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Dos ingredientes de casa sustituyen los caros tratamientos para tomates y aumentan la cosecha

August 4, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Dos ingredientes de casa sustituyen los caros tratamientos para tomates y aumentan la cosecha
Cosecha de tomates cherry / Foto: Depositphotos
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Cualquiera que cultive tomates sueña con frutos firmes, jugosos y dulces. Sin embargo, incluso con riegos regulares puede ocurrir que las plantas crezcan lentamente, florezcan poco o les afecten los hongos y las plagas. A menudo no es ningún misterio, sino una falta de nutrientes y una defensa natural debilitada. En lugar de recurrir a preparados industriales caros, se puede apostar por dos aliados fáciles de conseguir, que los jardineros con experiencia utilizan desde hace tiempo. El primero es el suero de productos lácteos; el segundo, el amoníaco común como fuente de nitrógeno.

El suero como nutrición y como un escudo protector suave

El suero no es solo el resto acuoso que queda de hacer queso o fermentados. Contiene sustancias útiles que pueden impulsar el crecimiento y, al mismo tiempo, mejorar el estado general de las plantas. En la práctica se valora sobre todo por su contenido natural de minerales y otros componentes que participan en la formación de masa verde y en la vitalidad general. Otra ventaja es el entorno que el suero crea sobre las hojas. Gracias a la presencia de cultivos ácidos, puede formarse en la superficie de la planta una película fina que dificulta la multiplicación de algunos hongos y mohos indeseables.

El suero puede aportar nutrición a los tomates y, a la vez, favorecer su resistencia natural, si se usa correctamente y con regularidad.

Cómo preparar suero en casa

La forma más sencilla es aprovechar un lácteo fermentado sin aditivos innecesarios. Conviene uno que no haya sido tratado térmicamente y que no contenga almidones, azúcares ni estabilizantes. A menudo se utiliza kéfir. Se deja reposar el tiempo suficiente hasta que la parte líquida empiece a separarse de forma natural de la proteína cuajada. Después, basta con colar la mezcla a través de varias capas de gasa o un paño limpio y dejar que el suero escurra lentamente, idealmente durante la noche. Con una maduración más larga a temperatura ambiente, el líquido resultante suele ser más rico en cultivos beneficiosos.

Pulverización de suero sobre las hojas

Para aplicarlo vía foliar es práctica una botella con pulverizador. Conviene diluir el suero con agua en proporción 1:1, para que no quede demasiado concentrado para las plantas. Esta pulverización se dirige a hojas y tallos, donde puede ayudar a mantener las plantas en mejor forma. Durante el verano, la solución se puede ajustar suavemente añadiendo unas gotas de yodo, algo que los jardineros usan como apoyo en la prevención de problemas fúngicos, que a menudo afectan a los tomates cuando hay días cálidos y noches más frescas.

El suero como riego a la raíz

El suero también puede utilizarse como riego directamente a la raíz. Un método probado es mezclar 2 litros de suero en 12 litros de agua. A cada planta se le aplican después aproximadamente 1 litro de esta mezcla. Así, los nutrientes llegan al suelo y pueden favorecer el crecimiento y la fructificación, sin necesidad de recurrir a productos agresivos.

El amoníaco como fuente rápida de nitrógeno y ayuda contra las plagas

El segundo ingrediente que puede ayudar notablemente a los tomates es el amoníaco. Los jardineros lo usan sobre todo como una fuente accesible de nitrógeno, un elemento importante para el crecimiento y la formación de masa verde. Cuando las plantas están debilitadas, suele notarse en hojas más pálidas y un desarrollo general más lento. Bien dosificado, el amoníaco puede dar un impulso, pero conviene mantenerse en cantidades sensatas. Además, se le atribuye un efecto secundario al limitar algunas plagas, por ejemplo pulgones o babosas, y un papel de apoyo en la prevención de pudriciones y mohos.

Cosecha de tomates / Foto: Depositphotos
Cosecha de tomates / Foto: Depositphotos

Cómo preparar un riego con amoníaco

La base es agua, que conviene dejar reposar al menos un día. Después se añade amoníaco al cubo de agua en una cantidad pequeña, como máximo 20 ml para ese volumen. La mezcla se usa con moderación. A cada mata no se le echa el cubo entero, sino solo unas cucharadas, normalmente de 3 a 5 cucharadas soperas. Así se reduce el riesgo de sobreabonar y la planta recibe una dosis que debe estimularla, no cargarla.

Cómo integrar ambas ingredientes con inteligencia durante la temporada

El suero va bien para un cuidado continuo, ya sea en forma de pulverización o de riego, porque ayuda a mantener las plantas en buena condición y puede reforzar su resistencia. El amoníaco, en cambio, se utiliza más como apoyo puntual cuando los tomates necesitan nitrógeno o cuando quieres reforzar las plantas en un periodo de crecimiento intenso. Es importante no pasarse con las dosis, observar la respuesta de las plantas y ajustar el cuidado al tiempo y al estado del bancal. Usadas con sensatez, estas dos ingredientes sencillos pueden contribuir de forma notable a que coseches más frutos sanos y sabrosos.

Fuente: MDPI, Research Gate, Best Juicy Tomatoes, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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