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Hojas de tomate enrolladas tras calor o lluvia, cómo ajustar el riego y evitar daños

June 24, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Hojas de tomate enrolladas tras calor o lluvia, cómo ajustar el riego y evitar daños
Tomate con hojas rizadas / Foto: Depositphotos
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El enrollamiento de las hojas es uno de los problemas más comunes al cultivar tomates, tanto entre principiantes como entre hortelanos con experiencia. Puede aparecer solo en una planta, pero también en toda una hilera o un bancal. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, no se trata de una situación sin solución. Lo importante es reconocer la causa a tiempo, porque unas veces el culpable es el calor y la sequía, otras el exceso de abonado, la falta de micronutrientes o la presencia de plagas y enfermedades.

Las hojas pueden curvarse hacia arriba, hacia abajo o hacia los lados; pueden volverse quebradizas, deformarse o enrollarse sobre todo en la parte superior de la planta. Precisamente la dirección y el aspecto del enrollamiento suelen dar la pista de qué le falta al tomate o, por el contrario, qué le sobra.

El calor y la falta de agua como el motivo más frecuente

Si las hojas se enrollan hacia arriba, suele ser una reacción defensiva típica frente a temperaturas altas y falta de humedad. Esto también ocurre en el invernadero, donde las temperaturas pueden subir muy rápido. En cuanto dentro se mantiene durante tiempo por encima de 30 °C, el tomate intenta limitar la transpiración y enrolla las hojas para retener agua. En casos extremos, además, pueden aparecer quemaduras.

Ayuda sombrear el invernadero en los días más calurosos y, sobre todo, ventilar de forma regular. El riego debe adaptarse al tiempo y, durante las olas de calor, conviene aumentarlo para que el suelo no se seque en profundidad.

Cómo ajustar el riego según las temperaturas

Como orientación, se puede regar una vez cada 8 a 9 días con temperaturas medias alrededor de 17 a 19 °C. Con 20 a 24 °C, merece la pena acortar el intervalo aproximadamente a 5 días. En el rango de 25 a 30 °C, suele ser necesario regar más o menos cada 2 a 3 días. Si las temperaturas superan los 30 °C, guíese por el estado del sustrato y riegue en cuanto note que está seco.

También es útil vigilar la temperatura nocturna en el invernadero, idealmente en torno a 19 a 20 °C. En días sofocantes puede ayudar un pulverizado fino sobre las hojas, pero solo a primera hora de la mañana o a última de la tarde, para que la planta no se queme y no sufra choques de estrés innecesarios.

Exceso de nitrógeno y crecimiento demasiado vigoroso

A veces las hojas se enrollan sobre todo por arriba y a menudo notará que la planta tiene un tallo inusualmente grueso y hojas grandes y muy carnosas. En esa situación, normalmente no se trata de sequía, sino de un exceso de nitrógeno. El tomate crece entonces con demasiada fuerza, se “pasa” a masa verde y las hojas superiores empiezan a enrollarse. A simple vista puede parecer dramático, pero por lo general no es un problema que vaya a arruinar la cosecha de inmediato.

Qué hacer si la causa es el nitrógeno

Durante unas semanas, elimine todos los abonados ricos en nitrógeno para que el crecimiento se calme y la planta se reajuste hacia una nutrición más equilibrada. También puede ayudar retirar parte de las hojas inferiores, con lo que mejora la circulación de aire y la planta no invierte tanta energía en la masa verde vieja.

Hojas deformadas y enrollamiento en distintas direcciones

Otro tipo de problema aparece cuando las hojas no se enrollan solo hacia arriba, sino que se curvan de distintas maneras, se vuelven finas, frágiles y deformadas, a menudo sobre todo en el ápice de la planta. Esto puede indicar una falta aguda de boro, importante para el crecimiento y el correcto funcionamiento de los tejidos. En ese caso, hay que aportar boro con un fertilizante adecuado o elegir productos que combinen boro y magnesio, según las necesidades del suelo y de la planta.

Enfermedades fúngicas, plagas y otros riesgos

Detrás del enrollamiento de hojas también puede haber una infección por enfermedades fúngicas. Si se añaden otros síntomas, por ejemplo manchas, recubrimientos, marchitez o decaimiento general, hay que actuar rápido. Existen productos que frenan la propagación, pero con plantas muy afectadas suele ser más seguro retirarlas del invernadero para que el problema no se transmita al resto de la plantación.

Un culpable relativamente frecuente también son los ácaros. Se instalan en las hojas, la planta responde enrollándolas y poco a poco se debilita. Por eso conviene revisar las hojas con regularidad, también por el envés, donde las plagas suelen esconderse.

Tomates / Foto: Depositphotos
Tomates / Foto: Depositphotos

Cuidado con el exceso de riego y la podredumbre de raíces

No siempre la solución es añadir más agua. Con un riego demasiado frecuente y abundante puede faltar oxígeno en el suelo y, como consecuencia, aparecer podredumbre de raíces. El tomate responde con estrés, las hojas pueden enrollarse y la planta pierde vitalidad. Por eso, ajuste siempre el riego no solo a la temperatura, sino también al tipo de suelo, al tamaño de las plantas y a lo rápido que el sustrato se seca de verdad.

Cómo actuar para no perder la cosecha

Primero aclare cómo exactamente se enrollan las hojas y en qué condiciones crecen los tomates. Con calor y sequía ayudan el sombreo, la ventilación y un riego bien ajustado. Con exceso de nitrógeno, lo clave es reducir el abonado durante un tiempo. Si sospecha falta de boro, hay que complementar la nutrición con un producto adecuado. Y si ve señales de enfermedades o plagas, actúe de inmediato, porque retrasar la intervención suele ser el motivo más común por el que el problema se extiende a toda la plantación.

Fuente: To je nápad, GrowVeg, Gardening Know How, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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