La trepadora otoñal más bonita tiene truco en la fachada deja marcas para siempre
La parra virgen de cinco hojas, conocida también como liana de Virginia, es una trepadora de crecimiento rápido capaz de cubrir en poco tiempo una valla, una pérgola e incluso grandes superficies de suelo. En verano llama la atención por sus hojas de verde intenso, formadas por cinco folíolos, pero en otoño se transforma en una planta leñosa muy llamativa con tonos rojos, burdeos y anaranjados. Precisamente por esa coloración otoñal tan marcada se considera una de las trepadoras caducifolias ornamentales más atractivas.
La planta procede del este y del centro de Estados Unidos y, en buenas condiciones, alcanza aproximadamente de 9 a 15 metros de longitud. Puede cultivarse como trepadora o como cubresuelos, útil para proteger taludes frente a la erosión. Eso sí, conviene contar con que es una especie muy potente y expansiva, que necesita vigilancia periódica.
En qué hay que tener cuidado al manipularla
Aunque la parra virgen es decorativa, no está exenta de riesgos. Sus frutos azul oscuro contienen sustancias tóxicas para las personas, aunque no perjudican a las aves. Si se cultiva en un jardín donde haya niños, es sensato vigilar la planta y, si hace falta, retirar flores o frutos antes de que maduren.
Otro problema puede ser la savia. En personas sensibles provoca irritación cutánea porque contiene pequeños cristales de sustancias irritantes. Al podar o trasplantar conviene usar guantes y lavarse bien las manos después del trabajo.
Qué condiciones necesita la parra virgen
Ubicación y luz
La parra virgen tolera pleno sol, semisombra e incluso sombra. Sin embargo, el color otoñal más bonito suele conseguirse en un lugar soleado. En zonas más cálidas puede beneficiarse de una ligera semisombra, sobre todo durante las horas de más calor. Por ejemplo, se da muy bien junto a muros orientados al este o al oeste.
Suelo
Una gran ventaja de esta planta es su adaptabilidad. Crece en suelos arcillosos, arenosos o francos, siempre que drenen bien. Prefiere suelos de ligeramente ácidos a neutros, aunque tolera un rango más amplio de pH. Lo importante no es tanto el tipo de tierra como evitar que el agua se encharque de forma prolongada.
Riego y abonado
Durante el primer año tras la plantación necesita riegos regulares y más abundantes para enraizar bien. Una vez establecida, es bastante resistente y suele arreglárselas con algún riego profundo ocasional. Aun así, en periodos largos de sequía y con temperaturas altas conviene regar con más frecuencia.
Para mantener un crecimiento vigoroso basta con abonar una vez al año en primavera. Puede utilizarse un abono universal granulado, repartido sobre la superficie del suelo alrededor de la planta.
Resistencia al frío y comportamiento en invierno
La parra virgen de cinco hojas es una especie muy resistente y soporta sin grandes problemas incluso heladas fuertes. En invierno pierde las hojas, lo cual es normal, pero en primavera vuelve a brotar con rapidez. El mayor riesgo suelen ser las heladas tardías de primavera si la planta ya ha iniciado el nuevo crecimiento.

Variedades adecuadas para el jardín
Además de la especie botánica básica, existen variantes seleccionadas. Algunas crecen con algo menos de ímpetu, otras tienen hojas más variegadas o colores otoñales más intensos. Son populares las formas con hojas jaspeadas en blanco o amarillo, que en otoño se tiñen de tonos rosados y rojos. Otro cultivar destaca por un efecto otoñal de rojo vivo. Si busca una planta con menor tendencia a desbordarse, merece la pena elegir precisamente entre estos cultivares.
Cuándo y cómo podar la parra virgen
Sin poda, esta leñosa puede convertirse fácilmente en una masa difícil de controlar. La mejor época para podar es en invierno o a comienzos de primavera. En ese momento pueden acortarse los brotes, orientar su crecimiento y evitar que invadan canalones, tejados o árboles cercanos.
Si algunos tallos se desprenden del soporte, por lo general no vuelven a adherirse. Esas partes conviene eliminarlas, igual que las ramas secas o afectadas por enfermedades. Si hace falta, la planta puede recortarse de forma drástica, casi a ras de suelo. Su vigor suele permitirle recuperarse con rapidez.
Dónde cultivarla y dónde es mejor no hacerlo
La parra virgen se planta a menudo junto a muros y vallas porque se fija bien a la superficie mediante zarcillos. Pero precisamente eso puede ser un inconveniente. Tras retirarla, suelen quedar marcas en el enfoscado o el revestimiento por las ventosas de fijación, y una masa vieja cuesta mucho de quitar. Si quiere el efecto de una pared verde sin riesgo de dañar la fachada, es mejor usar un soporte firme colocado a cierta distancia del muro.
No es recomendable dejar que trepe por árboles solitarios valiosos. Su follaje denso les restaría luz a las copas. Es mucho mejor guiarla por pérgolas, arcos de jardín y vallas, o dejar que se extienda por un talud como cubierta vegetal protectora.
Multiplicación por esquejes y por semillas
Multiplicación por esquejes
La forma más sencilla de obtener nuevas plantas es mediante esquejes. Se elige un brote sano de al menos 30 cm de largo con varios nudos. Se retiran las hojas de la parte inferior, el extremo puede tratarse con hormona de enraizamiento y el brote se planta en un sustrato de calidad a unos pocos centímetros de profundidad. La tierra debe mantenerse ligeramente húmeda. En unas semanas suele desarrollar suficientes raíces para trasplantarlo al exterior.
Cultivo a partir de semillas
También es posible multiplicarla por semillas, aunque suele ser menos práctico que el esquejado. Las semillas se siembran directamente en tierra preparada con un aporte de turba o arena. Se cubren muy superficialmente y, durante la germinación, es importante un riego profundo regular una vez por semana. Las plantas jóvenes crecen rápido, por lo que a menudo hay que aclararlas pronto y dejar solo los ejemplares más fuertes.

Plagas, enfermedades y otros problemas
La parra virgen puede atraer orugas y otros insectos, por ejemplo alticas, chicharritas, cochinillas o algunas especies de abejas que roen partes de las hojas. La protección depende de la plaga concreta e incluye retirada manual, uso de aceites hortícolas, jabones insecticidas u otros productos más respetuosos.
En cuanto a enfermedades, aparecen sobre todo infecciones fúngicas, como manchas foliares, oídio, antracnosis o daños tipo chancro en los tejidos. La base del control es detectar el problema a tiempo, retirar las partes afectadas y aplicar productos destinados a enfermedades fúngicas.
El problema más frecuente es un crecimiento demasiado exuberante
La mayoría de los inconvenientes no los causan las plagas ni el tiempo, sino la propia energía de crecimiento. La parra virgen puede extenderse muy deprisa y, sin control regular, ocupar con facilidad más espacio del previsto. Si hay que eliminar una planta vieja, suele ser más complicado. Un tratamiento foliar en ejemplares altos a menudo no basta. Suele ser más eficaz cortar el tronco a ras de suelo y tratar la herida fresca con un producto adecuado, o bien desenterrar a fondo las raíces y los brotes subterráneos.
La parra virgen de cinco hojas es una trepadora preciosa, resistente y muy versátil, pero exige mano firme. Quien le dé el lugar adecuado y una poda regular, obtendrá una planta espectacular con un efecto otoñal excepcional.
Fuente: The Spruce, Gardening Know How , Pestrazahrada.cz
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