Elija el abono natural adecuado para cada hortaliza y no necesitará químicos
El abonado natural ha vuelto con fuerza en los últimos años. Cada vez más aficionados al huerto buscan formas sencillas y económicas de aportar a las plantas los nutrientes que necesitan sin recurrir a productos químicos. Muchos residuos habituales de la cocina, además, contienen sustancias valiosas que pueden favorecer el crecimiento de las hortalizas, aumentar la cosecha y mejorar la calidad del suelo. Solo hay que saber qué material conviene a cada planta.
Los posos de café benefician a los tomates
Los posos de café usados son una excelente fuente de nitrógeno, que los tomates necesitan para un crecimiento vigoroso y para formar masa foliar. También contienen pequeñas cantidades de potasio, fósforo y otros minerales. A los tomates les gusta un suelo ligeramente ácido, y los posos ayudan a mantener esas condiciones.
Los posos pueden añadirse directamente al compost o incorporarse ligeramente al suelo alrededor de las plantas. Es importante no excederse, porque una capa demasiado gruesa podría retener humedad y favorecer la aparición de mohos. Lo ideal es una capa fina mezclada con la tierra.
Las cáscaras de plátano ayudan a los pimientos
Los pimientos necesitan suficiente potasio para la formación de los frutos. Precisamente las cáscaras de plátano son una fuente natural de este elemento. También aportan magnesio y pequeñas cantidades de fósforo.
Lo mejor es cortar las cáscaras en trocitos y enterrarlas varios centímetros bajo la superficie del suelo. Se irán descomponiendo poco a poco y liberarán nutrientes directamente hacia las raíces. Con las cáscaras de plátano también se puede preparar un extracto. Basta con dejarlas en remojo en agua durante unos días y luego regar las plantas con ese líquido.

La ceniza de madera es adecuada para la albahaca
La ceniza de la combustión de madera limpia contiene grandes cantidades de potasio y calcio. Gracias a ella, la albahaca crece mejor y desarrolla un aroma más intenso. Sin embargo, la ceniza debe usarse con cuidado, porque eleva de forma notable el pH del suelo.
Lo mejor es disolver una pequeña cantidad de ceniza en agua y usarla como riego. Nunca debería aplicarse en dosis grandes. Tampoco es adecuada la ceniza de carbón ni la de madera barnizada.
Las cáscaras de huevo favorecen a la lechuga
Las cáscaras de huevo trituradas son una fuente rica de calcio. Este ayuda al buen crecimiento de las hortalizas de hoja y favorece un desarrollo sano de las raíces.
Conviene secar primero las cáscaras y después molerlas hasta obtener un polvo fino. Este material puede espolvorearse alrededor de la lechuga o mezclarse con el suelo. El calcio se liberará de forma gradual y, además, puede ayudar a ahuyentar algunas plagas.
Por qué funcionan los abonos naturales
Los materiales orgánicos no solo aportan nutrientes a las plantas, sino que también mejoran la estructura del suelo. La tierra retiene mejor la humedad, favorece la vida de los microorganismos y se mantiene fértil durante más tiempo. Otra gran ventaja es su bajo coste, porque la mayoría de estos materiales suelen acabar en la basura.
Además, el abonado natural ayuda a crear un ecosistema de jardín más sano, sin química innecesaria. Las plantas a menudo crecen más despacio, pero suelen ser más resistentes y tienen mejor sabor.

En qué hay que fijarse
Incluso los abonos naturales pueden perjudicar a las plantas si se usan mal. Es importante aplicarlos con moderación y observar la respuesta de las plantas. Un exceso de abonado puede provocar amarilleo de hojas o ralentizar el crecimiento.
También compensa combinar varios tipos de materiales orgánicos y aportar con regularidad un buen compost. Precisamente el compost sigue siendo uno de los mejores abonos naturales universales para la mayoría de las hortalizas.
Un huerto sin químicos puede ser muy productivo
Cultivar hortalizas con abonos naturales no es complicado ni caro. Los posos de café, las cáscaras de plátano, la ceniza de madera o las cáscaras de huevo pueden ayudar notablemente al crecimiento de las plantas y, al mismo tiempo, reducir la cantidad de residuos en casa.
Bastan unos pocos pasos sencillos y el huerto puede transformarse en un espacio sano y productivo, lleno de hortalizas sabrosas.
Fuente: Moon, RHS, Gardenly, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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