Un rastro de hormigas en el árbol delata el problema oculto en la copa
Cuando de repente aparece una mayor cantidad de hormigas en el jardín o forman senderos llamativamente largos, por lo general están señalando algo. El instinto de mucha gente es eliminarlas de inmediato, pero a menudo es más sensato entender primero qué las atrae a ese lugar. La dirección de su marcha suele delatar la verdadera causa, y eliminarla acostumbra a ser más eficaz que cualquier intervención rápida contra los propios insectos.
Un rastro en el árbol suele significar pulgones
Una columna de hormigas trepando por el tronco de un árbol o de un arbusto ornamental casi siempre indica la presencia de pulgones en la copa. Las hormigas buscan la melaza dulce que los pulgones excretan al succionar los jugos de la planta. Es algo muy habitual en rosales, frutales y arbustos ornamentales densos, donde los pulgones se multiplican con facilidad.
Los pulgones debilitan la planta, deforman las hojas y algunas especies también pueden transmitir enfermedades. La infestación suele notarse por hojas retorcidas y pegajosas; a veces aparece además una película oscura. Las hormigas no solo toleran a los pulgones, sino que a menudo los protegen, porque obtienen un beneficio directo. En cuanto se elimina el pulgón, las hormigas suelen perder el motivo para visitar el árbol.
Con una infestación leve puede bastar la eliminación mecánica, por ejemplo con un chorro de agua más fuerte. También puede ayudar un pulverizado con agua jabonosa muy diluida, que conviene aplicar fuera del sol intenso, es decir, por la mañana o por la tarde, para minimizar el riesgo de dañar las hojas.
Hormigas entre las juntas del pavimento pueden estar construyendo un nido
Si las hormigas se concentran sobre todo alrededor de la terraza, el pavimento o el sendero y en las juntas aparecen pequeños montoncitos de arena, a menudo significa que están instalando un nido bajo la superficie. El material seco, cálido y suelto les resulta ideal como “materia de obra”. Al ir sacando la arena hacia fuera, pueden formarse huecos bajo el pavimento que, con el tiempo, se manifiestan como hundimientos. Entonces puede parecer que el terreno se asienta, aunque en realidad la causa es biológica.
El mayor riesgo se da donde el pavimento está colocado sobre arena. En ese tipo de base las hormigas pueden excavar durante mucho tiempo y sin llamar la atención. En cambio, una solera más firme, de hormigón, les dificulta mucho este tipo de socavado.
Como prevención práctica y también como solución, se menciona sustituir la arena de juntas habitual por arena polimérica. Tras humedecerla, se endurece; a las hormigas les cuesta más crear nuevas galerías en ella y el entorno deja de atraerlas tanto.
Las macetas atraen a las hormigas por el sustrato ligero
Las hormigas también aparecen a menudo donde uno no las esperaría: en macetas de la terraza o del balcón. El motivo es sencillo: un sustrato ligero y esponjoso se excava con facilidad. Su presencia se delata por pequeños montoncitos de tierra en la superficie o por la situación en la que, al regar, las hormigas empiezan a salir en masa.
El mayor problema no suele ser la hormiga en sí, sino la red de galerías. Estas alteran el recorrido del agua en el sustrato. Según investigaciones centradas en algunas especies de hormigas, un suelo con hormiguero puede dejar pasar el agua mucho más rápido que un suelo sin él. La planta puede terminar mustia aunque la riegue, porque la humedad no se mantiene en la zona radicular el tiempo que necesita.
En la práctica suele ayudar empapar bien la maceta o, si es posible, sumergirla un rato en un recipiente con agua para que el sustrato se empape de forma uniforme. En plantas que no toleran el encharcamiento, por ejemplo cactus y suculentas, suele ser mejor remover suavemente la capa superficial del sustrato y regar con más frecuencia, pero en dosis más pequeñas.

Un rastro hacia la casa se forma por comida y por la huella
En cuanto una hormiga descubre alimento, al regresar deja un rastro de feromonas. Las demás lo detectan rápidamente y en poco tiempo un hallazgo aislado se convierte en una columna marcada, que puede llegar hasta la casa, normalmente a la cocina o a la zona de la barbacoa.
En ese momento no basta con barrer las hormigas visibles. Lo clave es eliminar también la huella olorosa, por ejemplo fregando la zona con agua y detergente o con agua con vinagre. Igual de importante es retirar la fuente de alimento. Entre los atractivos más frecuentes están el azúcar y los dulces abiertos, las migas, los restos de una barbacoa o un cuenco de comida para mascotas dejado fuera durante la noche.
Como medida complementaria también se pueden usar aromas que resultan desagradables para las hormigas y pueden disuadirlas de volver, por ejemplo canela o lavanda. Su utilidad radica sobre todo en que ayudan a limitar la búsqueda repetida de alimento alrededor de zonas sensibles.
Primero busque la causa y solo después actúe contra las hormigas
Las hormigas a menudo solo indican que en algún sitio hay una fuente de alimento, un lugar adecuado para un nido o un problema en las plantas.
En la mayoría de los casos, las hormigas se retirarán por sí solas en cuanto desaparezca lo que las atrae. Eliminar pulgones, limpiar a fondo restos de comida o ajustar las juntas del pavimento suele tener un efecto más duradero que una eliminación inmediata. Por eso, los productos químicos a menudo no son necesarios si se consigue resolver el motivo real de su visita.
Fuente: Nature, Science Direct, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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