 2 gramos de ácido bórico. Hay que mezclar bien la solución y después aplicarla de forma dirigida a la zona de las raíces, para que los nutrientes lleguen donde la planta mejor los aprovecha.
Una aplicación segura es tan importante como la fórmula
Nunca abones con riego líquido cuando el sol esté pegando de lleno en el bancal. Las gotas sobre las hojas, junto con la luz intensa, pueden causar daños en la parte aérea y debilitar innecesariamente las plantas. Es mejor a primera hora de la mañana o, en su defecto, por la tarde, cuando el terreno ya no está recalentado. Si combinas el momento adecuado con los nutrientes correctos, tanto la zanahoria como la remolacha suelen engordar mejor, quedan más uniformes y, al cosechar, alegran no solo por la cantidad, sino también por el sabor.
Fuente: Oboz, Junea Empire, The Spruce, Pestrazahrada.cz
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